ciento cuatro.

1K 136 18
                                        

Jaemin se acercó a ellos.

"¿Cómo habéis conseguido entrar?"

"Pues escalando, como siempre."

Me acerqué a Jaemin, pero no mucho.

"Jaemin... a mí no me gusta esto." dije, preocupada. "Lo siento, me voy."

"No, no te vas. No después de haber visto que estamos aquí." dijo, en un tono tan autoritario que daba miedo. Me costó un trabajo increíble continuar mirándolo a los ojos. "Venga, no nos cortes el rollo. Si te he traído aquí es porque quiero que estés con nosotros." me cogió de la muñeca, bastante más fuerte de lo que me gustaría.

"Que no, de verdad..." intenté soltarme.

"Venga, va a ser divertido." insistió Jaemin. Al principio no había entendido qué estaba pasando, pero luego me di cuenta de todo al acordarme de lo que me habían contado de él, lo cual pensaba que era mentira. Había escuchado cosas como que él solía llevarse a chicas no-populares (como yo) a su grupo para que hicieran cosas estúpidas con ella, por simple diversión. Aquello me sonaba tan fuerte e increíble que no lo tomé en cuenta, ni siquiera pensé que fuera verdad. Pero lo era.

Jaemin me zarandeó para obligarme a acercarme a su grupo. Yo acerqué mi cara a la suya y susurré para que los demás no nos escucharan.

"En serio, no diré a nadie que estáis aquí, simplemente quiero irme." dije. Como veía que no me hacía caso y cada vez me apretaba más fuerte, hice un último intento de escaparme: tomé todas las fuerzas que tenía y las empleé en intentar soltarme, cosa que solamente acabó conmigo casi dislocándome el hombro.

Jaemin, que intentaba arrastrarme hacia delante, se dio la vuelta y me miró enfadado.

"¡¿Por qué quieres irte?! Esta oportunidad la querrían tener todas las chicas del instituto." me miró de una manera muy intensa, casi penetrando en mi mirada. Aquello me asustó tanto que comencé a temblar un poco más.

"Pues tráete a otra."

No me lo podía creer.

Si le debía mil, ahora le debía mil más.

Miré lentamente hacia atrás, intentando que mi exagerada cara de alivio no se notara. Me mordí ambos labios intentando ocultarlo.

Renjun se acercó a nosotros mientras yo se lo agradecía inmensamente con la mirada, a pesar de que en aquel momento me sentía más patética que nunca: aquel grupo me tenía por una pringada, además de que parecía que no sabía cuidarme a mí misma, pues siempre tenía que venir alguien a ayudarme, y ese alguien solía ser Renjun.

once again || huang renjunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora