N/A- Está segunda parte creo que no me ha quedado como me esperaba, pero espero que os guste. En mi defensa no tenía mucha imaginación y estoy preparando algo que me quita tiempo, además de las clases.
Ahora sí, os dejo con el one-shot.
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—Eres un idiota, la dejaste sola, con un hijo en camino—le gritó, Tony, al Capitán.
—¿Qué? Ella no estaba embarazada.
—Si lo estaba, pero con tus estúpidas peleas e insultos, me te dijo nada y prefirió dejarte—atacó nuevamente.
—No puede ser—murmuró, Rogers.
—¿Sabes lo doloroso que fue para ella? Ver como su esposo prefiere el trabajo. Ver como le grita y crítica. Y se suponía que tú eras el correcto.
—¿Qué he hecho?—se preguntó horrorizado.
Habían pasado nueve meses desde el divorcio, el bebé ya tenía dos meses.
Tiene los ojos azules y el pelo rubio de su padre. Dios, como lo hecho de menos.
En ningún momento he podido olvidarlo, aún lo amo. Sé que tengo que seguir adelante por mi hijo, Liam, pero no puedo. Me paso las noches en vela, llorando y cuidando al bebé. Esto me mata, no puedo hacerlo sola. Tony, de vez en cuando se lleva al niño unas horas, para poder descansar aunque sea un poco. Él, ha sido de gran ayuda durante estos últimos meses. Me ha ayudado en todo lo que ha podido.
Hoy se lo había llevado, para que pudiese hacer la compra y dormir un poco. Tony, también me había ayudado con el tema económico.
—¿Qué, que has hecho?—la furia de, Tony, era inmensa.
Cogió a, Steve, por el brazo y lo llevó a una de las habitaciones de la Torre. El Capitán se dió cuenta de que esta tenía decoración y accesorios de bebé. Rogers, salió de sus pensamientos y vio que, Stark, venía hacia él, pero no venía solo, sino que con un bebé en brazos.
—Se llama, Liam—dijo simplemente, el moreno.
—¿Es mi hijo?—preguntó.
—Si—desgraciadamente, pensó, pero no añadió.
Ya había hecho la compra, me había relajado con una muy merecida ducha y me dirijo a la cama, para por fin poder descansar.
Estaba ya a punto de abrir la puerta de mi cuarto, cuando escuché el timbre sonar. El único que podía ser era, Tony. Gran error.
Lentamente me dirijo a la puerta para abrir. Lo que me encontré me dejó petrificada. Steve. Con Liam, en brazos.
—¿Qué haces aquí?—gruñí.
Ya no me dejaría llevar por los sentimientos, tenía que seguir adelante.
Alguien me había ofrecido la oportunidad, pero la rechacé y me arrepiento de haberlo hecho. Ahora, es hora de arreglar mis errores, empezando por Steve.
—Quiero que volvamos.
—Estas loco, después de todo lo que he vivido contigo, ni muerta—le quité a, Liam, de los brazos—. No te necesito, no necesito a alguien quién me insulta y me recuerda constantemente mis errores.
—Lo siento, yo...—le dolía, pero nada comparado con lo que yo sentí.
—Adiós, señor Rogers—cerré la puerta en su cara.
*3 horas antes*
—Se parece mucho a mi.
—Ojala no lo hiciese—susurró, Stark.
—¿Qué?
—Nada. Solo que ahora por mucho que estés arrepentido, ella, ya no te ama.
—No es verdad.
—La has hecho pasar por un infierno. Merece a alguien mejor, que se preocupe por ella, que la cuide, la respete y sobretodo que, a pesar de todo, no la deje.
—¿Alguien como tú?—preguntó, Steve, enfadado.
—Por mucho que te duela, si, alguien como yo. Liam, es mucho más mi hijo que tuyo, aunque lleve tus genes—la rabia que sentía, Tony, no se podía comparar con nada.
*Llamada*
—Tony, te necesito. Steve...
—Lo se, voy de camino, hermosa.
*Fin Llamada*
Tony, condujo hasta la casa de la chica, pensando en lo que le diría, que no se dió cuenta cuando ya había llegado. Bajó rápidamente de su lujoso coche y se dirigió hacia el piso.
Finalmente llegó, Elizabeth, lo esperaba en la puerta con su hijo en brazos. No pensó en lo que hacía, simplemente los abrazó. Con ellos se sentía querido y en casa.
—Vamos dentro—dijo Lizzy.
Tony asintió y los siguió a la pequeña y acogedora sala de estar.
Ella dejó a su hijo a su lado en el sofá y, se giró para mirar a, Tony.
—¿Sigue en pie lo que me pediste hace unas semanas?—preguntó tímida.
A, Tony, le parecía muy tierna. Acarició su rostro con una mano, ella se sonrojó.
—Claro que si, hermosa—sonrió mientras decía eso con voz suave.
Elizabeth, tenía la oportunidad de volver a empezar, con alguien que le había demostrado que si la quería, no lo iba a desaprovechar.
Se fueron acercando poco a poco, hasta que sus narices se rozaron y sus respiraciones se mezclaron, se miraban a los ojos, perdidos en sus pensamientos. Simplemente acabaron con el espacio que los separaba. Se besaron.
Eso daba comienzo a una nueva historia, una mejor.
