|CAPÍTULO 2|

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Aurora Weber en multimedia...




MÍA





Casi toda la gente siguió con lo que estaba haciendo como si fuera lo más normal del mundo, mientras que las madres que perdían a sus hijas les lloraban desconsoladas a sus esposos para que no las dejaran ir sin recibir ni siquiera una pizca de atención por su parte, los guardias de mi padre sacaban a todas las chicas con vestido blanco de la mansión, incluidas Gema y yo. No tuve oportunidad de despedirme de mi madre, su mirada cargada de pena fue lo ultimo que vislumbre antes de que las puertas de mi casa se cerraran, tampoco alcance a despedirme de Jayden, este intento luchar en contra de los guardias para liberarnos pero poco y nada pudo hacer con más de seis hombres armados encima, eran soldados, mercenarios de mi padre que no se tentarían el corazón para acabar con el y sinceramente me preocupaba lo que le harían, solo espero que no pase más haya de una reprimenda de mi padre, al menos creo que debe tener un poco de consideración por el niño que vio crecer y que pasaba en su casa jugando a diario con su única hija— Al estar frente al bosque todas las chicas se miraban entre si— Unas con ansiedad, porque no falta la desquiciada que esto le parece algo muy normal y fantástico, como también habían otras que se miraban con expectación y miedo, se comprendía, lo que estábamos viviendo era horrible, nos sentíamos como ovejas directo al matadero.


Gema observaba hacia la oscuridad donde se encontraba él inicio del bosque, tomo mi mano y cada cierto minuto la apretaba con fuerza, dejando claro que estaba asustada y nerviosa, no me importaba, sentirla a mi lado me daba aunque sea un poco de seguridad, estaba aterrada y aunque no lo demostrará como las demás, por dentro temblaba por el miedo.


Los aullidos se escuchaban más cerca y entre medio de los matorrales aparecieron unos ojos de color carmín que brillaban como la luna, la sangre se me congelo y esta vez yo apreté la mano de Gema. En un abrir y cerrar de ojos apareció el primer lobo, gris de colmillos filosos, luego le siguieron los otros, todos olían nuestros aromas, pero no se nos acercaban, permanecían inmóviles a la espera de algo.
De pronto, se abrieron paso, todos agacharon la cabeza y se inclinaron en señal de respeto, el Alpha Rey había llegado.


De entre medio de la oscuridad del bosque apareció un lobo gigante, aun mas grande que los demás, de color blanco como la nieve, sus ojos eran de un color azul grisáceo, sus filosos colmillos podrían destrozar hasta un árbol, es hermoso pero aterrador a la vez.
Claramente los demás lobos no pueden acercarse hasta que el Alpha Rey encuentre a su igual, sea cual sea el caso, no pueden hacer nada hasta que el de la orden... El enorme lobo comienza a oler nuestros aromas y para en nuestra dirección.


Nos observa y de inmediato Gema se tensa— Dios mío, es ella— Se acerca a nosotros rápidamente, cierro los ojos y mi amiga presiona mi mano con más fuerza que antes, de un momento a otro ya no la sentía, abro los ojos y veo al Alpha Rey frente a mi... Gema fue obligada a ponerse con las demás chicas por un grupo de lobos que las acorralaron, aunque note claramente como el primer lobo que apareció se notaba realmente interesado en ella, Gema se dio cuenta de lo mismo y no tardó mucho para enfocarse en mi por unos efímeros segundos expresando el terror que sentía en su mirada... Me sobre salte cuando el libro frente a mi gruño levemente, lo mire, sus peculiares ojos escudriñaban cada lugar de mi alma, me sentía hipnotizada, de pronto aulló con fuerza, salí de mi transe, cubrí mis oídos por el dolor y retrocedí hasta caerme al suelo.
Cuando paro de aullar, saque las manos de mis oídos y miraba a las chicas, todas atemorizadas, Gema estaba al borde de las lágrimas... Pronto mi vista fue obstruida por el lobo blanco que se puso sobre mi, sus gigantescas patas estaban a cada uno de mis costados, acercó su cara a la mía, me paralice al ver esos colmillos tan cerca, observe sus ojos que ahora resultaban ser completamente grises los cuales me miraban fijamente y de un momento a otro todo comenzó a dar vueltas, sentí un fuerte pitido en mis oídos, mis parpados pesaron y mis esfuerzos por mantenerme despierta no tuvieron efecto alguno, inmediatamente todo fue oscuridad.





ALPHA REYDonde viven las historias. Descúbrelo ahora