Asignatura pendiente

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Nos han enseñado muchas cosas. Desde que éramos niños, cuando apenas teníamos uso de razón. Nos contaban cómo hacer divisiones, cómo estructurar una frase, cómo recordar la historia...

Nos lo explicaron prácticamente todo... aunque quizá faltó lo más importante. No nos enseñaron a querer.

Es una asignatura pendiente. Un examen diario al que tenemos que enfrentarnos sin apuntes, sin teoría, sin referencias.

El amor no se aprende. El amor no se enseña.

Aquí no hay matemática que valga. Solo cuenta sumar. Y todo lo que reste, lejos, bien lejos. Tampoco sirve la lengua, aunque a veces ayude a que todo fluya. No es cuestión de química, no. En el amor, los experimentos no funcionan. Crees que has encontrado la fórmula perfecta y de una día para otro, todo explota y salta por los aires. No es cuestión de física. Ni mucho menos de físico. Porque las relaciones empiezan ciegas y poco a poco van abriendo sus ojos.

Nadie nos contó como querer. Nadie nos dijo como amar. Y quizá por eso nos da tanto miedo. Porque aquí, somos maestros y alumnos a la vez. Aquí aprobamos y suspendemos por nosotros mismos. Aquí no hay patrones, ni guías, ni libros de estilo.

La única forma de querer... es queriendo.

Astronomía de tus lunaresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora