Otra noche más, junto con mi perdición, mi amada, Wanda.
Esta noche no era como las demás, esta era una más íntima, más placentera.
Ella es perfecta, no tengo palabras para describir lo que siento al verla así, tan inocente, con unas diminutas prendas tapando la, con las mejillas sonrojadas y los ojos llenos de lujuria. Deseando que la haga gritar suplicando por más.
Está tirada en la cama mirando como poco a poco me voy quitando las prendas quedando solo con la ropa interior. Me voy acercando a ella y me mira de arriba a abajo mordiéndose el labio inferior, por fin llego al borde de la cama. Me subo encima y coloco mis piernas a cada lado de sus caderas. Nos miramos unos segundos y nos besamos, con lujuria, de forma salvaje, no pensamos en nada más, solo nosotras y nuestras lenguas jugando entre sí.
Nos separamos un poco, yo sigo encima, voy bajando por su cuello mordiendo, lamiendo y besando. Escuchar los sonidos más hermosos y excitantes, hacen que me moje. Me acerco a su oído y muerdo su lóbulo, gime.
-Princesa, no sabes cómo me mojo al escucharte gemir- susurro-. Te aseguro que mañana no te podrás levantar.
-Merecera la pena- responde de la misma forma. Gruño y vuelvo a bajar.
Me dirijo a sus pechos, le quito el sujetador, y empiezo a devorar sus pechos, muerdo, lamo y la escucho gemir cada vez más. En un rápido movimiento me deja debajo de ella y me hace lo mismo.
-Tu turno- dice.
Me quita el sostén y empieza a jugar con mis pezones en su boca, no me puedo contener y jadeo soltando gemidos de vez en cuando.
Volvemos a cambiar de posición, está vez soy yo la que está encima. Voy bajando poco a poco dando mordidas por todo su vientre, hasta llegar a sus braguitas. Se las arranco. Y le abro las piernas tanto como puedo. Me acerco poco a poco, una lamida y ella se estremece, me encanta. Sigo saboreando la, ella me coge del pelo y me acerca más. Sabe dulce, sigo lamiendo hasta que llega al orgasmo, ella grita mi nombre.
Subo hasta su boca y nos volvemos a besar, nos separamos, me quita las bragas. Mientras nos volvemos a besar, baja una de sus manos a mí feminidad, empieza a mover un poco los dedos y luego los mete dentro de mi. Suelto un gemido en su boca. Me sigue tocando hasta que me corro.
Seguimos así toda la noche.
