Le tomo mucho despertar, cuando por fin esos orbes rojos se abrieron era de día, sentia como su cuerpo habia sido vendado por completo, sentía sus estrenadas entumidas pero al retirar las vendas no había ningún rastro de lo pasado, no recordaba mucho pero sentia como si el ruhk negro le hubiera cegado unos momentos, se levanto para buscar sus cosas en una caja encontró sus espadas, Unmei y su kimono rojo el azul estaba quemado por completo, se retiró las prendas con las que dormía y se colocó el kimono, mirando el filo de sus espadas antes de guardarlas en sus fundas y colocarlas en su cintura.
Miro por la ventana, no tenía idea de cuánto tiempo había pasado, pero no le importaba en lo absoluto horas, días o años para ella era igual, se colocó las sandalias de madera antes de pararse al borde de la ventana, el aire olía a sal y a lo lejos podía oir a las gaviotas surcando el cielo despejado.
- señorita ha despertado- la doncella le miro parada en la ventana, soltó un grito antes de verla saltar y corrió hacia donde había desaparecido, mirando la melena blanca perderse entre los edificios.
Cada paso dejaba que el polvo se levantará tras de ella, escuchar la madera chocar contra el tejado le resultaba agradable, le recordaba a los días lejanos en los que subía a los techos con los Shinobis para verlos trabajar, sus ojos de sangre buscaron al grupo de Aladdin, el olor a fuego hizo que cambiará de dirección hasta la sala donde estos entrenaban, la magia del mas joven había mejorado considerablemente mientras ella dormía y el estilo de combate de Alibaba había mejorado considerablemente.
- Momo-san- le llamo alegremente el menor del grupo agitando su báculo.
Se dirigió hacia ellos, dando saltos hasta quedar frente a ellos.
- Momo-san me alegra de que este bien- dijo el rubio con una sonrisa.
- no fue nada...
- Momo-san estuvo durmiendo durante dos semanas- comunico la Fanalis.
- dos semanas- no le sorprendía que su cuerpo viera estado tanto tiempo inactivo, eso explicaba el pequeños adormecimiento en su cuerpo- la magia no es para mí
- de que habla Momo-san... El ruhk la ama...
- el ruhk me amaba- pronunció sin prestar atención mirando el cielo azul, girandose al escuchar pasos, desenfundó su espada al momento al ver a aquella princesa con la que una vez combatió y aún joven que no conocía pero le parecía tan amenazante.
- Momo-san- dijo el rubio mientras se ponía frente a ella para que no atacará.
- el rey Sinbad me dijo que entrenará con ustedes...
- yo solo lo estoy acompañando.
- ¿Que hacen aquí?- la frialdad en la voz del demonio denotaba una amenaza creciente, como si estuviera a nada de atacarlos.
- somos invitados de Sindria...
- ¿Usted es?
- soy Momo Torahime... Soldado de Alibaba-ko...
- ¿Soldado?
- Usted es Momo-dono, quien derrotó a Judal- el príncipe del imperio Kou quedó asombrado, era bajita, delgada y algo exótica lo único que denotaba peligro era aquella mirada rojisa que le recordaba las llamas en las que su familia ardió, retrocedió cuando ella dió un paso.
- eres un lancero...
- ¿He?
- los lanceros... Son personas muy nobles y siempre buscan la justicia y el honor- dijo en tono tranquilo, deteniéndose ante el- pero eres débil...
- deberias guardar tus comentarios- se quejó kougyoku.
- la ultima vez no obtuve tu cabeza- dijo desenfundando su espada, mientras la princesa se lleva las manos a su adorno.
- Momo-san- intervino el peliazul- ahora no somos enemigos... Aquello quedó en el pasado.
- tienes razón... Lamento todo lo que pasó
- no te creo...
- estoy molesta por lo que le hicieron a Judal-kun...
- ¿encerio?-el demonio se acomodo su máscara- eso fue muy satisfactorio desde mi punto de vista...
Ambas mujeres se cruzaron de brazos indignadas, causando una risa entre los principes.
- es normal que nos odien
- yo no los odio- dijo el rubio mirando a la peliroja y la peliplata pelear- tu no tuviste nada que ver...
- pero...
- así que entrenaremos juntos... Momo-san sabe de combate... Ahora que está bien le pediré un enfrentamiento...
Uno de los soldados llego ante ellos con un mensaje de su majestad, Sinbad pidiendo que se reportaran con el rey.
- como esperaba... Quiere algo a cambio- murmuró suavemente al aire la peliplata mientras se quedaba atrás con la princesa, siendo llamada por el magi, paso al lado de la princesa del imperio Kou- aún quiero su cabeza...
Sus sandalias de madera hacían eco en el vacío pateo al alejarse hasta alcanzar a los demás en la sala de conferencias del rey de sindria.
- hola Momo-san... Es una lastima que use esa máscara de nuevo...
- buenas tardes, Sinbad-san...
El rey sonrió mirando a la joven, podia sentir esos orbes rojos detrás de la máscara.
- verán chicos... Hay algo que debo pedirles... La verdad a aparecido un calabozo cerca de aquí, quiero que lo conquisten
- ¿He? ¿Nosotros?
- si, lo haría yo pero...
- su cuerpo ya llegó a su límite- intervino el demonio como si leyera su mente, y es que el ruhk le murmuraba al oido en ocasiones.
- es correcto... Verán yo y mis generales no podemos cruzar la mazmorra...
- ¿por eso lo haremos nosotros?- cuestionó el rubio.
- si, el lugar está en el mar, aún no ha sido descubierto por otras naciones pero cuando lo hagan podrían molestar a los nativos.
- vaya... No e entrado a un calaboz desde Amon
- será mi primer calabozo- dijo la peliplata mirando a los presentes.
- ¿Puedo acompañarlos?- se removió un poco aquel chico de cabellos negros.
- me temo que no, usted es nuestra responsabilidad si algo le pasará...
- está bien... Haré un escrito en el que lo exima de toda responsabilidad.
- pero ustedes ya tienen un magi...
- me niego a ser guiado por el...
- entiendo...
- rencor...-Murmuró la peliplata a su lado, quitándose la máscara, antes de salir por la puerta.
- espera Momo-chan aún no les digo a dónde irán
- no me importa... Ire a dónde vaya Alibaba-ko- con firmeza cruzó aquellas puertas
Era extraño de decirlo pero aveces estar cerca de aquel rey hacia que fuera difícil respirar, dolía su pecho, camino por los pasillos lo más lejos que pudo de aquella sala hasta llegar a su habitación sacando aquel libro de debajo de su cama.
“Zagan y Hakuryu”
Nunca había escuchado ese momento pero sentía como una fibra de su ser se molestaba, tal vez era irritante y en cuanto al nombre del joven príncipe tenía una sensación desalentadora.
- es muy débil...
...................
Zarparon hacia el calabozo podía escuchar el mar golpear contra el casco del barco y el salpicar que producian sus amigos al nadar con los delfines, así como una que otra bestia marina que surgía de vez en cuando, miro el mar de manera distraida mientras sus amigos se secaban.
- Momo-san... No quieres nadar...
- no gracias...
- ¿paso algo Momo-chan?- pregunto la rubia bajando de su ave.
- algo me desagrada de este viaje...
- ¿Por qué lo dice?
- instinto...
- Pisti-san, tal vez debo quedarme en Sindria...
- ¿No te gustan los calabozos?
- no es eso... Es que siento que mi sangre está hirviendo...
- estás enferma
- no...
- quiero...- su voz fue bajando de tono como si entrara en un trance- quiero cortar cabezas...
Fuuu... Eso fue difícil, perdón por el retrazo apenas voy en esta parte del manga :'( y pues no quería aburrirlos con las escenas de "la acusación de Sinbad" (además soy mala con la comedia) espero que disfruten este capítulo... Recién salido de mi cabecita
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El Ruhk carmin
RandomMomo Torahime, es un ser frio que odia su destino, el mismo que la une a Aladdin y sus amigos. Tras un tragico pasado, se vera obligada en confiar en las personas a su alrededor. Tal vez alguien pueda salvarla de su propia depravacion.
