Infierno

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  Tengo un verso llorando que pone triste a la luna, mil diablos a la espalda que no me dejan dormir. Es el precio que pago por escribir en la duda, por matarme en su cintura y por no querer vivir. Ya sufro yo solo, despacito y sin ayuda. Lo de que el dolor te cura es otra forma de mentir. Soy un simple necio aún más solo que la una, que lloraba ya en la cuna y ahora llora por ti. ¿Qué quieres que diga sobre esta mi escritura si el placer de la locura lo encuentras en el sufrir? Mi folio marchito que aún le teme a las alturas salta desde la bruma para alejarse de mí. Recordando el brillo de tu cuerpo cuando sudas sobre mis manos desnudas y tu forma de reir. Sigo con el ansia de comerte entera y cruda y en el calor de tus dunas es donde quiero morir. Tan solo escribo triste, por lo tanto, escribo mucho, mucho más de lo que quiero y mucho más de lo que escuchas. Sigo en esta lucha aunque no queden cartuchos. Y si ya no te escucho es que mentiras hay muchas. Para entender mis frases hay que estar muerto por dentro, tener la cabeza rota o haber llorado el invierno. Y si mis compases solo saben a derrota es por mi rima loca que ha nacido en el infierno. Ahora maldigo el día en el que vine a este mundo. Prefiero morir en ella que vagar roto en mi frío. Me pesan los recuerdos casi más que los segundos. No tiene corazón, por eso se quedó el mío.

Y yo te juro que estaré aunque nos duela el ayer, aunque a veces cueste ver y aunque no creas poder. Pero juro que estaré a tu lado y sin caer. Y algún día faltaré pero nunca te abandonaré.

Astronomía de tus lunaresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora