Capítulo 6: Diferencias entre June y April.

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Hannah y Alexia siempre me preguntaban sobre la separación entre June y yo. Por qué de un día para el otro ya no éramos cercanas y yo nunca tenía el gusto de explicarles.

Ése día, en el recreo después de la primera clase, les expliqué todo y cada una de las cosas que estaban pegadas a un dolor oscuro que permanecía en mi corazón desde hace mucho tiempo.

No lo entendieron muy fácilmente, además, comenzaron a hablar de nuestras diferencias físicas y sobre nuestras personalidades distintas. Aunque, según ellas, no veían nada de distinto.

Ellas solían leer esas típicas novelas cursis hechas por escritores especializados en el género juvenil y en base a eso, sacaban conclusiones raras sobre lo que leían acerca de las protagonistas mellizas, en las que una era popular y la otra no, en las que una tenía novio y la otra sufría por un chico, en la que una era deportista, antisocial y muy intelectual...y esas cosas absurdas.

Comenzaron a hablar sobre las diferencias que June y yo tenemos, y no estaba muy cómoda respecto a eso.

-Ninguna de las dos es popular, las dos son buenas en el colegio aunque June sea algo obsesiva, ninguna es deportista (el Ballet, para mí, no cuenta), ninguna de las dos tiene una vida social envidiosa y ninguna se muere por algún chico -apuntó Alexia que estaba sentada en el respaldo del banco.

Me dediqué únicamente a mordisquear una manzana que había puesto en mi mochila hoy a la mañana.

-A June y a Ap, sí que les cabe la calificación de "Mellizas".

Quería decirles tantas cosas...como, en primer lugar, que el término "Mellizas" no sólo es apto para las personas que son similares física y gestualmente, pero sin embargo, mantuve la boca cerrada.

Una vez que dieron por terminada la charla gracias a la campana, nos dirigimos a los lockers y sacamos los libros que debíamos usar. Alexia se fue hacia el salón de la tira A y nosotras al D.

Al levantar la cabeza, vi que mi melliza se dirigía, sola, a la clase avanzada de Biotecnología.

Yo tenía literatura con AlBerta Van Lockwell Bones, la profesora más rara, además de su nombre y apellido, que el colegio podía tener. Vestía siempre de negro y tenía en los ojos un borde intenso de color azul, su pelo estaba pintado de negro con mechas púrpuras y era extremadamente delgada.

Por mala suerte, vive a tres casas de la mía. Tiene una hija, Heather Van Lockwell Bones, la cual parió a los 19 años de edad. Heather tiene 17 y es una de las mejores amigas de mi hermana, al igual que Victoria. Según ella, ambas se comprenden y se llevan muy bien, pero Heather tuvo que abandonar Stringfild hace unos meses para emprender unos estudios en Londres.

Los tacones agujas de AlBerta, resonaron en el aula. Su ropa negra brillante recorrió todo el salón verificando la presencia de todos.

-April Miller, qué sorpresa encontrarte nuevamente aquí. Más sorpresivas son tus calificaciones, faltaste mucho a clase como para tener ochos y nueves. En realidad, no debería sorprenderme, teniendo una hermana como June, tus notas no tendrían que ser un asombro para mí.

Iba a replicar que mi melliza no me ayuda ni con Ciencias Políticas, pero opté por cerrar mi boca, ella sabe en donde vivo.

-Bien...el que responda la siguiente pregunta se salvará del examen sorpresa que tengo preparado para hoy -dijo Bones, sentándose -¿Quién fue el que dijo una vez..."la verdad siempre es pura, pero nunca simple"?

Todos nos quedamos pensando, en realidad, todos pensaban menos yo. Me dediqué a escribir estupideces en mi cuaderno, en realidad, escribía Cody en grande y lleno de corazones, porque ya que yo no leo, ni siquiera un milagro va a hacerme saber la respuesta...

-¿April? ¿Por qué no piensas? ¿No quieres saltarte un examen? -preguntó la profesora y todas las miradas se volvieron a mí.

-La verdad es que sí, profesora, pero no es como si fuera a decir...que es Oscar Wilde y un milagro haga que esa respuesta sea correcta.

-Al parecer, los milagros y tú van de la mano, Miller. Él fue, Oscar Wilde escribió eso. Te saltas el examen.

Y una ola de alivio recorrió mi cuerpo y todos los alumnos me miraron sorprendidos y envidiosos.

Lo sé, lo sé, chicos, Dios me ama.

Mamá nos recogió a ambas del colegio con un coche nuevo. Era bastante llamativo y estaba pintado de un intenso color rojo, su preferido.

June y yo nos miramos incapaces de creer lo que estábamos viendo. Mamá debió haber estado toda la mañana absorta en los trámites del auto y su nueva licencia.

-Suban, ¿qué esperan?

-Yo voy adelante -me apresuré a decir.

-Ni lo sueñes.

Ambas salimos corriendo hacia la puerta del acompañante y chocamos nuestras cabezas.

-¡Ay!

-¡Suéltala!

-¡Yo iré adelante!

-¡No, yo!

-Niñas...

-Soy 10 minutos mayor que tú, April, por lo que me corresponde ir adelante.

-¡Y eso a mí qué me importa!

-¡Niñas, el colegio entero las mira! -gritó mamá para callarnos, las dos giramos las cabezas y nos encontramos con las miradas asombradas de muchos estudiantes. Por suerte para ella y para mí, ni Parrishmane, ni Cody se encontraban cerca. O eso creo.

June me dio un golpe con su trasero y me quitó de en medio para sentarse adelante. Tuve que ocupar los estúpidos asientos de atrás.

-Acelera, mamá.

Mamá arrancó el auto y salimos derecho para el oftalmólogo. June venía quejándose de su borrosa vista hace unas semanas, así que nuestra madre hoy se dignó a llevarla al consultorio, dejándome a mí en el infierno de la sala de espera.

Tardaron allí una maldita hora.

De repente, por la puerta principal aparece un coqueto muchacho de piel pálida, morocho y de ojos celestes.

Miró a ambos lados y se sentó junto a mí.

Luego, sus ojos chocaron con los míos.

-April.

Sonreí al notar que por suerte no dijo el nombre de otra chica.

-Hola -me limité a decir.

-Me recuerdas ¿no?

En realidad, te recuerdo más a ti que a tus labios y eso me estaría molestando.

-¿Cómo iba a olvidarte, Cody?

Suspiró, algo aliviado.

-Hoy vi la tragedia de quién se sentaba en los asientos del frente del auto. -dijo chasqueando la lengua y negando con desaprobación.

-¿Viste eso? -noté mis mejillas arder.

-Así es y es una pena que no hayas ganado.

Reí, pensé que me tomaría como una niña.

-Parrishmane sólo admiraba la fuerza del trasero de June al golpearte y salirse con la suya. Okey, te daré un beso si no le dices a June que dije eso ¿es un trato?

-Ajá...

Y antes de que June y mamá salieran por la puerta, apoyé mis labios en los suyos, sumergiéndome en otra dimensión.
❄❄❄

April en multimedia.

Lamento que sea un tanto cortito.

Pliis, sigan leyendo.

❄¡Abrazos virtuales para todos_ de SAM!❄

No le digas a mamá [editando]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora