Luciérnagas... Luciérnagas, nada más...
¿Y quién será?... ¿Y quién será el patán?
¿Recuerdas pequeño cuando caminabas tranquilo de la mano de papá y mamá, te colgabas y hacías equilibrio? Cuando en tu ciudad se podía pasear y los trenes iban a cualquier lugar y no había luciérnagas. Cuando el ruido más atronador que se escuchaba eran tus botas de agua saltando en los charcos de la plaza... Y es que dios tuvo un fallo, verás, iba a enviar un rayo a los hombres malos, se resbaló y le dio a tu hogar; Ese era el ruido feroz, ¿Qué creías? No te dejaban asomar al balcón porque hacía frío aquel día, y mientras les arreglaban la casa papá aprovechó la ocasión... Siempre quisiste ir a acampar, ¿No?, ¿Recuerdas el juego nuevo aquel que papá inventó esperando al tren? "Escóndete, tápate los ojos, cuenta hasta cien", divertido, ¿No? Si viste algo, aquellos hombres tan tendidos estaban jugando... Y aquel gran elefante de hierro con su trompa al cielo estaba manejado por un hombre enano y calvo... ¿Cuando seas mayor me llevarás a tu ciudad? Imagínala sin esa franja de luz y sin Luciérnagas...
¿Que se alargó la acampada? Campeón, a veces no todo sale tal como se pensó, no pasa nada. El frío, la lluvia, la nieve, fueron las pruebas para que papá te diera los superpoderes... Eres un superhéroe, cremé, lo eres, sin culpa y sin motivo, con solo tres añitos ¿Recuerdas tanta gente amontonada en aquella valla? Estaban esperando a su cantante favorito, jugando al pillar en carrera, la meta era una frontera que un niño grande pintó con un lápiz, vaya pasada aquel partido en el que aquella mujer mala puso la zancadilla y se pitó penalti... Y ahora estás aquí, venciste a Poseidón, aunque eso sí, la humanidad si naufragó, ya de mayor te contaré... Si te ponen el pie defiéndete, pero trata de dar un corazón a los hombres de hojalata. Que no hay buenos ni malos, solo enfermos a los que hay que curar, subsanar su corazón dando la mano. Solo son niños intentando llamar la atención... Y si los odiamos habrán ganado... Habrán ganado...
Tu solo háblales de las luciérnagas, eran luciérnagas, nada más, aquellas luces sobre el cielo de la ciudad. Y ¿Quién será?... ¿Y quién será el patán que abrió su jaula de luz y dejó escapar a las luciérnagas? Eran luciérnagas nada más... Y el ruido ensordecedor era la explosión de un fuego artificial, para ahuyentar, que habría el cielo y dejaba al descubierto el más allá.
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Astronomía de tus lunares
PoetryCuando la astronomía te pide que escribas, y sus lunares te exigen escribir. Antología de poemas y canciones. Cuando el corazón habla y la mente recuerda.
