Capítulo 17: Sólo quería tomar un café...

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June:

-¿Pero qué haremos cuando papá y mamá pregunten acerca de lo que me hice? -preguntó ella alarmada.

Tendrás que contarles la verdad.

-¿Que qué?

-Son nuestros padres April, deberíamos confiar un poco más en ellos -dije entre largos suspiros.

-¿Cómo quieres que confíe? ¿Cómo quieres que les diga que estuve ocultando tantas cosas? Me mandarán al infierno -gritó como pudo, pero tuvo que callar ya que nuestros padres y el doctor entraban por la puerta para tener noticias nuevas de mi hermana.

-Nos veremos mañana.

-¡Alto! -gritó muy débil -Ven aquí.

Y mientras me abrazaba me dijo en el oído:

-Cuando veas a Parrishmane, aléjate de él, ignóralo, estoy segura de que tiene las mismas intenciones que Cody.

Me tensé de sólo pensarlo.

-No le digas nada a mamá...-le susurré yo y luego de eso me despedí de todos, tomé dinero de la billetera de papá y le pedí a un taxista que me llevara a casa.
❄❄❄

El día siguiente me levanté como si hubiese sido aplastada por un camión, como si mi humor fuera el de un perro callejero, como si mis ánimos hubieran sido arrebatados por alguien y que nunca jamás me los devolvería.

Decidí ducharme el tiempo más largo que el agua caliente pudiera resistir. Me vestí bien, pero lo más cómoda y abrigada posible.

Mis padres estaban con April, por supuesto, pero ayer por la noche mamá había venido para verificar si estaba bien. Yo para ese entonces ya me había hecho de cenar y estaba tratando de dormir, pero no resistí y le pregunté qué le había contado mi melliza sobre el tema. Ella me dijo que no era hora de hablar sobre eso, que estaba cansada y que debía intentar dormir. Lo único que hice fue asentir y dejarla que vaya otra vez al hospital. De seguro que mi hermana les habrá mentido.

Tomé unos billetes de mi bolso y salí caminando a la calle a dónde mis pies me llevaran. Quería tomar aire, pero en vez de eso, encontré una cafetería de un estilo medio viejo y anticuado, pero decidí entrar y probar algo dulce y caliente.

-Un café, por favor, y... -le pedí al mesero mirando el menú -un pastelillo de frutas.

Saqué el dinero y se lo entregué.

-Buena elección -dijo simplemente, torció su boca en una sencilla sonrisa y se fue directo a la cocina con el billete entre los dedos.

Habían 3 o 4 clientes más, todos disfrutando, riendo y charlando en voz muy baja creando un murmullo imparable a mi al rededor.

Nuevamente, mis pensamientos me llevaron hacia un nombre: April. ¿Qué hubiese pasado si en lugar de clavarse algo en las muñecas, lo hacía en su garganta? ¿Qué hubiese pasado si...si...si llegaba a la meta del camino fácil y yo no la detenía? No podía imaginarme vivir sin el a veces odioso feto que Dios quiso que me acompañará siempre. No podría vivir sin ella.

Mis ojos comenzaron a lagrimear y no pude parar, mi cuerpo temblaba y estaba segura de que no era por el frío. Apoyé mis brazos en la mesa y recosté mi cabeza en ellos sin dejar de llorar.

-Aquí tienes el... -levanté mi cabeza hacia el chico que traía un delantal negro y una camisa blanca, me observó ceñudo y sequé mis lágrimas -Ooh...¿hice algo que no te agradara?

Su inocente pregunta me hizo sonreír y eso lo confundió aún más. Por suerte no es estúpido y no preguntó el típico "¿Estás bien?" porque sino lo hubiera golpeado, aunque no creo que la violencia sea un método al que debamos recurrir...

No le digas a mamá [editando]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora