veintiséis.

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Entramos y me fijé en todas las personas que llevaban vasos en la mano, que pude suponer que contenían alcohol. Otras muchas personas bailaban naturalmente mientras hablaban entre ellas, pero la mayoría parecían ya estar lo suficientemente bebidos como para no darse cuenta de sus acciones. Decidí permanecer junto a Jaemin, o simplemente buscar a mis amigas e irme con ellas si veía que sus amigos hacían demasiados comentarios inapropiados.

"¿Qué te parece? Creo que la música está demasiado alta." gritó Jaemin, para que pudiera oírle. Caminamos hacia un lugar en el que había un par de sillones, pero ambos estaban ocupados, así que tuvimos que permanecer de pie. Sus amigos se juntaron con otro grupo de personas, en el cual también había chicas. Bien, por lo menos no era la única.

"No conozco a nadie." dije.

"No te preocupes, yo no conozco a todos. Pero te puedo decir que ninguno de ellos va a hacerte nada, así que no estés incómoda."

Vaya, había notado mi incomodidad.

Pocos minutos después, aquel gran grupo de personas que no parecía demasiado estable, se hizo más grande. Ya eran unos diez. Vi que caminaban hacia las escaleras por entre la multitud, y entraban en una habitación.

"¿Qué van a hacer?" pregunté. Segundos después me arrepentí. A saber cuál podrá ser la respuesta.

"¿Sabes lo que son las hierbas?" dijo la última palabra con un poco de cuidado. Sabía a qué e refería.

"Claro que lo sé. Que no las tome no significa que no sepa qué son."

"Bueno, pues ya sabes qué van a hacer. Supongo que no querrás entrar, así que nos quedaremos aquí."

"Jaemin, no te preocupes. Si quieres ir ahí, puedo ir con mis amigas, no tienes por qué dejar de pasártelo bien por mi culpa."

"¿Realmente piensas que hago lo que ellos hacen? Soy el único menor de edad de entre todos ellos, no voy a hacerlo, es totalmente ilegal."

"Vaya, sorprendente." dije. "No pensaba que a alguien como tú le importe qué es legal o no.

"Te equivocabas." rió. "Voy a por algo de beber, ¿quieres algo?"

"Sí, gracias. Buscaré un sitio para sentarnos."

Se alejó y miré hacia mis alrededores, buscando un sitio libre en que sentarnos que no estuviera demasiado lejos de donde estaba ahora. Me di cuenta de que, después de que su grupo se fuera, varios sitios habían quedado libres, así que me senté en el que menos personas besándose había. Qué incómodo.

Jaemin llegó con dos vasos y dejé el mió en una mesilla cerca del sillón. Cuando quise darme cuenta, había desaparecido. Buena esa, Yina.

Hablamos por un largo rato, una hora aproximadamente. Poco a poco me había ido dando cuenta de que Jaemin se comportaba de una manera más rara por cada minuto que pasaba. O más bien... por cada trago que le daba a su bebida. ¿Qué le había echado a aquel vaso? ¿Quizás se había equivocado y le había echado alcohol?

once again || huang renjunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora