Capítulo 11: Cuando la humillación llama a tu puerta.

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June:

Tengo que admitir que los desayunos de papá eran muchísimo más ricos que los de mamá, él no era tan escaso con algunos detalles y volcaba todo su desempeño en ello.

Por suerte, su reloj despertador había fallado, así que no nos descubrieron, pero estuvo muy cerca, así que me juré a mi misma el no salir a otra fiesta sin el permiso de mis padres.

Aunque también me juré el permitirme salir de noche con Will aunque mis padres no me dejaran.

No podía decirle que no a él, no justo al chico con el que me estoy...encariñado bastante, si podemos darle esos términos. Quería que fuésemos amigos, esos de los duraderos y teniendo en cuenta la diferencia de edades, asumo que eso será algo complicado.

Pero no me importa, iba a tratar de que funcionara porque me gusta que forme parte de mi vida y...si le digo que no puedo salir, si le demuestro el tipo de persona que soy, si le digo que mi madre no me deja estar con chicos que no sean mis amigos, quedaré como una estúpida y me abandonará. No quiero cargar con eso.

-¡June! Hola... -dijo rascándose la cabeza algo nervioso.

La primera hora ya había terminado, así que rondaba por los pasillos desiertos en busca de mis amigos, pero ninguno de los dos aparecía. Mi hermana tampoco dejaba verse, me refiero a que después de bajar del auto de papá, no la vi en todo el tiempo restante que permanecimos aquí.

-Hola -respondí frunciendo mi nariz y bajando la mirada. ¿Qué demonios nos pasa?

-Vendrás al partido de esta noche, ¿no? -me preguntó acercándose un poco más -Jugaremos contra el colegio Harris y serán bastante duros como para comenzar el campeonato.

-Por supuesto, no me lo perdería por nada.

Cody apareció detrás de nosotros con mi hermana, pensé que se tomaban de la mano pero no era así, por suerte. A juzgar por la cara de April, parecía que habían tenido una conversación entretenida y a juzgar por sus labios hinchados, también había pasado algo más.

Retrocedo involuntariamente, como si allí hubiera algo, un aura oscura pero a la vez intensa que quiere cazar nuestras alma.

Abrí mi locker que estaba detrás de mí y tomé los libros de la siguiente hora lo más rápido que pude. Al mirar a Will los sentimientos encontrados aparecieron, Cody y April parecieron notar mi cambio de actitud y sonrieron, pero William me miraba fijamente, como si intentara adivinar mis emociones, mis pensamientos, mi todo. Como si tratara de descifrar qué es lo que pasaba entre nosotros, pero eso ni siquiera yo lo sabía, no entendía cómo era que el chico que mojé con ese balde estaba parado allí; frente a mí, hablándome a pesar de que sea de otro año, invitándome a salir en la noche, acompañándome sin importarle nada. Estaba segura de que él quería ser parte de las personas que conformaban mi vida, porque de lo contrario no estaría aquí, se hubiera ido dejando todo como estaba antes, intacto.

Seguro estoy errando al decir que al ser de diferentes años, no tendríamos que hablarnos, porque no muchos de los estudiantes tienen amigos de otros cursos y tampoco digo que esté mal tenerlos pero...¿Por qué le doy tantas vueltas al tema? Él tiene 18, yo 15 y punto, ya basta.

Pero...

-Tengo que irme, la clase de literatura avanzada va a comenzar -y sin dejarlos objetar algo, mis pies se movieron por sí solos hasta el salón.
❄❄❄

Las clases con AlBerta Van Lockwell Bones eran las mejores, tanto que los alumnos rogaban por tener con ella. Podía ser una mujer un poco...brusca o ruda, algo exigente, pero era la mejor y a veces solía divertirse con todos nosotros.

No le digas a mamá [editando]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora