Chrom estaba cálido, las palabras del ladrón hicieron algo de efecto en la evolución de Daraen, aunque el/la estratega se encontraba aún confuso. No le resultaba tan fácil librarse de las preocupaciones y por su parte se había dado cuenta de algo. Al despertar en el mundo del Héroe Resplandeciente, una parte de su memoria se encontraba afligida, a pesar de no recordar nada...
Empezaba a entender el porque.
No le preocupaba el echo de no recordar a sus compañeros, eso era lo de menos. Lo que afligía su corazón era la hipotética realidad de haberlos podido matar y ser el único con vida, de ser el causante de todo el dolor de los suyos, de hacerles sufrir sin poder hacer nada... Su cuerpo era controlado por alguien superior, sin preocupaciones cómo las que tenía él/la.
Pasado un tiempo, Daraen se tranquilizó... Le relajó que el príncipe estuviera a su lado, después de todo era alguien especial y probablemente al que menos quería fallar. Chrom le acarició el cabello ligeramente.
— ¿Te encuentras mejor Daraen?
— ... Si, gracias... Lo siento... Os he hecho perder el tiempo aquí y...
— No digas estúpideces. —el ladrón se acerco, agachándose a su lado— Oye, no puedo cambiar tu forma de ser... Ni tampoco lo deseo. Pero quiero que sepas una cosa, en ningún momento nos has hecho perder el tiempo. Nosotros decidimos permanecer aquí, venirte a buscar y luchar contra Grima para recuperarte. Todo lo que hemos hecho a tu lado ha sido por decisión propia. Y ahora que sabemos que estás vivo/a, no pararemos hasta que vuelvas a dónde perteneces. —el ladrón sacó un collar de cuero del que colgaba un anillo, Daraen lo miró, reconoció el accesorio al momento—
— Pero si estaba roto... —alargó la mano dejando que el anillo se dejará caer en su palma sin cogerlo— ¿Cómo?
— Te prometí que te lo devolvería cuando terminará la batalla contra Grima, ¿recuer...das? —el/la alvino/a salto al cuello del ladrón sorprendiéndolo y tirándolo al suelo, dado que su posición no le ofrecía mucho equilibrio—
— Gracias Gaius... Eres uno de los mejores...
— Ya, ya... Vamos gatito/a. Que no quiero que me ensucies la capa de mocos. —dijo el ladrón apartándole con algo de vergüenza, seguida de una de sus características sonrisas pícaras— Será mejor que volvamos con los demás y nos despidamos cómo es debido.
— El ladronzuelo tiene razón, con el rato que llevamos aquí habrán hecho millas. Y nos queda poco tiempo. —afirmó la maga oscura—
Se levantaron del suelo y fueron tras el resto. Después de caminar varios minutos, empezaron a divisar en la lejanía a la compañía del Rey Heroico que avanzaba en dirección a la montaña. A pocos metros de ellos Daraen miró a Chrom con preocupación.
— Antes... Cuando habéis dicho que os queda poco tiempo... ¿A que os referís?
Chrom hizo una mueca ligera de desagrado, seguida de un suspiro pesado. Miró al/la estratega a los ojos.
— Verás Daraen... Nosotros acudimos aquí a través de un portal. Nuestra estancia aquí no es permanente, encontramos una pista que nos llevó hasta este lugar. Sin embargo...
— ¿Sin... embargo...?
— Lo que el principito quiere decir... És que dentro de dos días tendremos que volver a Ylisse, los demás no saben que estamos aquí y la magia del portal nos hará volver a nuestro sitio.
— ¡PERO! Ahora que sabemos que estás vivo, haremos lo que sea para recuperarte y hacerte volver. Te lo prometo. —afirmó el príncipe cogiendo las manos del/la estratega mientras las zarandeaba arriba y abajo—
Al día siguiente la lluvia se precipitaba sobre el grupo, cómo una lluvia de flechas congeladas. Daraen se había escondido bajo la capucha, ya fuese por vulnerabilidad o porque le molestaban las pequeñas gotas frías rozando su piel.
Después de aquello, Daraen se distanció un poco en general. Necesitaba soledad, pensar en lo que había dicho a sus compañeros, sus respuestas... Todo. Comprendiendo la suerte que había tenido con sus compañeros.
— En estos días uno se siente realmente nostálgico... Más aún cuando la lluvia es tan fría.
— En Galia nos acurrucábamos unos al lado de otros... El sonido de la lluvia nos relajaba y el cálido roce de todos tranquilizaba a los pequeños. Quedando profundamente dormidos...
— ¿Crees que Daraen se encuentra bien?
— Creo que... Debe perdonarse a sí mismo. Eso es algo que lleva mucho tiempo, perdonar a alguien más es más fácil... que perdonarse a uno mismo...
— Eso no te lo niego para nada.
Chrom y Ranulf observaban la lluvia precipitándose mientras su preocupación por Daraen aumentaba. Por su parte, el/la estratega extendía su mano para notar las frías gotas en su piel. No tenía una respuesta y a pesar de las palabras de sus compañeros Custodios, el pasado seguía afligiéndole. Tal y cómo Ranulf había dicho, era incapaz de perdonar-se a sí mismo/a.
— És curioso cómo el psique de alguien pueda estar tan confuso... Ahora mismo mi interior es una guerra entre la felicidad de ver vivos a mis viejos amigos y el horror de perder de nuevo el control para atacarles nuevamente...
Abrazó sus piernas y miró al frente. Esa posición de alguna forma le hacía sentir seguro/a.
— Cómo desearía ser capaz de mirar al frente y no tener que preocuparme, ser alguien normal... Cuando perdí mi memoria era feliz, conocí a Chrom, Lissa, Frederick, los demás Custodios... Luego la volví a perder y conocí a Ike y sus mercenarios... Los laguz... Marth y sus compañeros... Todos me han aceptado sin problemas. Todos excepto yo mismo... Me gustaría saber si hay alguna forma de perdonar-se a uno mismo, y si la hay que alguien me la diga. Por favor.
Escondió su cabeza entre las piernas, respiró profundamente y permaneció en esa posición por un largo tiempo mientras la lluvia seguía cayendo.

ESTÁS LEYENDO
Simplemente Quiero Huir...
FanfictionBueno haber cómo avanzará este fanfic, principalmente se desarrollará en el mundo de Fire Emblem: Awakening (el videojuego de Nintendo) pero también habrá viajes en otros mundos de la misma saga. Recordad que puede contener spoilers para aquellos qu...