Alberca.

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~Poché~


Desperté notando que aún no amanecía, tomé mi celular para ver la hora, 03:45 am, suspiré pesadamente ya que debía despertarme temprano para una entrevista a las 09:00 am y estaba en contra de ser impuntual a mis llamados. Intenté volver a dormir, pero me resultó un tanto imposible así que decidí revisar mis redes sociales.

Después de 10 minutos escuché ruidos dentro de la casa, me asusté un poco ya que se suponía que estaba sola, Calle había salido de viaje a San Francisco para reunirse con su familia. Decidí salir para ver que era lo que ocurría, llevaba puesta mi pijama de dinosaurios que seguramente me protegerían de cualquier cosa que estuviera afuera; abrí la puerta que conectaba hacia el pasillo que llevaba a las demás habitaciones.

Lo primero que hice fue ir al cuarto de Calle para ver si ya había regresado, pero estaba vacío así que me dirigí a las escaleras, dudé un poco en bajarlas, pero lo hice, di un paseó por la sala, el estudio, el cuarto de juegos, mi pequeño teatro, la cocina y finalmente la alberca pero NO ENCONTRÉ NADA.

—Seguro fue tu imaginación Poché— Me dije al momento en el que me sentaba en un reposador junto a la alberca mientras que la miraba y me quedaba embobada con la luz que tenía, era el momento de la morada y alucinaba con ese color.

—Seguramente no— Escuché de repente y brinqué, al momento en el que volteaba a ver quién era me caí de la silla e inmediatamente escuché su risita. Levanté la mirada y vi a Calle acercándose a mí. 

Vestía unos jeans color azul entubados que le sentaban muy bien a sus piernas además de que le venían a juego con su blusa blanca y sus tenis del mismo color, su cabello estaba suelto y tenía un aspecto de cansancio posiblemente provocado por el viaje.

—¿Estás bien? — Me preguntó aún entre risas mientras se agachaba para estar a mi altura.

—Con un paro cardíaco, pero todo bien— Respondí con una mano sobre mi pecho intentando contener la risa que ya me había contagiado.

—¿De verdad no me viste?, Estaba escondida detrás de tu sillón favorito— Explicó en medio de una sonrisa, pero esta vez decidí no contestar nada y opté por hacerme la sentida bajando la cabeza.

—Hey— Habló una vez más mientras que con su mano tomaba mi barbilla haciendo que levantara mi cabeza para quedar a la altura de la de ella, — Mírame — Pidió; Queriendo y no puse mis ojos sobre los de ella,estaban tan cristalinos que podía notar lo mucho que había reído ya, —Hubieras visto como saltaste y te caíste— Volvió a decir antes de volverse a atacar de la risa.

—Ya tonta—Intenté hacer que parara de reír, cosa que me fue imposible así que decidí darle un pequeño golpe que la desequilibro totalmente provocando que cayera hacia la alberca que teníamos en frente.

En el momento que vi lo que había hecho comencé a reír como loca, de verdad, ahora era yo la que tenía el ataque de risa; escuché como Calle se quejó de lo frio del agua y me observó, por un momento pensé que se había molestado pero nuevamente comenzó a reír.

—Debiste haber esperado a que me quitara las zapatillas, eran nuevas— Dijo con un puchero en la cara.

—KAARMA— Le grité mientras me paraba y acomodaba el reposador en su lugar, —Intentaré ir a dormir, en un horas debo ir a una entrevista.

Justo antes de que me dirigiera hacía el interior de la casa miré nuevamente a Calle que para este momento se había quitado los tenis que llevaba, sus pantalones y su blusa dejando al descubierto su ropa interior color marrón; seguramente se estaba poniendo cómoda para pasar un rato ahí.

Quiéreme de una vez.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora