Ya conocemos la teoría:
los sentimientos son ciencia.
Todos tienen una base científica.
Estamos cerca de explicar las conexiones neuronales,
y ya sabemos cómo nos suben las endorfinas cuando estamos enamorados,
o cuando tenemos un orgasmo.
Puta ciencia, ya digo.
Como la adrenalina antes
de un primer beso, ayudando a dar ese pequeño paso que a menudo es un salto al vacío sin red.
No hay nada mágico en eso que nos hace sentir el amor.
Todo puede explicarse.
Eso lo sabemos.
Lo tenemos todos medianamente claro.
Pero luego,
llego a casa,
suelto las llaves,
me quito los cascos,
te veo en alguna foto,
levantas la vista,
me sonríes...
Y joder.
Eso no puede ser sólo ciencia.
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Astronomía de tus lunares
PoetryCuando la astronomía te pide que escribas, y sus lunares te exigen escribir. Antología de poemas y canciones. Cuando el corazón habla y la mente recuerda.
