cuatro

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Hyeji revisó su celular una, dos, tres veces. Le dio un sorbo al café. Se colocó y quitó su abrigo y tamborileó los pies sobre las baldosas del suelo hasta que otro de los clientes del local le pidió que hiciese silencio de una buena vez. ¡Pero es que estaba nerviosa! Habían quedado a las ocho en aquel pequeño café al que los universitarios solían acudir, pero había pasado media hora y Namjoon aún no se aparecía. Tal vez se había arrepentido, pensó Hyeji con un nudo en el estómago.

No le extrañaría demasiado si así fuese, pero aún deseaba que el muchacho se apareciese a través de las puertas vidriadas como había prometido que haría.

Volvió a revisar la hora. Apenas habían pasado un par de minutos desde la última vez que lo había hecho, pero le era inevitable. Incluso había estado a punto de tomar su chaqueta del respaldo de la silla en la que estaba sentada y marcharse, pero era muy temprano y tampoco tenía ninguna otra cosa que hacer, así que se había quedado allí bebiendo su (segundo) café y a la espera de que algo sucediese.

Su bloc y sus lápices estaban esparcidos sobre la mesa, pero le tomó un rato decidirse por fin a ponerlos en uso. A veces Hyeji se espantaba ante la vista de una hoja en blanco. Tal vez esa era la razón por la cual le gustaba tanto dibujar: necesitaba llenar aquellos pequeños vacíos si no quería sentir que a ella también le faltaba algo adentro.

Golpeó la punta de uno de sus lápices contra el borde del bloc varias veces, sin saber muy bien qué dibujar. Al final se decidió por un hombre entrado en años, quien sentado en la barra del café se encontraba bebiendo de una taza muy pequeñita, tanto que parecía sacada de un cuento de hadas. Había algo en sus facciones angulosas y su piel arrugada que se le hacía extremadamente llamativo. Se dio cuenta más tarde de que eran sus ojos: oscuros y brillantes, casi como congelados en el tiempo.

Hyeji no puso todo su empeño en el pequeño bosquejo; al fin y al cabo, era sólo para sacarse el aburrimiento de encima, pero al terminar y pasar la mano por encima del recién terminado dibujo para quitar los pequeños restos de grafito decidió que no le había quedado nada mal.

Al principio no había estado muy segura de eso de estudiar Bellas Artes; sí, le gustaba dibujar, sí, era buena pintando y con todo lo manual, pero, ¿era aquello realmente lo indicado para ella? ¿Sería feliz estudiándolo? Todo era poco certero entonces y siempre sentía que se encontraba caminando en una cuerda floja, cualquier error significando el fin de todo. Pero mientras a más clases asistía y más aprendía respecto a lo que le gustaba hacer, más se convencía de que tal vez no se había equivocado tanto como temía.

Excepto por la parte del estrés que le estaba produciendo el trabajo final de Figura Humana.

Hyeji le echó otro vistazo a su reloj. Eran casi las nueve de la mañana y Namjoon no se aparecía. Dudó si debía enviarle un mensaje, pero no quería seguir pareciendo una pesada: claramente, él no iba a ir.

Se puso en pie con pesadez, rebuscando en su cartera algún billete con el que pagar sus cafés. Los dejó descuidadamente sobre la mesa (todos los que tenía estaban extremadamente arrugados porque siempre los guardaba en cualquier otro lugar antes que en su billetera: un bolsillo, su chaqueta y alguna que otra vez había usado su sostén a falta de un lugar mejor). Recogió sus lápices y el bloc con su característica torpeza y estaba enfilando hacia la puerta cuando la campanilla posada sobre el marco tintineó, indicando que alguien había ingresado al lugar. Hyeji alzó la vista para encontrarse con un Namjoon con el gorro calado hasta las orejas y la nariz algo roja por culpa del frío que hacía aquella mañana. El chico le dedicó una mirada por encima de sus gafas de montura negra y alzó una mano para saludarla antes de acercarse a ella dando zancadas largas.

—Perdóname por tardar tanto —se disculpó, agitado—. Tenía un examen y se alargó más de lo que esperaba.

Hyeji sabía que no tenía por qué excusarse con ella, pero lo agradeció igualmente.

Grafito y tinta » Namjoon;BTSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora