Steve Rogers 🌚

5.8K 252 9
                                        

—Anciano.
—Niña.
—Anticuado.
—Malcriada.
—Fósil.
—Insolente.
—Te odio.
—En ese caso, sentimos lo mismo.

Un nuevo día, una nueva pelea, cada vez más absurda. Está vez porque me había comido su trozo de pastel de manzana.

Desde que he llegado al equipo Steve y yo no nos hemos llevado bien, siempre nos estamos picando el uno al otro, con comentarios, acciones, cualquier cosa es buena excusa para pelear.
—No puedo creer que te hayas comido mi pastel—dice—, hay más en la nevera.
—Es solo un pastel, no es para tanto, fósil—contesto.
En ese momento entra Natasha y ve nuestros rostros fruncidos.
—La tensión sexual que hay entre vosotros es tan fuerte que no se puede romper ni con el martillo de Thor—comenta, como siempre.
—Ja, si claro—dice Steve.
—Uy si, que chiste—digo yo.
—Ya veremos—murmura Natasha, preparándose un café y yéndose a la sala.

Todos se han ido a una misión dejándome sola con el Capitán Fósil.
Estoy en la sala mirando una película cuando entra Rogers, con unos pantalones de algodón  y sin camiseta. Hago todo lo posible para no observar demasiado sus abdominales y me giro hacia la pantalla. De repente se apaga.
—¿Pero que...—no puedo acabar.
Steve en un rápido movimiento me coge como un saco de patatas y me lleva con él, pataleo intentando bajarme y le grito unos cuantos insultos. Finalmente me deja tirada en una cama, la suya.
—¿Qué intent....—nuevamente no me deja acabar.
—Shhh—coloca un dedo sobre mis labios.

Me callo y lo observo, está sobre mi, inmovilizando mis manos con una de sus manos y mis piernas con las suyas. No me molestan estar así con él, porque me gusta y lo molesto por eso, para llamar su atención.
—Vamos a divertirnos un poco—susurra.
Dios. Quita su dedo de mis labios y acaricia mi rostro con el, desde mi mejilla bajando por mi cuello hasta mi pecho sobre la tela. Me alegro de no usar sujetador. Mi respiración empieza a fallar, sobre la tela coge mi pezón ya enfurecido y lo aprieta estirando. Gimo, mirando sus ojos de, ahora, un azul oscuro.

Atacó mis labios con mucha desesperación y hambre. El tiempo pasa y sus manos exploran todo mi cuerpo despojando nos de nuestras prendas poco a poco. Se toma su tiempo en hacerme gemir y tocarme.

Ahora me estaba embistiendo, era rudo y salvaje, nunca me lo habría imaginado así.
—Capitan—gemí en su oído.
Eso hizo que fuese más rápido y salvaje, hasta que llegamos a la cima.
Nos separamos y nos pusimos a mirar el techo, procesando todo.

One-Shot MarvelDonde viven las historias. Descúbrelo ahora