Bonita.

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~Poché~

—Bien, pero no vamos a ir a la casa— Escuché que me dijo antes de que pusiera música.

—¿A dónde iremos entonces?— Le pregunté.

—A un lugar—Me contestó como siempre de una manera tan específica.

Seguimos en marcha al lugar desconocido y por pequeños ratito la miraba, aunque de verdad trataba de no hacerlo para que no se pusiera nerviosa ni así aunque tenía que admitir que me daba mucha ternura verla así.

Mi celular ya no tenía batería así que lo conecté mientras que me detuve a admirar a Calle, en serio era muy bonita, desvíe la mirada una vez más y pensé en su carita cuando le dije que alguien más pasaría por mi. Un recuerdo me llevo la otro que ahora sentía sus besos, toqué con una de mis manos mi boca y Oh Por Dios, besarla era un hábito que me podía crear en cuestión de segundos. 

Me sentía atraída por Calle de manera evidente ya que en todo el día estuve pensado en ella, mientras me fui a trabajar, con la ropa que elegía hasta los estilos me hacían pensarla.

Sentía que la extrañaba y tenía tantas ganas de verla que terminé en el evento que había organizado.

Cuando la miré estaba divina, mientras platicábamos, después observando como coordinaba lo del cierre del evento y cada que me miraba mi sonrisa no podía ocultarse al ver la de ella.

Tenía tantas ganas de abrazarla, de besarla una vez más que me provocaba miedo por eso había intentado escapar de ella inventando que alguien más pasaría por mi.

Y después ya no podía más con lo que sentía hasta que me pare frente al carro y al verla ahí de pie frente a mi deje que la situación me dominará para terminar besándola.

«Besandola», pensé una y otra vez, hasta que el tono de llamada de su teléfono interrumpió la música que estaba sonando. Cuando vi la pantalla del estéreo el nombre de quién la estaba llamando se me revolvió el estómago, la miré y justo la encontré mirándome, ya había visto quien la estaba llamando.

—Contesta—Le dije aún con el estómago revuelto.

—No, no lo haré—Me respondió mientras esperaba que dejara de sonar y se reproducía una vez más la canción.

No quise objetar nada con respecto a lo que me había contestado hasta que volvía a entrar otra llamada.

—Fernanda se va a molestar si no le contestas—Dije desviando la mirada hacia la ventana del auto.

Una vez más la llamada terminó y al instante ya estaba entrando otra.

—Calle, contéstale—Dije mirándola.

En ese momento llamó mi atención como la puerta de un lugar abrían paso a nosotros. No estaba segura de que lugar era pero Calle al parecer tenía todo bajo control.

Seguimos el camino por un sendero decorado e iluminado de manera muy bonita y se veían árboles enormes y pastos verdes. 

En lo que parecía el centro del lugar había una alberca gigante, iluminada y con agua totalmente transparente y rodeada de pequeñas chozas.

Se detuvo afuera de una y me di cuenta de que habíamos llegado a una de las casas de descanso más bonitas que había visto en fotos pero no conocía personalmente.

Volví a la realidad cuando me di cuenta que el teléfono de Calle otra vez estaba sonando.

—¿Te ha llamado ocho veces?—Le pregunté sorprendida,—Tienes que contestarle, ¿Qué tal si le pasó algo?

Quiéreme de una vez.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora