Capítulo 4: La otra cara de mamá.

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April:

-¿¡Entonces quién es él!? ¿¡June, él es tu novio!?

-¿¡Qué!? ¡No! -gritó asombrada.

OH...Mi hermana sí que sabe elegir buenos candidatos.

-¡Que increíble noticia! Sólo espera a que mamá se entere.

El chico reía a la par mía mientras veíamos lo sonrojada que estaba June y su comportamiento tan raro.

-¡Explícale quién eres, Williams!

Todos entramos a la casa porque hacía mucho frío y veía que la charla se extendía cada vez más.

-Bien, bien, cálmate, Ginebra. -comencé a reír nuevamente, era obvio que ellos estaban en algo -Tu adorable hermana me tiró un balde lleno de agua sucia desde su ventana y bueno...me invitó a pasar, me proporcionó una toalla y un café caliente.

-Entonces, ¿recién se conocen? -pregunté yendo a la cocina para almorzar algo. Me había levantado y desayunado muy tarde. Ambos asintieron ante mi pregunta -No te  creo, Williams -copié la forma en que lo había llamado mi hermana.

-¡Eso fue lo que pasó! -afirmó ella, algo alterada -Tuve que limpiar tu lado de la habitación porque no estabas y como tenía tanta flojera de llevar el balde al baño, tiré el agua por la ventana y lo empapé. Es por eso que aún conserva su cabello y abdomen mojado.

Ella, sin darse cuenta, tocó el cabello del tal Williams y el pecho húmedo, se sonrojó tanto al hacerlo que no pude parar de reír. Ambos me miraban extrañados.

¡Vamos, hermanita! ¡Qué vergonzosa eres! ¡Ni que le hubieras tocado sus partes bajas!

-Está bien, les creo. Ahora, si no les molesta, me voy a mi habitación y a ver cómo te mata mamá luego.

Me fui hacia arriba y de reojo vi cómo el chico trataba de entender el último comentario que hice.

Corriendo, miré por la ventana a esperar como ambos salían por la puerta principal. Ella le dice adiós y no sabe qué gesto más hacer, así que él, cuando mi hermana estaba a punto de entrar a casa, la toma por la muñeca y le besa la mejilla. 'Gracias, volveremos a vernos pronto', fasculló él y se alejó caminando por el borde de la acera.

Siento los pasos de June subir la escalera y cuando por fin entra me largo a reír en su cara.

-¿Qué es lo gracioso?

-Adiós, primor, volveremos a vernos pronto...MUA, MUA, MUA.

-Él no me dijo primor -contestó fría y tomó su libro de Historia griega para comenzar a leerlo como por décima vez.

-¿Cómo se llama?

-William Parrishmane.

-Ven, siéntate conmigo, deja de ser tan cortante y hablemos. Cierra ese libro, tendrás tiempo para él luego.

Me miró sorprendida ante el comentario, pero aceptó. Se sentó en la punta de mi cama y me miró expectante para que de inicio a una conversación. Como no dije nada, ella habló primero.

-¿Y? Cuéntame...¿Qué se siente poner tu lengua enroscada a la de un chico que debe ser al menos 3 años mayor que tú?

-¿Qué? ¿Y tú cómo sabes eso?

-Sé tantas cosas, hermanita.

-¿Estuviste aquí o no? ¿Me cubriste? ¿En dónde estuviste?

-Por todas partes -contestó divertida con mi exasperada actitud.

No le digas a mamá [editando]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora