Capítulo 16: "Dios, llévate mi alma"

97 23 13
                                        

June:

Mis ojos e fueron abriendo de a poco, los rayos del sol sin asomarse todavía a las ventanas y William durmiendo plácidamente a mi lado con todo su torso desnudo  y sus piernas tapadas simplemente con una sábana.

Rápidamente me fijé si llevaba toda la ropa puesta y ninguno de los dos había cometido alguna estupidez.

Solté un suspiro de alivio al verificar que nada había pasado, pero volví a tensarme cuando miré el reloj despertador que yacía a un lado de la cama, en la mesita de luz.

8:30 a.m

¡No había dormido en casa! ¿¡Y si alguien se daba cuenta de eso!? Obvio que se darían cuenta...

Intenté calmarme y me paré rápidamente poniéndome los zapatos.

Will se despertó gracias al ruido de mis pies chocando contra el suelo, se refriega los ojos y me mira algo aturdido.

-¿Qué haces en mi habitación?

Reí intencionalmente.

-Podría preguntar lo mismo.

Se quedó sentado un rato mirando las sábanas hasta que sonrió en forma de que había recordado todo.

Quería hacer esas estúpidas preguntas de: ¿Por qué me besaste? ¿Por qué te dejé?
¿Y ahora qué somos? Pero tenía miedo de su respuesta, tenía miedo de que me dijera: "Sólo te usé para desahogarme" o algo parecido.

-¿Vamos a desayunar? -fue lo único que pudo salir de mis labios.

Recién me daba cuenta de que me quedé mirando fijamente su torso sin vestir y que él me analizaba a mí, especialmente mis labios.

Bajamos las escaleras sintiendo rápidamente el cambio de temperatura. Tomé mi celular y le avisé a mi madre que había dormido en la casa de Tori, ojalá no me regañe luego.

-¿Quieres hacer algo especial hoy? -me preguntó sirviendo huevos revueltos en mi plato. Los comí lentamente.

Negué.

Ojalá pudiera pasarme todo el día besándolo.

Terminamos de almorzar y salimos a caminar al parque enorme de su casa. Su perro, un labrador llamado Sandy, se tiró encima de nosotros y nos quedamos allí sentados con él.

-¿Ya has pensado qué estudiarás? -le pregunté sacando un tema para hablar.

El día estaba gris, el sol se negaba a mostrar sus rayos y sentía un poco de frío. Sandy se rascaba el lomo en el césped y eso significaba, según los dichos, que iba a llover.

-Me gustaría estudiar la carrera de Medicina. Mi padre tiene muchas cartas bajo la manga para poder hacerme estudiar en una buena universidad, pero no estoy totalmente seguro aún. ¿Y tú?

-Tampoco estoy muy segura, me falta bastante para graduarme, así que tengo tiempo para decidir. Pero creo que...Ciencias Políticas o profesorado de Historia, me encantan ambas materias.

Me miró asombrado.

-Tal vez puedas ayudarme a estudiar para mis exámenes luego.

-No sería un problema.

Cierro los ojos y con un poco de vergüenza, apoyo mi cabeza en su abdomen y de allí no la quito. Con los ojos aún cerrados, sentí que sus dedos enredarse en mi cabello, la sensación era tan hermosa que me estremecí y él rió en silencio. Me gustaba que riera.

Mi nariz se enfrió de repente y al abrir los ojos me di cuenta de que estaba nevando. Los copos blancos y congelados fueron cayendo en aumento.

De repente, mi teléfono comenzó a vibrar en mi trasero arruinando el momento. Contesté urgentemente.

No le digas a mamá [editando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora