Entre el clamor de esta plaza se esconden en donde el rumor de la gente a voces susurran nombres, ¿Por qué me dejo llevar? Será que soy feliz, ella se llamaba paz, pongamos que él nariz. Eran tan jóvenes que todo era grave y demente, la ciudad, la curiosidad urgente, la prohibición de sus mamás de verse, detrás de cada placer frutal siempre hay una serpiente, un día se despidieron y al voltear lo vi llorar -que no te vea compañero, no es el fin- la vida siguió, tenía que seguir y al final, tras varias pruebas solo les queda la de la amistad...
Y yo aquí, un testigo mudo montado en un muro pintado de blanco como un pelotudo, observando lo puro, condenado a estar quieto mientras ríe el mundo, camuflado entre pintura y carmín.
Y yo aquí, un testigo mudo haciéndome el simpático y me siento absurdo como un verbo estático, dame lo que te sobra y yo hare como que entrego una flor, como que me enfrento al viento y...
Como que soy feliz.
Y ahí, en el tejado ahí, ¿los ves? Esos dos gatos cada anochecer se pueden ver desde aquel día de los fuegos, algo estalló llenando el cielo de ruido, de celos, ajenos a encuentros raros, el amor más codiciado suele venir en forma de error, pasó tras años buscándose el destino cedió, y el deseo es como el vino, cuanto más envejecido mejor, y el reloj de la plaza siguió frenético, ellos estáticos mirándose, ya todo va bien, como dos gatos, son Alma y Javier, un amor que por alto que caiga siempre cae de pie.
Y yo un testigo mudo montado en un muro pintado de blanco como un pelotudo, observando lo puro, condenado a estar quieto mientras ríe el mundo, camuflado entre pintura y carmín.
Y yo aquí, un testigo mudo haciéndome el simpático y me siento absurdo como un verbo estático, dame lo que te sobra y yo hare como que tiro de una cuerda con fuerza contra el viento y...
Como que soy feliz.
Perdón, y dónde está mi educación damas y caballeros, permítanme la presentación, mi nombre es Oscar, soy de León y regento la plaza, no lo hago por dinero es por amor, ya que una vez soñé con Lisa, una chica tímida y pasional, la soñaba de forma enfermiza... la soñaba tanto que la vi, y era más tímida, mas pasional, sentía el destino y su risa, pero el sueño siempre ganará a la realidad, ella siempre pasa por acá camino a la facultad, mirando el frenético reloj de la plaza, yo prefiero observarla, sin que sepa que soy yo...
El testigo mudo montado en un muro pintado de blanco como un pelotudo, observando lo puro, condenado a estar quieto mientras ríe el mundo, camuflado entre pintura y carmín.
Y yo aquí, un testigo mudo haciéndome el simpático y me siento absurdo como un verbo estático, dame lo que te sobra y yo hare como el que da el corazón, y se enamora del viento y...
Como el que es feliz.
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Astronomía de tus lunares
PoetryCuando la astronomía te pide que escribas, y sus lunares te exigen escribir. Antología de poemas y canciones. Cuando el corazón habla y la mente recuerda.
