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June:
-¿Miller? -preguntó la reconocida voz de uno de mis enfermeros.
Abrí los ojos y a lo lejos pude distinguir que la familia de William se acercaba a toda velocidad para saber cómo estaba su hijo y hermano.
Otros enfermeros tuvieron que calmarlos para que no entrasen como locos por la puerta.
Mi enfermero me ayudó a levantarme y cuando miré hacia la ventana, la cortina había sido corrida sin dejarme ver cómo estaba él. Me tomó en brazos delicadamente e intentó llevarme hasta el ascensor, pero me negué.
-¡No! ¡Necesito saber cómo está! -grité y todos se me quedaron viendo -¡Por favor, se lo suplico! ¡Necesito saber si Will está bien!
El enfermero se hizo el sordo y me llevó consigo hasta el ascensor que nos dejaría en frente de la única y pequeña sala de rehabilitación.
Comencé a llorar silenciosamente.
-Escucha. -dijo el muchacho mayor mirándome fijamente -No puedo hacer mucho por ti ahora, pero te prometo que a la noche pasaré por ti a que veas a tu novio, ¿comprendido? Sólo espera y ve a rehabilitación, estás llegando tarde.
Me dejó frente a la puerta a la cuál entré con cuidado para tener mi primera sesión.
El hombre ese era un idiota. ¿Cómo podría aguantar hasta la noche? ¡No quería esperar! ¡No después de aquella escena!
-Señorita Miller, por aquí -me indicó una voz y no fui capaz de retroceder.
❄❄❄
Mis padres volvieron a ver cómo me encontraba y los doctores les comentaron que estaba mejor de lo que esperaban ya que intenté correr hacia Will, pero que fue algo muy imprudente ya que no estoy en condiciones ni siquiera para caminar.
Ellos entendieron la situación y me rogaron que me calmara, que todo a su debido tiempo iba a resolverse.
Cody y April se hicieron presentes luego de que todos los mayores se habían ido. Cody parecía que tenía un aspecto peor al mío. Lloraba y se soplaba la nariz con un pañuelo nuevo cada dos segundos. April intentaba contenerlo, pero él necesitaba descargarse lo más posible.
Puse mi mano en su brazo cuando tuve oportunidad y le dije que no se frustrara, todo iba a salir bien, pero yo tampoco tenía esa seguridad así que intenté no llorar para mostrarme fuerte.
Cuando ambos se fueron pasaron Logan y Victoria que venían de la mano y bastante felices al parecer.
-¿Y esas caras? -pregunté -¿Se cruzaron a un payaso por la calle?
Logan rió.
-Por fin y después de tanto, este idiota se me declaró -anunció mi amiga con una enorme sonrisa.
-Me alegro por ustedes, chicos -dije guardando toda clase envidia dentro de mí.
Will y yo podríamos estar así...de la mano, juntos y felices, abrazándonos nuevamente en el jardín de su casa, sonriendo y admirando cada uno de los miles de detalles que tenemos en el rostro. Pero no, estamos a metros de distancia, ambos heridos y lo peor de todo es que ni siquiera sé si está bien, si algún día volverá a susurrarme esas provocantes palabras al oído, si sentiré sus brazos estrecharme por detrás de mi espalda, si volveré a sonrojarme después de sus acciones...
-¿June? ¿Te encuentras bien? -me preguntaron los dos al mismo tiempo.
-Luego lo sabrán chicos, ahora la paciente necesita descansar ya que el tiempo de visitas terminó hace bastante -dijo el enfermero que no me dejó ver a Will.
Cuando mis amigos se fueron volvió a comentar:
-¿Estás lista? El hospital a estas horas se encuentra casi vacío.
Sonreí y asentí.
Me paré con cuidado y me senté en una silla de ruedas para que me llevara con mayor facilidad. Salimos de allí y por los pasillos desiertos me llevó hasta la puerta que había visto el otro día, la abrió y me dejó que entrara sola mientras cuidaba que nadie me viera.
Hice que las ruedas giraran hasta chocar contra la enorme camilla. Al verlo allí tendido, mis ojos amenazaban con inundar el lugar. Me paré, tomé su tibia mano y lo observé por varios segundos. Su pecho bajaba y subía con dificultad, pero se movía, estaba respirando.
Solté un gran suspiro.
-Necesito que vuelvas, por favor, no aguanto ni un minuto más aquí -mis lágrimas cayeron sobre su pecho y tuve la urgencia de abrazarlo, pero no podía, se encontraba muy mal -Te amo, Will y necesito que me saques de aquí, que te levantes y que todo vuelva a ser como antes. No puedo pensar ni siquiera un minuto qué es lo que pasaría si...dejas de...porque si te vas ¿cómo enfrentaré sola a todo este mundo? ¿Quién será al que le mostraré mis nuevas rutinas de baile en su jardín? ¿Cómo admiraré tus ojos si no puedo pasarme horas y horas seguidas viendo tu rostro? ¿Quién me hará sonrojar innumerables veces? ¿Quién será mi William Williams? Porque si no eres tú, no quiero todo eso de nadie más.
Acerqué mis labios hacia los suyos y cuando sólo centímetros me quedaban para tocarlo, la puerta se abrió mostrando al enfermero apurado que me tomó en brazos, me sentó en la silla y me sacó de allí lo más rápido posible.
-El tiempo se acabó.
-Pero, pero...
-Una enfermera acaba de hacer sonar la alarma indicando que no estás en tu habitación, si no llegamos hasta allí antes que los demás, me despedirán.
No hice más que hacerle caso, yo ya tenía lo que quería. Sabía que él estaba bien.
Otras semanas después.
Era increíble como el tiempo pasaba aquí adentro. Involuntariamente miraba el reloj para informarme que nunca dejaba de ser el mismo día, el mismo monótono y aburrido día. Hacía lo imposible para no aburrirme, para intentar alegrarme un poco, pero nada pasaba.
Las visitas a mi habitación eran cada vez más escasas y no culpo a nadie, todos tienen una vida fuera de todas las preocupaciones causadas por mis estúpidos caprichos y no puedo culpar a nadie más que a mí. Si hubiera hecho lo que mis padres me pedían, si no hubiese entrado en el mundo de la típica adolecente que quiere hacer lo que todos, ni Will, ni yo estaríamos aquí. Aunque eso implicaría no haberlo conocido, y prefiero vivir una hora a su lado que un siglo sin él.
Tendría que dejar de pensar o imaginarme el calor de su tacto contra mi piel para intentar sentirme mejor que ahora, pero...no puedo, no puedo dejar de pensar que todo esto es culpa mía. Yo aquí sin remedio y él en tendido en donde quiera que sea sin mover un dedo y todo por intentar salvarme. La verdad es que su hubiera sido un poco menos inteligente me hubiera suicidado hace mucho, pero...¿para qué? ¿Por qué quitarme la vida por la que Will tanto luchó?
Quizá tenga que ir a dormir, necesito relajarme y seguir pensando que todo estará...que todo estará bien.
❄❄❄
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No le digas a mamá [editando]
Jugendliteratur"¿Cómo dejar de querer lo que sin querer empezaste?" Esa es la pregunta que te haces unos días después de conocer a William Parrishmane, porque si tienes una madre como la mía, él resultará ser el secreto que debas mantener. Historia más votada en:...
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