Boyoung se balanceó sobre sus pies, el taco bajo de sus zapatillas sirviéndole como punto de apoyo. El frío se negaba a retroceder, por lo que había desistido de su intención original de ponerse un vestido. No creía que a Namjoon fuese a importarle qué llevaba encima, y además estaba mucho más cómoda con sus vaqueros oscuros y la bonita camisa que hacía tiempo que no se ponía bajo su acostumbrado abrigo café. Se sentía un poco mejor, suponía. Se había lavado el pelo antes de salir y el perfume de su champú aún flotaba a su alrededor. Olía a manzanas y a algo dulzón que le parecía de lo más agradable. Se sentía mejor, un poco más tranquila. Comenzaba a arreglar todo lo que parecía haberse roto en su vida, y no había sentimiento que la llenase de mayor paz.
Había estado reflexionado bastante sobre sí misma y sobre su alrededor, tanto que le estaba costando un poco el sueño. No conseguía dormirse por las noches, por lo que se quedaba estudiando, o pensando en el mejor de los casos (Yeonhee ya la había reprendido más de una vez por no apagar la luz temprano). Los signos del cansancio comenzaban a evidenciarse en su cuerpo, en las cada vez más marcadas bolsas bajo sus ojos y lo débil que se sentía a ratos durante el día, sobre todo cuando estaba en la sala de prácticas.
Aun así, no lograba llegar a términos consigo misma sobre en qué momento exactamente las cosas habían comenzado a ir mal. Si cuando era niña, o cuando se había inscrito en la universidad y alejado de casa. Tal vez cuando había comenzado a salir con Woojin, quien de tanto en tanto reanudaba sus esfuerzos para que le hablase de nuevo, diciéndole que estaba arrepentido, que había cometido un error. Que si había terminado con ella había sido por su estupidez, por pensar que sería mejor estar con otras chicas en vez de ceñirse solamente a su novia. Que le quería de vuelta.
Pero Boyoung no deseaba hacerlo. Se había dado cuenta de lo poco que le extrañaba, de lo poco que aquella relación había llevado realmente a su vida. ¿Había habido siquiera algún momento en que fuese realmente plena con Woojin? No podía recordarlo. Y por más que su reciente soledad se sintiese extraña, la prefería. La prefería mil veces a volver hacia atrás, al lugar en que se encontraba hacía tan solo unos meses. A estar perdida sin saberlo, a la amargura sin causa aparente y a aquella angustia que la aquejaba cada noche, que si bien no había retrocedido ahora era capaz de comprender un poco mejor.
Quería darse a sí misma una oportunidad de cambiar las circunstancias que la habían llevado hasta allí, a sentir una tristeza que jamás se había imaginado que pudiese experimentar. Y, para colmo de males, ni siquiera estaba completamente segura de qué era lo que le pesaba tanto. Si la ruptura con Woojin, lo mal que se sentía consigo misma en todos los aspectos, o lo estrictas que se estaban poniendo sus clases de danza. Tal vez era todo a la vez. Había llegado a un punto en que ni siquiera recordaba por qué le gustaba bailar, pues no lo estaba disfrutando tanto como esperaba al comenzar su carrera.
Toda aquella emoción que había anidado al principio, al imaginarse en un escenario o dando clases a alguien más en el futuro parecía haberse esfumado poco a poco. Ahora cada vez que la música comenzaba a sonar era como si su cuerpo fuese puesto en piloto automático: no era ella la que se movía, alguien más tiraba de los hilos para que cada paso fuese exacto, perfecto. Tan lejos de divertido y liberador que comenzaba a asustarle un poco.
Ya no se sentía como antes, ni de cerca.
Pero creía estar avanzando. Comenzaba a cuenta lentamente de que se había hecho mucho daño a sí misma, y estaba tratando de corregirlo. Estar allí esperando a Namjoon, quien había resultado ser mucho más dulce de lo que esperaba, era un gran primer paso. Estaba feliz de por fin haberle pedido que saliese con ella, al menos para ver a dónde iban las cosas. Sabía que le gustaba o algo por el estilo, pues Hyeji se lo había dicho más de una vez algo solapadamente, así que no se había sentido tan insegura como esperaba al momento de hacerlo. Y si bien no creía sentir exactamente lo mismo, quería intentarlo. Namjoon le parecía agradable, y no quería desperdiciar la oportunidad de dejar atrás cualquier idea podrida que había tenido de él. De permitir a alguien nuevo entrar en su vida y parar de cerrarse a los demás, de ser tan escéptica a la hora de abrir su corazón a alguien más.
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Grafito y tinta » Namjoon;BTS
FanfictionHyeji y Namjoon se conocen por pura casualidad. Ella, estudiante de artes, necesita un modelo para su clase. Y a él, tímido y algo torpe, no le vendría mal un poco de apoyo moral para invitar a una chica a salir. Pero cuando las cosas comienzan a to...
