Namjoon dejó escapar todo el aire de sus pulmones mientras expulsaba la memoria USB de la computadora, aliviado. Estaba exhausto. Le había tomado demasiado tiempo terminar aquella pista para Yoongi, tanto que apenas le habían sobrado unos momentos para trabajar en la suya propia. Tendría que presentar una de sus canciones viejas en el evento que acontecería en unas semanas, pero no le preocupaba demasiado. No se encontraba de humor para escribir, y sabía que todo aquello era sumamente importante para su amigo. A veces, Namjoon sentía que le debía demasiado. No porque Yoongi le hubiese dado algo a consciencia, esperando algo a cambio, no. Iba mucho más allá de eso.
Yoongi le había dado un hogar a sus pasiones cuando estaba más perdido que nunca. Lo había introducido al mundo del underground y animado a que saliese de esa coraza en la que parecía haberse envuelto para volverse, por fin, quien deseaba. Recordaba con total claridad las reuniones en su antiguo apartamento, el momento en que le había presentado a Jungkook y lo imponente que le había parecido el muchacho al principio. Luego estaba Hoseok, quien también le había causado una primera impresión similar a propósito de su voz estridente y sus gestos exagerados. Ellos habían sido sus primeros amigos, sus primeros amigos de verdad. De esos que estaba seguro durarían para toda la vida, si no junto a su lado, en sus recuerdos más preciados.
Recordaba también con total claridad su primera perforación, tan sencilla como había supuesto ser la de los lóbulos de sus orejas. El día en que se había hecho el primer tatuaje y lo mucho que le había dolido, pero lo feliz que estaba luego de haber vencido aquel miedo y lo bien que se sentía consigo mismo al verse en el espejo, la tinta negra marcando con extraña suavidad los caracteres chinos con los que había decidido adornar su piel. De pequeño le fascinaban tanto que se había aprendido unos cuantos, y aquella palabra en particular no parecía haber abandonado su cabeza: 路. Lú. Camino.
Todo se trataba de caminar, de recorrer. Había comenzado a hacerlo ni bien nacer, tras la primera bocanada de aire que se atrevió a atrapar en sus pulmones, a inflarlos de la vida que hasta entonces le era completamente desconocida. Cada palabra, cada paso, cada idea y cada memoria, cada persona y olor y cada casa y cada mirada, todo iba, poco a poco, construyendo su camino. Namjoon quería creer que iba apenas comenzando, que aún le faltaban demasiadas cosas por ver para decir, si es que realmente podría hacerlo alguna vez, que había vivido.
Había pasado por mucho para llegar a donde estaba, cambiado demasiado. A veces, al pensar en el pasado, se daba cuenta de que de a momentos le resultaba difícil el reconocerse a sí mismo. Y le asustaba un poco el pensar que había una parte de él que tal vez se habría perdido para siempre.
Pero estaban estas otras veces ocasiones, cuando se sentaba a pensar con un poco de música de fondo, en que se daba cuenta de que tal vez no era tan así. Que no todo debía de ser blanco o negro, que aquella pieza de lo que había sido era, sencillamente, sólo un tramo del camino, una piedra más que se hallaba un poco más escondida que las otras que conformaban su ser.
Cogió el teléfono que había dejado a su lado sobre la mesa, esperando tal vez encontrar algo que levantase su ánimo. Le había enviado un par de mensajes a Hyeji para preguntarle cómo estaba, pero para su decepción ella seguía sin contestarle. Quiso creer que estaba dormida, dado que había mandado el texto algo tarde, pero lo más probable era que no fuese así. Hyeji era terriblemente noctámbula. Estaba seguro de seguía trabajando como una loca en su proyecto, o que se estaría mandando un maratón de esas series que le gustaba mirar tan a menudo. Le costaba dormirse, le había confesado. Incluso cuando tenía el tiempo de hacerlo, no lo lograba. Como resultado apenas podía mantenerse en pie durante el día, pero Namjoon había observado que a pesar de las pronunciadas ojeras bajo sus ojos, Hyeji parecía siempre estar dispuesta a vestir una sonrisa en los labios.
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Grafito y tinta » Namjoon;BTS
Fiksi PenggemarHyeji y Namjoon se conocen por pura casualidad. Ella, estudiante de artes, necesita un modelo para su clase. Y a él, tímido y algo torpe, no le vendría mal un poco de apoyo moral para invitar a una chica a salir. Pero cuando las cosas comienzan a to...
