ciento dieciséis.

1K 150 31
                                        

"Ya sé lo que le pasa a Yina." dijo Jeno, mientras volvíamos hacia nuestra clase.

"Qué listo te has vuelto de repente." dije, poniendo los ojos en blanco.

"Eres tan borde, que a lo mejor no te lo digo." se cruzó de brazos.

"Lo siento." dije, de una manera muy seca. "¿Qué pasa?"

"¿Sabes por qué se ha mirado así con Wendy cuando he dicho aquello en voz alta?"

"No... ¿Lo has dicho a propósito?"

"Sí." sonrió. "Pero eso no es lo que iba a decir. He dicho eso para comprobar lo que pensaba, y estaba en lo cierto." dijo.

"Estoy nervioso."

"Le gustas a Yina."

Un helado escalofrío recorrió cada rincón de mi cuerpo, desde los pies hasta la cabeza. Paré en seco y noté cómo aquella sensación fría se quedaba en mi pecho, después iba al corazón, haciendo que éste latiera extremadamente rápido, como si hubiera acabado de terminar la vuelta al mundo corriendo, sin parar. La sangre se bombeaba tan exageradamente rápido a todas las partes de mi cuerpo, que sentí una adrenalina intensa que recorrió todo mi sistema. En una milésima de segundo, había recogido la energía suficiente como para levantar el edificio en el que estaba, con todas las personas dentro. Menos con Yina; a Yina la tomaría cuidadosamente en mis manos y la posaría en el suelo con la máxima meticulosidad, asegurándome de que no le pasara absolutamente nada.

"Venga, te has parado en medio del pasillo."

Yo le gustaba. Le gustaba a Yina. Yo le gustaba a la chica más maravillosa del instituto. No, del instituto no, de la ciudad. De Corea y de China. No, de Asia. Del mundo. La chica que me hacía sonreír sin siquiera darse cuenta, que está en mi mente las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. Nunca había visto posible aquello, pero, por primera vez desde que la conocí, vi una pequeña posibilidad de que ella me quisiera. De que me quisiera como algo más que un amigo. Para mí había sido suficiente ser su amigo; siempre sonreía y le gustaba hablar conmigo, y a mí me gustaba hablar con ella. Me gustaba estar con ella. Me gustaba ella.

"Renjun. ¿Estás bien?"

Alcé la vista con todos mis esfuerzos, estaba en una especie de trance en aquel momento. Todo lo que veía era un fondo negro con millones de puntos de colores, una sensación de mareo indescriptible, sentí que perdía el equilibrio por momentos, pero entonces mi vista volvió a la normalidad cuando la vi parada al fondo del pasillo. Me estaba mirando, y después dirigió su mirada hacia Jeno, de forma muy extraña. Volvió a mirarme a mí. Yo acababa de descubrir aquella noticia, y ella sabía eso. Sabía que yo lo sabía. Me miró perpleja desde su sitio, sin moverse. El tiempo se hizo más lento, todo el mundo caminaba muy despacio, a cámara lenta. Todo me resultaba borroso. Todo, menos ella. Sentí como si solamente nosotros dos estuviéramos en aquel sitio.

"¡Renjun, joder!" todo volvió a la normalidad. Las personas caminaban a su ritmo natural e Yina se dio la vuelta, caminando también. "Pareces tonto. Vamos." Jeno me cogió de la muñeca y me llevó hacia la clase a la que teníamos que ir.

Todo aquello parecía haber pasado en milésimas de segundo.


¡Por fin puedo actualizar! Siento la tardanza durante los últimos meses. Mi ordenador (el único dispositivo con el que escribo) continuaba recalentándose y apagándose, así que no podía escribir bien. Ahora tengo uno nuevo.

¿Qué tal va la historia? ¿Os está gustando? ¡Me gustaría mucho saber vuestra opinión!

once again || huang renjunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora