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Utilizo la camisa que he tomado del armario de Max, con un pantalón de mezclilla y de calzado lo más hermoso jamás creado: zapatillas. Supongo que después de todo como toda mujer, también amo los zapatos. Amo las cómodas zapatillas.

Llego a clases con confianza. Esperando que Allen reparara que podía ser más clara con mi vestimenta, ateniéndome a las burlas de Max. Porque había perdido la cabeza haciendo esto por alguien que no tenía importancia. Pero yo sabía que solo estaba mostrando que no entrada en la categoría en la que él me había colocado. Bueno así lo habría demostrado si él hubiese llegado a alguna clase, lo cual no hizo. No recordaba muy bien el orden de su horario, pero era consiente que al menos teníamos una clase en común ese día, pero ni siquiera lo vi en los pastillos.

No estaba desanimada, porque claramente lo que deseaba era no tener que verlo, pero odiaba haber ido a clases con una camisa de Max para demostrarle algo.

Odie admitir que yo era la tonta.

No debía recalcar que el siguiente día también evito su presencia en clases. Obviamente eso de asistir a clases no era lo suyo.

Yo solo pretendí seguir con normalidad mi existencia.

En casa me limite a esperar la inminente estadía de Chris. Me había reservado a hablar de él, seguía molesta con el asunto de mi familia. El tema no fue mencionado y Amie trataba de animar la llegada de Chris, que todavía no podía pasarse porque tenía que resolver unas cosas antes. Pero él que más feliz estaba por esa llegada, era Max.

El miércoles, solo Max y yo nos encontrábamos en casa, ya que Amie había salido con Chris para solucionar algo.

Así que cuando la noche dominaba por completo, me senté en el marco de la ventana y dejé que mis pensamientos fluyeran.

Me pregunté que era de la familia de parte de papá, si al menos eran conscientes de mi existencia. Cuestioné a la familia de mamá, que después de tantos años de haberle dado la espalda, que sería de ellos. Me pregunté como había Chris llegado aquí después de tanto tiempo.

Miré las hojas del árbol al lado de mi ventana, contemplando el movimiento del viento que las removía. Había ramas que se acercaban peligrosamente a la ventana y me concentré en la que se había roto la otra vez.

Ese pensamiento ardió dentro de mí.

Puse un pie fuera y con el otro me apoyé en el piso del interior de mi habitación, tomé con fuerza la parte de arriba de la ventana y estiré mi brazo para alcanzar una rama, alcancé la alargada y gruesa madera que estaba cerca.

Entonces me pregunté que estoy esperando al hacer esto.

Antes de dejar de hacer lo que hago porque notoriamente es peligroso, algo sale mal, la ventana empieza a cerrarse, debido a que son de las que se abren hacia arriba. Siento como dependo de aferrarme a la rama y a mi pie que está dentro aun, cuando mi mano se va resbalando al igual que la ventana va cayendo. No puedo volver, estoy inclinada y no encuentro la manera de regresar. Me siento desesperada y ya no resisto, así que me suelto de la ventana y me aferro a la rama con fuerza. Hago un esfuerzo enorme.

Protesté y busqué desesperadamente sostenerme a la rama mientras me tiritaban los brazos, suelto el aire que había estado sosteniendo y observo hacia abajo.

¡¿Qué diablos estaba pensando?!

El cabello se me atraviesa en la cara y evito soltarme ante la poca fuerza que poseo en mis brazos.

El impulso de llamar a Max por ayuda me embarga, lo considero rápidamente mientras trato de ayudarme con otra rama o busco desesperadamente subir a esta.

Black AngelsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora