¿Que pasaría si un día despiertas y tienes poderes?
Acompaña a Thea, una chica con una vida normal, o eso creía ella, hasta que empezaron los sueños extraños. Una vez comenzaron las pesadillas, su vida se desmoronó.
...
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-¿Placebos?
-Bueno, en realidad así es cómo los llamo yo, están vigilándome desde hace un tiempo. Por eso me escondo aquí.
Poco a poco las cosas empezaron a tomar sentido, el porqué Zed pasaba tanto tiempo en el vagón, porqué le seguían y porqué había un hombre fotografiándolo. Ahora mismo siento una mezcla entre ansiedad y rabia.
-Explícate. –Me levanté de la cama y fui a por un refresco a la nevera, como siempre que pierdo el conocimiento, la boca se me ha secado dejando ese extraño sabor a hierro- Pero quiero que me lo cuentes todo, y todo significa todo Zed.
Abrí una lata de cerveza mientras Zed me fulminaba con la mirada.
-¿Qué? ¿Acaso eres el único que puede tomarse una cerveza?
-No es eso.-Se empezó a reír a carcajadas.- En otros casos me sorprendería, pero ahora mismo lo que me está llamando la atención es que tuve que vendarte el costado y ahora no pareces ni sentir dolor. Te lo cambio por poder controlar el aire. ¿Trato?
-Por mí como si te los quedas todos.
Dejé la lata vacía en la mesa y me tiré sobre la cama.
-Así no se disfruta de una buena cerveza.
-Deja de cambiar de tema y explica.
-Esto sería difícil de creer pero creo que has visto lo suficiente como para no ser tan escéptica. Como ya sabes mi tío y yo no nos llevamos bien, hace unos años estábamos muy unidos pero un día, hará un año o así, me empezaron a pasar cosas extrañas. Podía mover todo lo que quisiera sin tocarlo. Creía que sería una especie de telequinesis, pero al final descubrí que lo que podía controlar era el aire.- Me miró esperando una respuesta, pero a mí no me salía ni una palabra, estaba en blanco- Después de un mes, un día cualquiera mi tío cambió, no es él. Estoy seguro, un día lo vi, a lo que sea esa cosa convirtiéndose en mi tío. El vagón es el único sitio en el que puedo esconderme, pero esa cosa al darse cuenta que pasaba mucho tiempo fuera empezó a mandar gente para que me siguieran. He conseguido estar escondido. Eso es todo lo que sé.
-¿Entonces los ojos y el pelo? ¿Tú no has cambiado físicamente?
-No, no he cambiado. Pero yo solo tengo una habilidad, tú sin embargo según lo que me has contado tienes varias, por lo que el cambio físico puede deberse a ello.
Zed me miraba desde el sofá, no me quitaba los ojos de encima, estaba intentando leer todos mis gestos aunque yo no tenía ni idea de que decir o que hacer. Mi madre estaba muerta, mi padre desaparecido y toda la familia que me queda está en la otra punta del país por lo que nunca he llegado a conocerlos. No me queda nada.
-Esta noche te quedarás a dormir aquí, es el lugar más seguro, y tranquila, no intentaré nada raro. La cama es toda tuya, yo me quedaré en el sofá.- Sacó unas mantas de una caja y las puso sobre el sofá.