Un Estímulo Adecuado

125 9 2
                                    


Al caer la noche Chrom y Gaius se fueron turnando para vigilar los alrededores de posibles emboscadas. Las palabras de Tharja habían preocupado al joven príncipe. Tenía una mirada perdida, alicaído, preguntándose si había hecho lo correcto al decidir venir aquí. Y aunque las palabras de Gaius eran para animar-le, habían resultado una carga extra que rompió los pocos ánimos del peliazul.

A la mañana siguiente, Chrom tenía unas grandes ojeras que teñían su rostro y estaba en un rincón del templo abrazado a sus rodillas. Inmóvil. Gaius lo miró preocupado y se acercó a él con algo de comida, el príncipe no había comido nada des de la parada en el río. Se sentó a su lado y le dejó un plato de madera con estofado.

— Come, te sentará bien.

— No tengo hambre...

— Si no comes algo, no podrás estar bien esta noche.

— Estaré bien aun que no coma... Ahora no me apetece nada, estoy bien.

— Chrom... Llevas des del río sin probar bocado. —suspiró pesadamente al ver que el príncipe no le miraba a los ojos— Nada de lo que pasó fue tu culpa... De verdad. 

— Para ti es fácil decirlo. Esté dónde esté, siempre soy un estorbo al que deben proteger. Si no le hubiera encontrado, probablemente seguiría aquí. Si no le hubiese conocido su vida hubiese sido diferente... Tal vez, ni siquiera hubiera... —refunfuñó y escondió la cara entre las piernas, varias lágrimas bajaron por sus rosadas mejillas mostrando la culpa del peliazul— Realmente, sólo se me da bien romper las cosas que más quiero. ¿De que sirve un rey cómo yo? ¿De que sirve ser rey si igualmente pierdes todo aquello que quieres? Mi madre... Mi hermana Emmeryn... Y Daraen... Estoy al límite, Gaius. En el castillo están todos preocupados, otros me tienen en el punto de mira. Y ya no sé cómo encajar esas cosas...

— Escucha principito, ahora te voy a preguntar algo. ¿Crees que yo seguiría aquí si no me inspirarás confianza? Te diré la respuesta, no. És cierto que perteneces a la nobleza, pero confiaste en mi en un momento dónde todos me hubieran matado. Tiempo después aún sigues confiando en mi para venir aquí sin escolta y para encontrar pistas que puedan ayudarnos a encontrar a Daraen. Respecto a Emmeryn si lo hizo, fue porque confiaba en ti. Si no hubieses estado cualificado, ella no hubiera podido hacer lo que hizo. És duro perder a alguien, eso no lo niego, pero no debes culparte por ello cuando no podías hacer nada al respecto. Dime una cosa, en su situación ¿tu que habrías hecho?

El príncipe levantó la mirada en dirección al ladrón, pero no respondió. Gaius suspiró, dejó la comida y se levantó para ir a dónde estaba Tharja. 

— Aj... Yo ya no sé que hacer... Si Daraen estuviera aquí seguro que sabría cómo manejar este tipo de situaciones... Nunca he sido bueno en estas cosas. Solía viajar sólo hasta llegar aquí.

— Te preocupas demasiado, ya se le pasará. Todos tenemos problemas y no es el único que sufre por lo ocurrido.

— Si, pero también carga con los del pueblo. Nosotros no duraríamos mucho escuchando los problemas y pensando soluciones, soportando miradas y aguantando las ganas de meter-le un buen golpe a la cara de algún noble estirado... Lo quería traer aquí para despejar-se y que pudiera descansar un poco pero no pensé que le recibieras de esa forma. Ya sé que Daraen era muy importante para ti, pero a veces deberías poner-te en la situación de los demás.

Tharja chasqueó la lengua y volvió a su trabajo. Gaius parecía agotador decidió ir fuera a tomar el aire, sacó un pequeño anillo hecho a mano y se lo quedó mirando. 

— Yo ya no sé que hacer... Te fuiste demasiado pronto. Dejando atrás demasiados rompecabezas... — se recuesta en la pared de las ruinas con la mano dónde sujetaba el anillo en el pecho— 

— Gaius, ¿porque te cuesta tanto confiar en la gente?

— ¡Gatico/a! ¡Es-estás vivo/a?

— Jaja, pues claro. ¿Porque no iba a estar-lo?

— Porque, luchamos contra Grima y... bueno tu...

— Aaah... —Daraen miró al frente— Entonces si estas aquí es para preguntar-me algo.

— Ve a ver a Chrom, te necesita. 

— Creo que el más perdido eres tu ahora mismo. Gaius, has hecho bien. Pero Chrom siempre ha necesitado de un estímulo más adecuado... —pone una cara rara— Pero no lo hagas cómo Sumia por favor... Casi se queda sin mandíbula el pobre...

Ambos ríen.

— Pero... ¿Porque no quieres ir a ver-le?

— Sólo soy un recuerdo tuyo, al que has llamado para ayudar-te. Sólo soy... un sueño... 

Daraen sonrió, todo se difuminó y Gaius despertó. Sus labios temblaban, tardó un poco en reponer-se. Volvió dentro y se acercó a Tharja.

— ¿Cómo vas?

— Este texto que he encontrado parece una especie de acertijo... Pero no logro saber que es.

— ¿Que pone?

— Dice: "Alcanza aquello que más ansías, recuerda aquello que una vez tubo lugar, no olvides nunca que puede suceder, profundos designios pueden ser. Entonces hallarás la esencia de aquello que encontrar quieres". No entiendo a que se refiere... Pensé que quizás eran los deseos pero no es así.

—... No se me ocurre nada ahora mismo... Tal vez Chrom pueda saber algo.

El ladrón se dirigió de nuevo a Chrom, seguía en el mismo estado en que lo había dejado. Tampoco había tocado el plato, que se había enfriado. Y ya era mediodía. Gaius recordó el sueño que había tenido.

Daraen dame fuerzas... —pensó, intentó de nuevo hablar con él— Oye Chrom, ¿vamos fuera a que te dé un poco el aire?

— Prefiero quedarme aquí... Si no te molesta...

Gaius inspiró y expiró fuertemente. 

— Perdóname por esto... —levantó la mano y golpeó a Chrom en toda la cara con la palma, el príncipe sorprendido miró a Gaius con los ojos abiertos cómo dos naranjas— Escúchame, NO puedes seguir así... ¿ME OYES! Te traje aquí para que te despejarás un poco de palacio y para que pudieras descansar en condiciones. Haciendo lo que te gusta, acampar. ¡Haz el favor! No sé que diría Daraen si estuviera aquí, porque no soy él/la ni de lejos... Pero estoy seguro que te daría una patada en el trasero. Lamentarte no te llega a ningún lugar, al contrario. ¡Deja de pensar en los demás y empieza a ser egoísta por una vez! ¡Maldita sea!

Chrom se quedó atónito, sin palabras. Miró al ladrón que tenía una mano en la cabeza y se había puesto de perfil. 

Simplemente Quiero Huir...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora