La Conexión

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Finalmente llegó el día. Nos pusimos en marcha en dirección al templo, llegaríamos sobre el mediodía con tiempo suficiente para montar el campamento y explorar la zona. 

La noche anterior fue bastante divertida, y a pesar de todo gracias a que se decidió hacer turnos para dormir estábamos bastante animados. Aunque yo estaba más fatigado/a que el resto, ya que tuve que mantenerme despierto/a al ser el/la protagonista del evento. Los bostezos se apoderaban de mi constantemente y eso hizo que se preocuparan, sumándole las ojeras que llevaba.

— Haces mala cara... Tal vez deberías dormir un poco Daraen. —dijo Mist preocupada—

— Tranquila, creo que puedo... —bostece ligeramente cubriéndome la boca con la mano— Aguantar...

— No es esa la cuestión del  asunto. Así no nos sirves de mucho en batalla... Así que venga... 

— ¡Boyd no! ¡Ni se te ocurra!

Boyd me levantó del suelo con facilidad a pesar de mi forcejeo, no me gustaba que me levantasen del suelo de esa forma. Pero sin darme cuenta, terminé durmiéndome sobre la espalda de Boyd nada más hacer dos pasos. No era el sitio más confortable del mundo, pero era capaz de dormirme en cualquier lugar. La única condición era tener un poco de fatiga y precisamente, en este momento, me sobraba.

****

Al despertar me encontré en medio de lo que parecía el inicio del campamento. Aún tenía un poco de sueño. Me levanté y miré en busca de algo, a lo lejos pude ver el templo que había en el mapa envuelto por arena. Mientras me empezaba a despejar algo golpeó mi cabeza.

— ¡Diantres! Lo siento mucho, ¿te encuentras bien?

— Tranquila Titania, no ha sido nada. Creo que con el golpe me has ayudado a espabilar-me del todo. —afirmé sonriendo—

— ¿Estás seguro/a? 

— Si. Me sorprende que cargues con eso tu sola, espera que te ayudo.

— No hace falta, pero si quieres ayudar ve al templo. Ike y los demás se han adelantado. Han dicho que te esperarían allí.

— Mmm... Está bien, gracias.

La entrada del templo era sombría. Sentía algo extraño en su interior que me resultaba familiar y a su vez me preocupaba, cómo si se tratase de algo maligno. De sus entrañas surgieron lo que parecía el aliento del templo surgir hacia el exterior, antes de entrar miré a los alrededores por si estaban por fuera. Suspiré.

 Al entrar en el interior del templo, usé mi tomo para encender una rama e iluminar el camino. Escaleras que parecían adentrar-se en las entrañas de la tierra, bajaban y bajaban sin dejar ver su final. Pese a que Titania dijo que me esperarían no oía nada de nada. Al ser tan cauto/a, algo me impedía gritar. Me daba la impresión que si gritaba no serían ellos los que aparecerían delante de mi, si no más bien algo muerto o un fantasma... Así que seguí descendiendo. 

El brillo de la antorcha a veces producía sombras inquietantes. Finalmente, llegué a un lugar que parecía una pequeña sala que se dividía en cuatro direcciones, la salida una de ellas. Miré por si había algún tipo de marca que me hubieran podido dejar, pero no encontré nada. Decidí seguir recto después de tener mis dudas. En el corredor empezaban a haber diferentes símbolos e imágenes que representaban, probablemente, hechos ocurridos en el pasado. No me detuve a ver-los, seguí avanzando hasta dar con una puerta bastante grande cerrada. Olí a aceite, a mi lado había unos pequeños pilares que contenían aceite. Encendí ambos y la sala se iluminó, mis ojos quedaron completamente abiertos y fascinados.

****

— Habéis avanzado bastante el campamento.

— Ike, habéis vuelto pronto... —Titania buscó con la mirada— ¿No está Daraen con vosotros?

— Lo hemos dejado aquí durmiendo. Y no ha venido al templo. 

— Se ha despertado hace un momento y lo he enviado tal cómo me has dicho hacia allí. Espero que no se haya perdido.

— ¡Ranulf, Skrimir y Soren! Venid conmigo, iremos a buscar-le. 

— Hermano, yo también voy.

— No, te necesito aquí para vigilar-lo todo. Volveremos pronto. 

Ike seguido por los demás se fueron corriendo hacía el templo. Mist los vió alejarse algo preocupada.

— ¿Habéis encontrado algo interesante ahí dentro? Porque es la primera vez que veo a Ike ligeramente alterado...

— Digamos que es algo que puede despertar una bendición... o una catástrofe...

— Esperemos que no pase nada. Seguro... Que no pasa nada.


****

Delante de mi se encontraba una enorme pintura que narraba una batalla, algunas de sus partes tenían hechos tallados con relieves. El fuego hacia que la penumbra provocará temor en mi corazón al contemplar esa pintura, los tonos negros y púrpura se entrelazaban creando unas formas que bailaban con el movimiento de las llamas.

Eran unos grabados sobre una oscuridad que se cernía sobre la tierra, una imagen de personas asustadas mirando al cielo y escapando con terror. Un agujero de dónde emergían esferas y colapsaban en estallidos... Entre otras imágenes que estaban  ligeramente emborronadas o erosionadas por el paso del tiempo. A la base del lugar había un portal derruido. Aunque se podía ver su forma semicircular por la mitad que quedaba en pie, lo otro estaba destruido, cómo si alguien lo hubiera cortado en diferentes trozos. Allí había un pedestal con unos símbolos grabados que no lograba entender.

— ¡Daraen! ¡Daraen! ¿Estás aquí? 

La voz de Ike resonó entre los pasillos, me di la vuelta y comprobé que habían venido él, Soren, Ranulf y Skrimir. Cuando los cuatro cruzaron la puerta, se activó un mecanismo que cerró toda entrada a la sala. 

— ¡Maldita sea! És inútil, ni con mi fuerza puedo romper esta pared es demasiado gruesa... —dijo Skrimir tras golpear la puerta con su forma de león—

— Lo siento, si no hubiera venido sólo/a... 

— Esto no es culpa tuya, estas cosas siempre tienen trampas... Seguro que habrá otra forma de salir. —afirmó Ranulf—

— ¿Porque no contestabas cuando te llamábamos?

— Estaba absorto/a con los grabados y las pinturas... Me resultan familiares y a su vez... Algo me dice que aquí se esconde algo muy poderoso... 

Soren se dirigió a dónde había los restos del altar, pasó por mi lado sin mediar palabra y empezó a curiosear por los escritos.

— Tu, ¿lo entiendes Soren? ¿Entiendes lo que pone? —pregunté curioso—

— Muy poco, pero algo sí. Lo que me preocupa, es que este lugar no estaba antes cuando hemos hecho el reconocimiento del  templo. ¿Has tocado algo para llegar aquí Daraen?

— Que yo sepa no... Al entrar noté algo extraño, pero fue nada más entrar en el templo. Después me adentré hasta llegar aquí. Era un aura espeluznante, no sabría decir si era para bien o para mal. Y al final he llegado hasta aquí.

— És muy extraño...  Daraen, ¿puedes venir un momento? Acércate.

Al acercarme pude ver unas inscripciones encima del altar, en ellas pude leer Altea e Ylisse, las demás estaban en idiomas que no entendía. 

Simplemente Quiero Huir...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora