June: (4 días desde su desaparición)
Mis ojos se abrieron despacio cuando sentí la puerta abrirse. El sujeto entró con una bolsa de papel toda chamuscada, la tiró cerca de mí sin decir palabra y luego se sentó lejos a hablar con alguien por celular.
Las cadenas seguían amarradas a mí y al espejo, así que con mucha voluntad pude alcanzar con las puntas de los pies la bolsa que no estaba tan cerca como pensaba. Contenía dentro de ella una botella pequeña de agua y un sándwich más fino que la tapa de un libro, aún así, no me tardé en devorarlo y dejé un poco de agua por si luego tenía sed.
Así eran las comidas que tenía por día. El hombre, si tenía ganas, iba a la recepción y me traía una vez o dos veces por día el alimento suficiente como para no morir.
Estoy famélica. Hace 4 días que no estoy comiendo lo suficiente, no duermo bien y respiro este aire a polvo y madera vieja mezclada con moho.
-En algunos días saldrás de aquí -dijo con su simulador de voz siempre puesto y la mirada perdida en un periódico.
-¿Qué? -dije débil, sin poder comprenderlo.
-Mi cliente quiere verte en persona, aclararte un par de cosas las cuales debes hacer y luego...si las cumples, te dejará vivir en paz -se levantó y dio unas vueltas a la habitación.
-Entonces llévame ahora, haré lo que me pidan con tal que me dejen ir -dije alborotada y con lágrimas a punto de salir.
Sus oscuros ojos mostraron diversión.
-Lo que pasa es que... -se tomó sus segundo para luego continuar -Lo que mi cliente pide es demasiado para ti, no podrías hacerlo ni que tu vida dependiera de ello -qué irónico.
-Pues, ¿y qué quiere entonces?
El hombre abrió el cajón del mueble polvoriento y de allí sacó un frasco de vidrio verde el cuál contenía una sustancia del mismo color. Se acercó a mí, se puso de cuclillas y me enseñó lo que tenía en la mano.
-Quiere que tomes esto.
Miré el frasco con detenimiento, pero aunque estuviera así por ahoras, nunca sabría lo que tenía dentro.
-¿Y qué es? -pregunté.
-Será más fácil si no te lo digo.
-No tomaré cualquier cosa -suspiró ante mi comentario.
-Es esto o tendré que matarte, y créeme que no quiero hacerlo.
Mentira. Si fuese por él, ya me hubiera matado para obtener todo ese maldito dinero del cual no se ha cansado de repetirme.
-Quiero ver a tu cliente, después de eso lo tomaré.
-No estás en posición para negociar nada. -y dijo algo que me heló la sangre -Si tomas eso, puede que mueras, si no lo bebes, tendré que asesinarte. Es exactamente lo mismo, así que si fuera tú, tomaría la primera opción.
Como no respondí, él se cansó de esperar y me hizo beber lo que había dentro del frasco, pero la primera parte la escupí dejando una gran mancha verde espesa en el piso de madera.
-No era tan difícil -refunfuñó.
Pero se equivocaba.
Mis ojos se abrieron de golpe y comencé a desesperarme. Mis manos temblaban y empecé a transpirar. Tenía ganas de correr, de respirar aire nuevo, era como si toda la energía que a mi cuerpo le había faltado hubiese vuelto en segundos.
Me paré enseguida y el hombre hizo lo mismo asustado.
Grité como loca y quise arrancarme esas malditas cadenas del cuerpo, comencé a correr hacia adelante logrando que el enorme espejo cayera y se rompiera en mil millones de pedazos, los cuales algunos se incrustaron en mis brazos y piernas.
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No le digas a mamá [editando]
Fiksi Remaja"¿Cómo dejar de querer lo que sin querer empezaste?" Esa es la pregunta que te haces unos días después de conocer a William Parrishmane, porque si tienes una madre como la mía, él resultará ser el secreto que debas mantener. Historia más votada en:...
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