ciento cinco.

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Está claro que, o Renjun no tenía ni idea de dónde se metía, o era capaz de enfrentarse a ellos... por mí. Tenía miedo de que fuera la segunda opción, pues yo no quería que le pasara nada por mi culpa, pero él sabía quién era Jaemin, lo sabíamos todos, y no parecía importarle.

A medida que se acercaba me fui dando cuenta de lo peligroso que era este asunto, pues aquella gente seguramente no le daba mucha importancia a darle una paliza a una chica, aunque fuera de mi edad, sin protección alguna, pero cuando Renjun se posicionó a mi lado a falta de cualquier signo de miedo en su cara, me di cuenta de que quizás sí que estaba dispuesto a ayudarme, a pesar de que fuera en contra de toda esa gente, la cual seguramente ya habría tenido peleas con muchas personas.

Miró a Jaemin fijamente y, sin siquiera dejar de hacerlo, agarró su mano y la soltó de manera agresiva y decidida de mi muñeca. Me miró y ahora su expresión cambió de furia -la cual nunca esperé ver en él- a preocupación.

"¿Estás bien?" preguntó. Asentí con la cabeza varias veces, sin atreverme siquiera a mirar hacia Jaemin.

Renjun asintió y, mirando una última vez a Jaemin, esta vez con una mirada desafiante, nos alejamos.

Bajamos las escaleras en silencio, y en aquel momento no podía pensar realmente en nada. Había tantas cosas rondando por mi cabeza, que no tenía la capacidad de pensar claramente.

"Yina." me llamó Renjun cuando hubimos llegado al primer piso. Me agarró la mano. "¿En serio estás bien?" me preguntó, con un tono de sinceridad.

"Es que..." no sabía qué responder. "No sé." miré hacia mi mano, la cual estaba unida a la suya y me sorprendí, pues no me había dado cuenta.

Miró hacia el reloj de pared.

Dudé un par de veces, pero al cabo de muy poco tiempo me di cuenta: si ni Jaemin ni ninguno de sus amigos reaccionó o se acercó a nosotros en el momento en que nos fuimos, aquello probablemente significaba que Jaemin no me llevó a aquel lugar por simple diversión o por reírse de mí, si así hubiera sido, habría hecho algo al respecto para que no nos fuéramos, habría hecho algún simple movimiento para hacerme volver y no quedar como un estúpido delante de todos. ¿Por qué no lo hizo? Porque, al contrario de lo que yo pensaba, no me quería allí para reírse de mí. Me quería allí para otra cosa, tal vez porque realmente me quería, aunque dudaba mucho aquello. A pesar de lo bien que se había comportado conmigo, mi teoría era que, de alguna manera, o quería probar algo nuevo o quería demostrarle a sus amigos algo que tenía que ver conmigo. De otra manera, no le hubiera importado lo que yo pudiera pensar de él.

once again || huang renjunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora