June:
La alarma de mi celular resonó en todo el departamento, pero al parecer sería yo la única que despertaría con él. Axel, al verificar su habitación vacía, se había ido temprano dejando una nota en la mesada de la cocina que decía: "Nos vemos en la tarde, sierra con llave". Una llave suelta estaba pegada al otro lado de la carta.
Decidí asearme, alistar todo y como si fuera mi casa, llené un vaso de jugo, comí dos galletas que estaban por ahí y tomé mi mochila para salir caminando relajadamente al colegio.
La recepcionista ni se inmutó al verme, quizá ya se había acostumbrado.
Salí a la calle y tomé un taxi con dirección al colegio que estaba bastante lejos.
El día se mostraba nublado y el calor a duras penas indicaba que vendría. Bajé del taxi y caminé hacia la entrada de la inmensa construcción, una ligera brisa me obligó a taparme el frente de mi cuerpo con una campera y sin darme cuenta, el viento creció, mis piernas se enredaron y caí torpemente al suelo desparramando los libros que traía al brazo para la primer materia.
Cuando quise darme cuenta, los libros habían sido recogidos y unos brazos me ayudaban a ponerme de pie.
-¿Estás bien?
Miré esos enormes ojos celestes de los cuales el dueño puso cerca de mí. Sus brazos me seguían sosteniendo y su calor se emanaba a mi al rededor.
Asentí con los labios apretados sintiendo incomodidad.
¿Por qué actuábamos como si jamás nos hubiésemos conocido?
No soporto estar cerca, pero en realidad tan lejos de Will.
Se aclaró la garganta, me soltó y con la mochila en su espalda fornida, siguió su camino a las puertas del colegio. Se estaba haciendo tarde.
-Will...
Paró lentamente y de la misma forma volteó a verme.
-Necesitamos hablar.
-No, en realidad no -respondió secamente.
-Por supuesto que sí.
-Mira, June, yo no soy nadie para decirte qué o no hacer, así que si quieres ir a acostarte en la cama de cualquier chico que se te cruce, ve y hazlo, no tengo problema.
Se giró, pero nuevamente lo detuve tomando su muñeca y obligándolo a mirarme.
-Sabes perfectamente lo que siento por ti William, yo sólo quiero avanzar pero no me dejas, me hablas sobre relaciones y pones excusas absurdas. -le dije claramente -Jamás te engañé; primero, porque no estamos del todo juntos y segundo, porque jamás haría algo así. Pensé que me conocías lo suficiente. El chico con el cual pasé esa noche es un amigo que no me haría daño jamás, y ni siquiera pasó nada, dormí adolorida en un maldito sillón.
Asintió como si no le importara, se soltó de mi agarre y caminó hacia adentro.
Mis lágrimas estaban decididas a salir, pero intenté hacer lo posible para retenerlas. Nadie podía verme débil y vulnerable.
Decidí hacer lo mismo que él. Si no me apresuraba, llegaría tarde.
❄❄❄
Después de mi examen, salí de clase de camino al recreo.
La cantidad de alumnos recorriendo los pasillos me daba dolor de cabeza. Intenté identificar alguna que otra cara, pero ninguna se me hacía conocida.
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No le digas a mamá [editando]
Teen Fiction"¿Cómo dejar de querer lo que sin querer empezaste?" Esa es la pregunta que te haces unos días después de conocer a William Parrishmane, porque si tienes una madre como la mía, él resultará ser el secreto que debas mantener. Historia más votada en:...
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