Capítulo XVII

95 13 1
                                        

Entramos en un edificio. De allí a una sala enorme con una mesa grande redonda, donde había más gente.
Óscar se presentó, y también a mí, por supuesto todo en inglés. Mira que todos me decían que yo también podía participar, y yo si hubiera estado con todos mis sentidos lo hubiera hecho pues soy muy charlatana; pero solo me podía concentrar en Óscar...
Estuvieron todos hablando sobre una propuesta, duró poco más de hora y media.
— ¿Qué te ha pasado? Te he visto muy callada. —me dijo Óscar, nada más salir.
— Calla, calla. Que por poco no me tiro encima tuyo.
— ¿Y eso? —dijo riéndose.
— Me pones mucho cuando hablas inglés...
— Estaría el día entero achuchándote, pero, ¿qué tal si vamos a la playa?
— Vale amor.

Estuvimos en la playa sentados frente al mar, observando el horizonte y hablando entre nosotros.

— Mónica, sé que me has dicho que no te de las gracias, pero necesito hacerlo. Llevaba años queriendo venir aquí, más si vengo al mejor hotel de Los Angeles, más si con la mejor mujer que podría estar. Gracias por todo esto.
— Bueno, creo que te las voy a devolver. No quiero imaginarme como sería mi vida sin ti y...
— Shh... ¿Oyes eso? —dijo señalando detrás de mí.
— ¿El qué? —contesté, girándome para ver qué pasaba.
Cuando me volví a girar, ya que no había visto nada, encontré a Óscar mirándome a menos de dos dedos de distancia de mí.
— Te quiero. —me susurró, justo antes de besarme.
Me pilló por sorpresa, me encantó. Gemí con ganas de más, pero Óscar quería ir despacio.
— Tranquilita gatita, la continuación de esto sucederá en la habitación, no en la playa.
— Siempre que haya continuación, no me importa gatito. —le contesté, con una sonrisa pícara.
Estuvimos un rato paseando por la orilla de la playa, hasta que nos cansamos, y luego fuimos al hotel.
— Lo único malo que tiene este hotel es que hay dos camas en vez de una. —dijo Óscar, antes de irnos a dormir.
— Mi amor, has conseguido ganarme a mí, pero no todo puede ser tan rápido... A lo mejor otro día...
— Bueeno... ¿Pero me das un besito de buenas noches?
— Todos los que quieras cielo.
Óscar y yo nos fuimos a dormir nada más llegar al hotel, pero yo me desperté a las cuatro de la mañana porque había sonado un mensaje en mi móvil.
"¡Hola sister! Me acaba de pasar algo muy fuerte... Imagínate, es tan fuerte que no te lo puedo decir por aquí. ¿Qué tal va todo por LA? Bueno te dejo, voy a comer. Livin' la vida loca!!!"
"Aquí son las cuatro de la mañana y me estas asustando. ¿Le ha pasado algo a mamá o papá? Dame cinco o seis horitas que duerma y llámame, tía loca."
¿Qué habría pasado? No sé, pero si Raquel decía que era fuerte...

¿Estrellas, o tu mirada?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora