tres

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Alrededor de veinte minutos después de que la presentación terminase, todos se encontraban sentados en los sofás. El ruido continuaba a su alrededor y más músicos se habían presentado, pero Hyeji no les había prestado demasiada atención. También estaba con ellos el chico de las deportivas de aquella mañana, que dijo que se llamaba Hoseok. Hyeji había descubierto que era algo así como el bromista del grupo, puesto que se la pasaba todo el tiempo haciendo chistes tontos. Yoongi fue el que se encargó de presentarlos a todos.

—Ah, este es Mon —indicó, apoyando la mano sobre uno de los hombros de Namjoon para acercarlo más al resto. El muchacho, quien se había quedado rezagado en un costado hasta entonces, sonrió con timidez y enseñó un par de hoyuelos que se aparecieron como intrusos en sus mejillas. Levantó la mano en un gesto que resultó algo torpe para decir "hola".

—En... en realidad me llamo Namjoon —explicó, pese a que todos ya lo sabían.

Hyeji no daba crédito a lo que estaba viendo. ¿Cómo era que aquel tipo con pintas de motociclista malote resultaba tan tímido y adorable? ¡Qué mundo!

—¿Mon? —preguntó, ignorando todas las ideas que estabas cruzando como misiles por su cabeza. Desde que Yoongi les había mencionado el nombre en el auto y por la manera en que dijo que les arrancaría los huevos si no llegaban a tiempo, Hyeji se había imaginado a un jefe de mafia lanzando amenazas. Nada que ver con el alto joven que se encontraba frente a sus narices—. ¿Por qué te dicen así?

Pese a la poca iluminación, pudo jurar que a Namjoon se le encendieron las mejillas. Abrió la boca, llevando su diestra a la parte de atrás de su cuello para frotarlo mientras pensaba una respuesta que no le dejase demasiado en evidencia.

—Bueno... —comenzó, sin saber muy bien qué decir.

—Lo que pasa es que es un poco atontado y siempre causa accidentes —lo atajó Taehyung. Él y Namjoon compartieron una mirada que nadie más advirtió, pero que estaba cargada de agradecimiento. El de los piercings realmente no quería explicar lo que consideraba el ridículo origen de su apodo a un grupo de extraños. Era algo personal y cada vez que pensaba en ello le daban ganas de convertirse en avestruz y enterrar la cabeza en el suelo—. Como un monstruo. Ergo, Mon.

Hyeji arrugó la nariz. Taehyung era probablemente la primera persona a la que escuchaba utilizar la palabra "ergo" en una conversación casual. Sonrió con calidez, enternecida por los gestos que intercambiaban los otros dos.

—Yah, ¡tampoco te pases! —reprochó Namjoon, que a pesar de estar agradecido por las dotes de improvisación de su amigo se sintió un poco herido por la descripción. ¡Él no era atontado, tan sólo había crecido de sopetón y le costaba controlar su cuerpo!

Una de las chicas soltó una pequeña carcajada. Namjoon fijó sus ojos en ella y separó los labios casi sin quererlo, sus ideas y vergüenza esfumándose de repente. Había visto a Boyoung un par de veces en el campus, de lejos, pero jamás se había fijado demasiado en ella hasta ese momento. Tenía las piernas pálidas y largas, el cabello liso, oscuro, y la falda se amoldaba perfectamente alrededor de sus caderas, marcando su...

Sintió su rostro arder cuando la expresión de Boyoung decayó. Se había dado cuenta de que la estaba viendo fijo y de seguro la había incomodado. Sonrió como para parecer más amistoso, pero sólo provocó que ella abriese los ojos muy grandes y desviara la mirada hacia otro lugar. Namjoon quiso golpearse a sí mismo. Casi que no había abierto la boca y no dejaba de cagarla.

—¿Quieren algo de tomar? —ofreció Taehyung.

—Joder, sí, me muero de sed —se quejó Yoongi, quien tenía a su novia sentada entre las piernas y le rodeaba la cintura con un brazo. Boyoung estaba apoltronada junto a ambos, pero a una distancia considerable.

Grafito y tinta » Namjoon;BTSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora