Stucky ❤

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*Anos 40*

-No te podrás esconder de mi pequeño hijo de puta-gruñó el tipo que me estaba persiguiendo​.
Finalmente salí de mi escondite, detrás de unos contenedores situados en el fondo de aquel horrible callejón, tenía que enfrentarme a mi adversario, me prometí a mi mismo jamás echarme atrás en una pelea y no ser un cobarde. Así que, ahí estaba yo cara a cara con mi contrincante, a mi lado parecía un iceberg y yo un simple ratoncito.
No me di cuenta cuando su puño se estrelló contra mi cara, enviándome directo al suelo, donde me metió una patada en el estómago, sacando todo el aire de mis pulmones. Me puse a toser, de rodillas con las manos apoyadas en el sucio pavimento, escupiendo sangre. Escuché su jodida risa resonando en el eco de aquel callejón.
-Das asco y pena-dijo de forma burlona.
Con dificultad, casi cayendo me de vuelta, volví a ponerme en pie mirándolo con odio.
-Al parecer, no está tu putita para salvarte el trasero. Tienes suerte, he acabado contigo por hora, Rogers.

Vi como se alejaba despreocupado, mientras yo con la respiración agitada, lo miré con impotencia porque eso era lo que sentía, impotencia.
No podía defenderme, era demasiado débil, por ese mismo motivo nunca podía ganar en una pelea. Siempre era Bucky quién me defendía, si es que no estaba trabajando. Me sentí un inútil.

A duras penas llegué al departamento que compartía con Bucky.
Me sujetaba el estómago por el dolor y mi rostro ardía por las heridas abiertas.
Fui al baño y limpié las heridas quitando la sangre seca, pero no podía hacer nada para tapar el moretón que se formaba en mi mejilla. Posteriormente me subí la camiseta, observando mi abdomen, tenía un enorme moratón ahí. Coloqué un trapo mojado, aguantando el dolor.
Me dirigí a mi cuarto, me cambié y me eché en la cama, estaba anocheciendo y Buck no tardaría en volver del trabajo.
No recuerdo mucho más de eso, solo que caí dormido.

-Stevie-susurraron-,Stevie.
Sentí que me movían, gruñí y abrí los ojos, encontrándome con el azul claro de los ojos de Bucky.
-¿Qué pasa?-mi voz era adormilada.
-Tienes que venir a cenar.
No sé veía casi nada, eso estaba a mi favor, Bucky no se daría cuenta de mis heridas. Solo se veía lo que la poca luz de las farolas de la calle dejaban ver.
-No tengo hambre-bostecé.
-Ven por las buenas o lo hago por las malas.
-Agh. Está bien.

En ningún momento levanté la vista del plato, Bucky no lo pasó por alto.
-¿Qué te pasa?
-Nada.
-Mírame.
-No.
-Mírame-repitió.
Negué con la cabeza. Escuché el sonido que hizo la silla cuando Bucky se levantó. Se acercó rápidamente cogiendo delicadamente mi cara con sus manos, obligándome así a mirarlo, pero cerré los ojos.
-Steve...¿Qué rayos? ¿Qué mierda te ha pasado? Abre los ojos y mírame. ¿Quien a sido?
-Connor O'Donnell-susurré.
-¿QUÉ? ¿Ese imbécil otra vez? ¿No se lo dejé suficientemente claro la última vez? Lo voy a matar.
-No, Buck, no merece la pena.
-¡¿Cómo?! Claro que merece la pena, te ha hecho daño.
-Si casa golpearlo por esto, te podrás a su nivel.
Al final abrí los ojos, el azul de sus ojos estaba corrompido por la ira.
-Siéntate y comamos tranquilos-dije.
-Esta bien, por ahora-le oí susurrar.

Seguimos comiendo tranquilamente, hablando de pequeñas cosas sin importancia, Bucky contó un chiste y yo me reí, pero al hacerlo me olvidé completamente de el golpe en mi estómago, y solté un gran quejido de dolor, el cual obviamente, Bucky escuchó.
-Stevie...
-...
Se acercó nuevamente a mi, cogiéndome en brazos, con muchísima delicadeza, me llevó a su cuarto y me dejó en la cama, él estaba frente a mi con los brazos cruzados y sin expresión.
-Quítate la camiseta.
-No...-me interrumpió.
-Hazlo tu o lo hago yo.
Lo miré unos segundos, seguiamos en la misma posición.
Lentamente y con cuidado me quité la camiseta, dejando expuesto mi débil cuerpo y el enorme moratón en mi abdomen, el cual había empeorado, era de un color más oscuro y con un toque verdoso por los bordes.
Miré a Buck, estaba con la boca abierta y mirándome de forma extraña, como con ¿Deseo?
Rápidamente apartó la mirada y se aclaró la garganta.
-¿Cuando pensabas decírmelo?-su voz era más ronca.
-No lo sé.

Salió de la habitación y volvió con un trapo mojado, hizo que me tumbara y lo colocó sobre el golpe. Posteriormente se echó a un lado mío, levanté mi cabeza para que colocara su brazo y me acurruqué en su costado, creí sentir que besaba mi cabeza, luego me di cuenta de que realmente lo estaba haciendo, simplemente sonreí disfrutando del contacto, pasé uno de mis brazos por su pecho y me abracé a él, mientras seguía besando mi cabeza.
—La próxima vez que pase algo, por muy pequeño que sea, me lo dices. Por favor. Solo estoy intentando protegerte, como lo he hecho hasta ahora—susurró contra mi cabello.
—Esta bien. Te quiero.
—Yo también te quiero.

Levanté mi cabeza de su pecho, haciendo que sus pequeños besos parasen, lo miré y él también lo hizo, su mirada era de cariño.
Puede que después me arrepienta, pero no pude detenerme, lo besé. Él no se apartó, hizo todo lo contrario, me pegó aún más a su cuerpo, solté un pequeño quejido, por el golpe.
—Lo siento—susurró contra mis labios.
Negué y lo volví a besar, una y otra vez, sin saciar mis ganas de hacerlo. Todo me daba igual ya, tenía lo que más quería, a mi amigo, a mi Bucky y no necesito nada más.
Me da igual lo que digan de nosotros, por ser ambos hombres y amarnos no significa que estemos enfermos, en realidad todo lo contrario, me mantengo cuerdo gracias a él.
—Creo que te amo.
—Yo no lo creo... Estoy seguro de que te amo.
—En ese caso yo también, Buck.
Nos reímos y seguimos amándonos durante muchos años más, hasta ahora ochenta años más tarde, que seguimos juntos a pesar de toda la mierda por la que tuvimos que pasar, siempre seremos la cordura del otro, tal y como nos prometimos, hasta el final de la línea.

One-Shot MarvelDonde viven las historias. Descúbrelo ahora