ciento uno.

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Nada más entrar por la puerta del instituto y acordarme de que tendría que ir a la misma clase de Renjun otra vez, mi corazón dio un pequeño vuelco y sentí una pequeña punzada en el estómago que me creó un cosquilleo interno. Quizá había sido por lo de ayer. Había estado toda la tarde pensando en lo que había pasado, y negándome a mí misma varias cosas.

Llegué a clase y me senté donde siempre, intentando actuar normal para que Renjun no se preocupara de nuevo. Había sido algo vergonzoso el hecho de que él hubiera dicho delante de todo el mundo que se había preocupado por mí, pues todos habían pensado algo que no era real. ¿Acaso un amigo no puede preocuparse por una amiga? Parecía imposible que Renjun y yo tuviéramos una conversación delante de los demás sin que pensaran que era algo más que amistad. Y aquello me molestaba.

"Buenos días. ¿Otra vez pensando?"

Volví a dar un pequeño salto. Tenía que dejar de hacer eso.

"Sí, bueno..." dije, apoyándome en el respaldo de la silla. Suspiré.

"¿Ya estás bien? Ayer estabas muy rara."

"Estoy bien."

"Te fuiste antes de que el profesor dijera la tarea para hoy. No la has hecho, ¿verdad?"

"¡¿Mandó tarea?!"

"Déjame adivinar... ni siquiera se te pasó por la cabeza que había tarea cuando llegaste a tu casa."

"No..." exactamente, lo había adivinado. "Estuve toda la tarde pensando en mis cosas y no pensé en nada más. En serio, ¿dónde tengo la cabeza?"

"No te preocupes, yo sí la hice. Puedes copiar la mía, si quieres." dijo, sonriendo. Lo miré, incrédula. A mí no me gustaba dejar mi tarea hecha a los demás, pues para mí había supuesto un esfuerzo que ellos no habían hecho, así que tampoco me gustaba copiarla de otros.

"No, no." miré hacia el suelo, avergonzada. De ninguna manera iba a copiar su tarea, no era justo.

"En serio, a mí no me importa." insistió.

"Renjun." lo miré. "En el caso de que fuera al revés y fueras tú quien no hizo los deberes, yo te los dejaría sin problema para que los copiaras, porque te debo una. Bueno, te debo muchas, después de todo lo que pasó."

"Vamos, Yina, tienes que olvidar eso. En serio, está bien, yo no te guardo rencor, quítatelo de la cabeza. No te odio, y ni mucho menos pienso que me debas nada."

"Que no..."

"Yina." escuché la voz del profesor llamándome desde el otro lado del aula. Ni siquiera me había dado cuenta de que estaba aquí. "Corrige el 56."

Noté cómo en un mismo momento mi corazón comenzó a latir más rápido, la sangre se me subió a las mejillas y una sonrisa de apuro se posicionó en mi cara.

De un momento a otro, y sin que ni yo misma me diera cuenta, Renjun cambió nuestros cuadernos: puso el suyo en mi mesa y el mío en la suya. Miré hacia abajo y todos los ejercicios estaban hechos. Comencé a dictar todo lo que estaba en la hoja sin pausa, casi parecía que entendía lo que leía.

Renjun, te debo una.

once again || huang renjunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora