Despedida.

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~Poché~

Me sentía totalmente emocionada, tanto tiempo pensando en que saliera perfecto ese momento para encontrarme un par de días después sobre la cama con mi futura mujer en los brazos eran regalos de la vida que en ningún momento iba a cambiar.

En mi cabeza no paraba de recordar la mirada de mi novia cuando le pedí que se casara conmigo, así como la comida que tuvimos ese mismo día y la ambientación que las personas que me habían ayudado con todo hicieron.

Calle era la dueña de mi vida y mis decisiones, estaba completa y totalmente entregada a ella.

-Buenos días-Escuché la voz adormilada de la chica que dormía en mis brazos, seguido de que habló se acomodó un poco, pero siguió sobre mí.

-¿Ya despertaste mi amor?-Le pregunté pasando mi mano por su cabello.

Ella hizo una expresión afirmando a mi pregunta sujetando mi cintura, al tiempo en el que dejaba un beso corto en mi cuello.

-Te amo-Dijo ahora acurrucándose aún más en mí.

-Y yo te amo a ti bonita-Le respondí besando su frente.

-¿Quieres que te prepare de desayunar? -Preguntó ahora incorporándose. Acomodó un poco su cabello y seguido de eso se puso de pie, el día anterior habíamos vuelto a la casa en Los Ángeles.

-Podemos ir a desayunar a Gratitude, ¿Sí? -Le ofrecí en lugar de que ella cocinara.

-No, yo lo preparo- Insistió después de ponerse las pantuflas, -No tardes en bajar-Dijo ahora cerrando la puerta de la habitación.

Me tiré en la cama y por un momento me quedé pensando en lo perfecta que era Calle, me levanté dispuesta a bajar para ayudarle a preparar lo que desayunaríamos.

Cuando llegué a la planta baja escuché un poco de música que provenía de la cocina, caminé hacia ella y la encontré vacía, entré hacía la zona de la estufa y miré en el interior de la cacerola.

-Hey hey hey-Brinqué con tan solo escucharla, -No toques ahí- La miré asustada frente a la puerta que llevaba hacia la zona de la alberca en donde se encontraba una pequeña alacena, sus manos estaban repletas de cosas.

-Solo quería ver que se estaba cocinando-Le ayudé con eso dejando las cosas sobre el gabinete, -¿Quieres que te ayudé con algo? -Le pregunté cuando la vi inspeccionando su cacerola.

-Sí, ven-Habló tomando mi mano llevándome hacia uno de los taburetes de la barra en la que siempre comíamos, -Siéntate aquí hasta que termine de preparar la comida, ¿De acuerdo?

-Amor, hablaba en serio-Le dije riendo.

-Yo también, no eres buena en la cocina y es mejor que esperes aquí-Contestó dejándome con un beso muy corto en los labios.

-Tu tampoco lo eres.

-No, pero te encanta todo lo que te hago -Hizo una pausa dejando a mi mente volar, - De comer, Poché.

Me reí agachando la cabeza. Lo bueno que tenía esperar a Calle sentada ahí es que podría ver cada movimiento que hacía y como preparaba todo.

Saqué el móvil omitiendo algunos mensajes y cosas de mis redes sociales, había estado desconectada por cuestiones de exclusividad con la serie y con H&M. Mi vida laboral era un caos que amaba mucho, pero también me provocaba dolores de cabeza.

-Bebé-Llamé a Calle sin despegar la mirada del teléfono.

-Dime-Atendió Calle.

-¿Recuerdas el video que tomamos el jueves?

Quiéreme de una vez.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora