— ¡¡MÓNICA!!
— Dime Óscar.
— Me ha hablado Milena, la chica de la reunión, la que era tan maja con nosotros.
— Ah sí, ya se. ¿Y qué te dice?
— Que si podemos quedar para tomar un café ahora.
— Bueno pues... ¿Vamos, no?
— Claro amor.
Óscar y yo nos vestimos, y salimos disparados hacía la cafetería donde habíamos quedado, que estaba bastante lejos de nuestro hotel.
Tened en cuenta que todo lo que sucedió a continuación fue en inglés, pero yo lo traduzco ahora mismo.
— ¡Hola Milena! —dijo Óscar.
— Hola chicos, ¿cómo estáis? Pensaba que ibas a venir tú solo, Óscar.
— Si quieres me voy... —salté yo, guiñándoles un ojo.
No sé por qué hice eso, no me podría soportar a mí misma si viera a Óscar con otra mujer.
— No mujer, no hace falta.
En ese momento empezó a sonar mi móvil, les hice un gesto de que esperaran y me alejé un poco para poder contestar. Era Raquel.
— Mónicaaaaaaaaa.
— Sí que tiene que ser importante, sí. Venga, suelta.
— Ayer me encontré con Marcos.
— ¿Marcos?
— ¡¡Sí!! Aquel noviete que tuve cuando tenía dieciocho años.
— ¿Noviete? ¡Fue tu primer amor! Estabas tan enamorada que yo juré no enamorarme nunca para no parecer tan idiota como tú.
— Bueno pues ayer me lo encontré, sigue tan guapo como siempre.
— A Raquel le gusta Marcos, a Raquel le gusta Marcos. —dije en tono burlón.
— ¡Cállate! Hemos quedado mañana por la tarde, estoy de nerviosa...
— Uf, bueno ya me contarás sister, voy a volver con Óscar y Milena.
— ¿Quién es esa?
— Una de las chicas que conocimos en una reunión, estamos tomando café y...
— Uy, te dejo, te dejo.
— Adiós tonta del bote.
— Adiós idiotaaa.
Colgué y me dirigí de vuelta a la cafetería. Ellos habían entrado ya, así que entré y les busqué.
Aunque hubo algo que removió lo más oscuro que hay dentro de mí.
Les vi, Milena estaba besando a Óscar. O Óscar a Milena, no sé. Pero cuando Óscar dio un paso atrás, fue cuando me vio. Ahí, a diez metros de distancia estaba yo, totalmente en blanco, sin saber cómo reaccionar.
