diez

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—¿Cómo estás, entonces? —Yeonhee tironeó del borde del almohadón que tenía apoyado en el regazo mientras esperaba una respuesta de Boyoung. La chica resopló y acomodó mejor la cabeza sobre los muslos de Hyeji. Las tres se encontraban en el dormitorio que compartían Yeonhee y Boyoung, poniéndose al día luego de una semana en la que apenas se habían visto—. ¿Lo llevas mejor?

La aludida suspiró y Hyeji bajó la vista para mirarla a la cara. Sus labios estaban fruncidos en un puchero cargado de molestia e iba sin maquillaje, algo inusual en ella. Hyeji pensaba que tenía una piel muy bonita, suave y con apenas alguna marca de acné. Boyoung cuidaba mucho su apariencia y era, según Hyeji, la más guapa de las tres. Jamás la iba a escuchar admitirlo, pues era la reina de la modestia también, pero había veces en las que Hyeji se sentía muy fuera de lugar a su lado. Casi siempre se le olvidaba al instante porque la pasaban muy bien juntas, pero la idea seguía allí, ardiendo en el fondo de su cabeza.

—Mejor —respondió Boyoung. Ambas la miraron con fijeza mientras se llevaba el pulgar a la boca y mordisqueaba su uña barnizada de manera distraída, como si estuviese pensando profundamente en algo. Hyeji estaba segura de que Yeonhee se estaría mordiendo la lengua para no decirle que parara de hacer eso o iba a morir intoxicada por tragarse el esmalte—. Woojin me llamó esta mañana. Dice que quiere volver conmigo. ¿Ustedes creen que...?

—¡Ni hablar! —exclamó Yeonhee lanzando su almohadón sin fijarse muy bien a dónde (el destino fue la cara de Hyeji, quien compuso una mueca de dolor y se quejó por lo bajo a pesar de que no le había dolido ni un poco)—. ¡No puedes volver con él!

—¿Por qué no? —cuestionó Boyoung, incorporándose para quedar sentada sobre su trasero. Se cruzó de brazos y Hyeji se apresuró a doblar un poco las piernas, puesto que se le habían dormido por cargar con el peso de la cabeza de su amiga—. Es que nos la pasábamos muy bien cuando estaba de buen humor, ¿saben? Además, estuvimos un tiempo juntos y no quiero echar todo eso a perder,

Ninguna de las otras dos creyó oportuno decirle que no llevaban tanto tiempo, pues a Boyoung le daría lo mismo.

—Ya, pero Woojin era un idiota —habló Hyeji, tamborileando los dedos en su antebrazo. Tenía un nudo apretado en el estómago, su cabeza reproduciendo imágenes de los frecuentes enfados de Woojin y la dificultad para defenderse de Boyoung. Resultaba muy pequeña a veces, como si con el soplar de una brisa fuese a quebrarse—. Ya está, ya perdió su chance. En serio que no era bueno para ti, Younggie —la chica sonrió ante la mención de su apodo cariñoso, ese que Hyeji llevaba mucho tiempo sin llamarle.

—Lo sé —masculló ella—. Pero aunque no lo crean, pasamos lindos momentos juntos.

—Eso no quita que sea un imbécil —contradijo Yeonhee—. Aún sigo sin entender por qué salías con él. ¿Es que estás tonta?

—¡Yah, tampoco te pases!

—Tiene razón —acordó Hyeji, asintiendo con la cabeza—. Woojin era un imbécil y tú pareces tonta.

Boyoung arrugó el entrecejo y soltó un bufido molesto antes de cambiar su expresión a una más suave. Sus amigas no entendían. No creía que fuesen a comprender jamás.

—Es que...

—Mira, tú haz lo que quieras, ¿de acuerdo? —Yeonhee bajó de su cama y se sentó en el suelo junto a ellas, recostando la espalda en el costado del colchón—. Que no somos tus madres. Pero a Hye y a mí nos parece que vas a estar mucho mejor así, cariño.

Hyeji no pudo evitar pensar que, contradiciendo sus palabras, los ojos de Yeonhee siempre tenían presentes aquel destello maternal que la hacía ser la primera persona en la que deseaba buscar refugio cuando las cosas se complicaban. Se preguntaba si ella sería consciente de ello. Supuso que no, pero no pensaba decirle nada al respecto. Algunas verdades, pensaba Hyeji, son sólo para que uno las sepa.

Grafito y tinta » Namjoon;BTSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora