NARRA ÓSCAR:
¿Que los hombres no lloran? ¿Quién fue el idiota que dijo eso?
Claro que lloramos. Claro que lloré. Claro que fue por Mónica.
Pero lo superé, conseguí pasar página, al fin y al cabo lo que me importaba era ella, y verla feliz era mi objetivo.
Aprendí a aprender.
NARRA MÓNICA:
— Hermanita, ¡¡que nos casamos!! —dijo Raquel, abrazando a Marcos.
Al final, la vida te da lo que de verdad necesitas. Raquel y Marcos se casaron, siempre han sido felices.
Al cabo de un tiempo, me di cuenta de que algo crecía, algo sucedía dentro de mí. Estaba embarazada. Dani dio un salto al enterarse. Fuimos (según Raquel) los mejores padres que un hijo pudiera tener.
Ahora, nuestra hija ya es "mayor". Va a la universidad, estudia medicina.
Dicho así, parece que haber estado con Óscar no me hubiese importado, y no fue así. Tuve mis bajones, como todo el mundo los tiene. Pero me di cuenta que si yo me hubiese quedado con él; no hubiéramos sido realmente felices ninguno de los dos... O al menos no para siempre.
