-No puedo.
-Sí, puedes.
-¿Va a dolerme mucho?
Namjoon tuerce la boca y desvía la mirada, como cada vez que hace cuando quiere disimular algo.
-Como si te picara un mosquito -miente descaradamente. Hyeji lo escruta con intensidad, entre ofendida y desconfiada-. ¡En serio! No duele tanto.
-Tú has de haber desarrollado insensibilidad a las agujas. ¿Como si te picara mosquito? ¿Eres enfermero, Namjoon? ¿Eso le dices a todos los niños que van a sufrir a manos de esas agujas mortales?
Namjoon ríe y le rodea los hombros con un brazo, pegándola a su pecho. Le deja un beso sobre la coronilla, suave a pesar de la torpeza de su abrazo. Hyeji se está acostumbrando a su cariño un poco brusco, a los besos de dientes chocando y los múltiples accidentes que tienen cuando se enrollan (una lámpara de noche rota, un golpe en la frente, una caída de la cama... pero nada que sus carcajadas no puedan curar). Y es que Namjoon intenta ser delicado, y poco a poco lo va logrando. Es como si comenzara a comprender los límites del cuerpo ajeno y cómo se funden con el suyo, a funcionar como dos personas.
-Te prometo que no duele tanto como parece. Va a estar listo antes de que te des cuenta.
Hyeji también está aprendiendo. Lo cierto es que Namjoon es su primer novio en serio, y eso la asusta. La inhibe un poco. Le preocupa que si le muestra demasiado cariño, si se le pega como una lapa de la manera en que desea, a lo mejor le espanta y él decide que ya no le gusta más.
Inspira con fuerza, hincha el pecho de aire e intenta relajarse. Namjoon le dijo que si se tensa, será peor. Por un momento le da miedo que el piercing vaya a quedarle mal, o que se le infecte y se le caiga la nariz, pero entonces él desliza la mano de su hombro y entrelaza sus dedos. Tiene la piel tibia, porque Namjoon siempre está tibio. Recuerda cómo el primer verano luego de que comenzasen a salir solía disculparse mucho por el sudor, sobre todo cuando dormían la siesta juntos. Ella le aseguró que no le importaba, y tras unas semanas en las que Namjoon insistió en bañarse en desodorante (lo que acabó siendo más tóxico para ambos), desistió de su preocupación.
Lo importante es que Namjoon está tibio, y junto a ella, y prometió comprarle un helado más tarde, entonces eso de agujerearse la nariz no parece tan temible.
-Estás en buenas manos, te lo aseguro -agrega él cuando Hyeji le devuelve el apretón de manos y nota que tiembla un poco-. Jungkook tiene credenciales para perforar a la gente.
-Por Dios, lo haces sonar como de la mafia italiana -masculla-. Pero supongo que tienes razón. Si tú te has hecho todos esos piercings en condiciones poco sanitarias y no se infectaron, seguro a mí no me pasa nada, ¿no?
Namjoon se revuelve el pelo con una mano y vuelve a posar los ojos en otro lado. Sigue siendo un pésimo mentiroso. Hyeji está hecha una montaña rusa de emociones, y el carrito está a punto de descender de la cima. En otras palabras: quiere que la llamen antes de ponerse a llorar y quedar como una tonta.
-Bueno...
-Mejor no me respondas.
Namjoon bufa otra risilla y le besa primero los nudillos, después la mejilla.
-Eres adorable cuando estás nerviosa.
-¡Vaya, muchas gracias! ¡Me pondré nerviosa más a menudo! ¡Basta, no me beses en público! -le da un manotazo para alejarlo de su rostro, pero lo único que consigue es hacer que él se ría más-. ¡Qué indecencia, Kim Namjoon!
En realidad no le parece indecente, sino que todavía no logra habituarse del todo a su cariño. Le da vergüenza. A veces le parece irreal que ese muchacho sentado a su lado sea su novio, ni más ni menos. Cree que sigue mirándolo de lejos como una adolescente enamorada, y que en cualquier momento Namjoon va a decirle que en realidad la cosa entre ambos no va tan en serio. Que ella se lo ha imaginado todo.
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Grafito y tinta » Namjoon;BTS
FanfictionHyeji y Namjoon se conocen por pura casualidad. Ella, estudiante de artes, necesita un modelo para su clase. Y a él, tímido y algo torpe, no le vendría mal un poco de apoyo moral para invitar a una chica a salir. Pero cuando las cosas comienzan a to...
