Mierda.

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~Calle~

Salimos de aquel gimnasio y percibí al instante que ya había oscurecido, al mirar la hora pude ver que habíamos estado ahí alrededor de tres horas y no precisamente en el curso de danza aérea, si no que los mismos chicos habían organizado una convivencia con Poché demasiado rápida.

Parecía que a Laurel le caía mejor por lo que había contado de "mi novia" y solo hablaban de eso, aunque para ser sincera sabía la intención con la que Poché lo había dicho, y sí, tal vez había funcionado pues en ningún momento volvió a acercarse de más a mi.

Llegamos por fin al estacionamiento y ahí nos despedimos de todos, caminamos hacía el carro esperando a que Poché se subiera para después dirigirme hacia el asiento del conductor. Puse en marcha el motor y conduje hacía el exterior de la escuela rumbo a la casa.

-Son bien raras las personas-Expresó Poché una vez que salimos de las instalaciones de la Universidad.

-¿Por qué?-Pregunté riéndome por el tono de voz que había utilizado.

-Pues mira lo que hizo Zoé-Levantó su mano y vi que tenía escrito un numero telefónico además del nombre de usuario para sus redes sociales.

-Eso es demasiado fanatismo-Dije regresando la mirada al frente.

-Ya sé, por eso te digo que es gracioso-Hizo una pausa y continuó hablando,-Laurel piensa que me voy a deprimir porque empezarás a pasar tiempo con alguien más.

Me reí al escucharla, y ella dijo que no era gracioso.

-Poché, no te puedes poner celosa porque sabes que no hay nadie más-Hablé pisando el freno,-Sólo tú-Solté y me acerque a ella. Puso sus manos sobre mis mejillas y nuestros labios se unieron.

-Ya sé, pero se la creyó tanto que yo también me la empezaba a creer-Contestó mientras pisaba el acelerador ya que el semáforo había cambiado.

Agité la cabeza y me reí, seguí manejando y en poco tiempo me encontraba estacionado el auto en la cochera para después entrar a la casa. Fuimos directamente a la habitación pues ya habíamos cenado en la Universidad, me tiré a un lado de Poché sobre la cama y no tardamos en quedarnos dormidas así, sobre las cobijas y con ropa de día.

La semana paso de forma habitual, entregué un par de cotizaciones que me habían solicitado y organice de la mejor manera el viaje que íbamos a tener para ver a mi familia.

El viernes por la mañana, después de dejar a Poché en el estudio dónde se creaba su música y canciones fui por algunos insumos para el viaje además de que llevé el auto a un mecánico para que me asegurara que estaba en condiciones para la carretera.

Regresé a la casa a media tarde y bajé la maleta que había hecho con Poché la noche anterior, subí una vez más y me acosté boca abajo sobre la cama. Comencé a revisar algunos correos pendientes hasta que intenté luchar contra la pesadez de mis parpados y perder esa batalla quedándome dormida de manera profunda.

-¿Amor?-Escuché que me llamaron antes de sentir un ligero beso los labios.

Abrí los ojos y miré a Poché junto con una sonrisa que me hizo sonreír al tiempo.

-Eres tan tierna cuando duermes-Mencionó jugando con mi cabello.

Desperté por completo y acaricie su mejilla, la acerqué a mi dándole un pequeño beso, seguido de otro más prolongado.

-¿Quieres que nos vayamos hoy?-Preguntó abriendo los ojos tomando un distancia de mi.

-Sí, ¿No?, ¿Qué hora es?-Pregunté incorporándome un poco.

Quiéreme de una vez.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora