A pesar de sus esfuerzos por arreglarse, Hyeji se sentía incómoda. Normalmente se hallaba a sí misma de lo más complacida con el resultado y conseguía así ganar algo de seguridad, la necesaria para mantenerse bailando toda la noche sin que nada lograse perturbar aquella suerte de calma que la poseía. Pero ahora la emoción se encontraba tan ausente que casi que podía sentir el hoyo oscuro que esta había dejado en su pecho.
Se obligó a sí misma a dejar de fijarse en reflejo en el espejo retrovisor del auto de Yoongi. Había tratado de delinearse el ojo unas tres veces y en cada intento quedó aún más inconforme con el producto, por lo que había decidido dejar el trazo tal y como estaba. Tampoco podía evitar fijarse en la pequeña mancha de rímel que le había quedado en el párpado, y el color demasiado fuerte de su labial, y...
Basta. Tenía que parar. Quería parar. El problema era que no parecía saber cómo. Todo estaba mal, mal, pero a la vez no parecía haber nada que realmente pudiese arreglar.
El vehículo se sacudió al pasar sobre un bache en la calle y Hyeji apenas fue capaz de oír las risas ahogadas de Yeonhee, que le decía algo a Yoongi sentada en el asiento de acompañante. A veces, cuando estaban los tres juntos, se iba: quedaba tan perdida en sus propias ideas y sus amigos no se daban cuenta, demasiado absortos el uno en el otro.
Volvió inconscientemente a fijarse en su reflejo y forzó una pequeña sonrisa a aparecer en sus labios, tan genuina que resultaba dudoso que no fuese real. Esperaba convencer a Namjoon de la misma manera cuando le viese, si con eso lograba que dejase de insistir respecto a qué le sucedía. Porque a Hyeji le pasaban muchas cosas, estaba claro, ninguna de las cuales él fuese capaz de arreglar.
Se sintió un poco mareada ni bien puso un pie afuera del auto, el aire demasiado gélido contra su cuello. Había ido más bien ligera, pensando en el calor que haría en el lugar del evento, pero ya se estaba arrepintiendo. Yeonhee le dijo algo que no llegó a oír con total claridad pero asintió de todos modos, quedándose relegada hacia un costado mientras Yoongi pasaba un brazo por su cintura y tiraba de ella hacia su cuerpo. No era como si se sintiese excluida de la pareja ni nada por el estilo; el que estuviesen juntos se le hacía tan normal que apenas lo notaba.
El tamaño del edificio le pareció por demás algo imponente. No se lo imaginaba tan grande teniendo en cuenta el lugar donde Yoongi y Namjoon se habían presentado por última vez, pero el asunto parecía haber tomado mayor seriedad porque las paredes pintadas de negro del club detonaban una sobriedad que hasta entonces Hyeji había creído poco característica de eventos como aquel. Yoongi había hablado con emoción de lo importante que era para ambos aquella presentación, de cómo podrían tal vez hallar por fin un sello que estuviese dispuesto a grabar con ellos. Tan sólo tenían que asegurarse de que la gente correcta estuviese entre el público y de que los temas que habían elegido y compuesto para la ocasión fuesen lo suficientemente buenos. Yoongi parecía particularmente nervioso respecto a esto último y, con un tirón en el estómago, Hyeji no pudo evitar recordar las similares palabras de Namjoon al respecto.
Ella también se sentía así. Ella también tenía miedo de no ser lo suficientemente buena en su arte, lo suficientemente talentosa. Miedo de no ser nadie y quedar olvidada, pasar a ser parte del polvo que flotaba sin rumbo en el aire e invadía sus pulmones a menudo.
(Hyeji no quería ser del polvo que apenas se veía a contraluz).
Meterse al club fue como entrar a un mundo completamente diferente. Se distrajo por un segundo con las luces coloridas del lugar, sin molestarse por los no intencionados empujones que recibió de las personas que se encontraban aglomeradas en la pista y sus alrededores, bailando como si las vida les fuese en ello. En el fondo había un escenario vacío, lo suficientemente espacioso como para que un grupo grande de personas cupiese allí. Todo el lugar en general era enorme y hacía a Hyeji sentir muy, muy pequeña. Desde lo alto de las paredes a la forma ligeramente abovedada del techo y el sonido retumbando en las ventanas de colores.
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Grafito y tinta » Namjoon;BTS
FanfictionHyeji y Namjoon se conocen por pura casualidad. Ella, estudiante de artes, necesita un modelo para su clase. Y a él, tímido y algo torpe, no le vendría mal un poco de apoyo moral para invitar a una chica a salir. Pero cuando las cosas comienzan a to...
