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— ¡Sorpresa!— Jhon se ríe a todo pulmón—. No puedo creer que hayan sido tan idiotas y pensar que estaba muerto.

— Nos dieron la noticia de que habías muerto, Amaya te mató— Matt le dice.

— Al parecer tengo a alguien que me rescató... Cristian me ayudó y me llevó al hospital con otro nombre, haciendo que hicieran el acta de defunción de Jhon Taborda. Entonces me cambié el nombre a Mattew Clayderman, convirtiéndome en hijo de Cristian Clayderman. Pero no creas que seré hermano de Amaya, no. Cristian le quitó su apellido y ahora ella solamente es Amaya solo, sin apellido ni nada.

— Fue muy cínico lo que hicieron— Matt dice—. Amaya no se merece que le hicieran algo así.

— Si quieres puedes darle su apellido Matt, si tanto te preocupa la situación con Amaya— se ríe—. Amaya Carberg, no estaría nada mal.

— No dudaría ni un segundo en darle mi apellido— a Matt se le sale una lágrima.

— ¿Siempre has querido a Amaya?— le pregunto.

— Soy enemigo de Cristian por eso— me dice—. Siempre tuve un mero aprecio por Amaya, y cuando chiquita veía que era una nena muy hábil y quise adoptarla como mi hija. Había algo en ella que me hacía recordar a la mujer que más amé en toda mi vida. Cristian se negó a hacerlo, porque sabía que a través de ella podría ganar mucho dinero. Solo la quería por dinero, yo la quería como mi hija.

— ¿Y por qué la tratabas tan mal aún queriendola así?— seguía intrigado por lo que Matt me contaba, sentía que era real, que quería a Amaya como si fuera su propia hija.

— Mi lado oscuro Richard. Además, Cristian me había causado una herida y yo mismo no me di cuenta que eso me hacía tan mal.

— Ya dejen la charla de novios— Jhon nos interrumpe—. Yo estoy aquí para que no pasen para el otro lado, solo quiero que se vayan de aquí, o los mato.

— Nos iremos, de acuerdo— Matt sube a la camioneta, yo voy cuidadosamente a subirme al copiloto.

— Dejalos salir Alec— Jhon le dice a la chica encapuchada para que quitara las camionetas y nos dejara salir.

La chica esa llamada Alec, nos dejó salir. Matt conduce hasta mi casa.

— ¿Quieres tomar algo?— le pregunto antes de bajar, aún seguía en chock y algo deprimido.

— Solo quiero estar tranquilo— suspira—. Decansar, dormir.

— Puedes quedarte aquí, no importa.

— No quiero causarte molestias Richard.

— Para mí sería un placer que se quede aquí suegro— le sonrío y me bajo del auto.

— ¡Espera!— se baja del auto—. ¿No crees que Amaya se molestaría si me dices así?

— Amaya comprenderá— le sonrío.

— Si fuera mujer te diría te amo, pero te quiero Richard— me abraza como un padre a un hijo—. Ahora, ¿me dejarías dormir acá?

— Puede ser. Solo si haces la cena.

— Soy un tremendo chef— pone cara de orgulloso—. Hago unos pan con queso tan exquisitos que siempre vas a querer seguir comiendolos.

— No era lo que quería cenar pero se vale.

Lo hago pasar, le digo que puede pasar a la habitación pero insiste quedarse a dormir en el sofá.

Me quedo un rato ordenando la casa. Tenía planeado decirle a Matt si podíamos ir esta noche encapuchados del otro lado del muro a ver que puede haber ahí que nos sirva para encontrar a Amaya.

Me sentía inútil, que no estaba haciendo absolutamente nada. Pero mi fe, de que encontraré a Amaya es más grande y eso me ayudará cueste lo que cueste.

Matt ya se había despertado. A pesar de haber descansado un poco seguía un tanto deprimido. Lo de Amaya le ha pegado muy fuerte. Aún no puedo creer que éste hombre Matt quiera mad a Amaya que Cristian que es su padre. Las cosas de la vida son así, quien menos te esperas, quien más te perseguía, quien mad te odiaba y deseaba tu muerte, se había convertido ahora en mí amigo, y mi compañero de búsqueda, él buscando a una persona que parecía que la odiaba, eso demostraba, pero en su interior sentía un cariño especial por ella, y ahora estaba dispuesto a dar la vida por ella si fuese necesario.

— ¿Por qué le tomaste un cariño así a Amaya teniendo a tu hija Victoria?— le pregunto.

— Victoria no era mi hija de sangre, era adoptada y le había enseñado de la vida de un narcotraficante, tal cual lo era yo.

— Pensaba que era tu hija, pero se puede decir que lo es, porque te hiciste cargo de ella, tú solo.

— Sí— solo asiente.

— ¿Por qué Amaya te hace acordar a la que fue el amor de tu vida?

— Me enamoré de la hermana de Terra, Belén se llamaba, nombre raro pero ella era una mujer hermosa, era diferente a Terra, más humilde.

— ¿Y qué pasó con ella?

— Terra no quería que yo estuviera con Belén, así que hizo lo que pudo para separarnos. Lo que me enteré hace 20 años, era que había muerto.

— No sabía, lo siento.

— Amaya y ella son tan parecidas. Lo que más me impactó en Amaya era el gran parecido que tiene a su tía, por eso quise a Amaya conmigo pero fue imposible.

— La vamos a recuperar Matt y ahí ella se dará cuenta del aprecio que le tienes y pueda que acepte ser tu hija.

— Seguro pasa Richard.

Tocan el timbre y voy a abrir la puerta.

— Hola— saluda Sabaneth—. Te traje la ropa de tu novia.

— Gracias— la tomo.

— ¿Está tu novia aquí?— me pregunta.

— No... Salió hace un rato— le digo rápido.

— Entonces estamos solos, ¿hacemos algo en lo que ella llega?— me mira con lujuria.

Criminal |Richard Camacho| (2MO)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora