SALA DE ESPERA I

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Iba caminando por la calle. Como había planeado, nadie se fijaba en él. Iba vestido de civil. Con ropa negra entera de invierno. El frío era claro en su piel, y cada vez que respiraba soltaba una nube blanca por la boca.

Starfire, Dick, su padre, Gotham, los titanes... Estaba harto de todo. Y llegó a un punto de amargura del que no puedo salir.
Así que solo tomó su chaqueta y salió de la torre. Sin dar previo aviso de adónde iba, como siempre.

Últimamente andaba más despistado. Nadie lo había notado. Pero él sí.

En las misiones estaba más desconcentrado, no le apetecía salir nada de su habitación, se le olvidaban algunas cosas y los hologramas de los entrenamientos lo habían pillado desprevenido varias veces ya.

Bufó al aire apartando la oleada de recuerdos que le vino de repente y siguió con su paseo por la aún dormida ciudad.

El Sol se asomaba por las esquinas de los edificios, destacado por los grandes cristales de los rascacielos, que si los mirabas te cegabas unos segundos. Había salido pronto para no despertar a nadie ni levantar sospechas. Eso era lo último que le faltaba.

Cruzó una esquina y se paró en seco por algo que había cortado su respiración.

Su maría se inundó de lavanda e incienso por unos segundos, para luego volver al monótono aroma a lluvia y frío de la ciudad.
Se giró para mirar hacia atrás. Pero nada. Vacío. Solo una señora mayor a los lejos con un perro medio calvo.

Resopló confundido y molesto por ninguna razón, se giró y siguió andando.

Después de andar unos veinte minutos más sin rumbo por las apagadas calles de Jump, Damian se paró. Un chirrido lo detuvo.

Se volteo para ver un coche negro con los cristales oscuros empezar a arrancar lentamente y pasar de largo delante de él. Había algo extraño en ese coche. Su instinto nuca le ha fallado. No tenía por qué fallar esa vez.

Siguió con la mirada el coche que cada vez iba más rápido por el asfalto húmedo.

De pronto el coche, sin previo aviso, derrapó por el suelo, dió una vuelta sobre sí mismo, provocando un ruido que hizo que a Damian le estallaran los oídos, y se estampó contra la acera.

Lo único que alcanzó a oír aparte del chirrido y los cristales rompiéndose, fueron los gritos de las personas que pasaban por ahí.

Se acercó corriendo mientras sacaba el móvil del bolsillo dispuesto a llamar a emergencias.

El coche, abollado, rallado, boca abajo y con todos los cristales destrozados y sangre de decoración, se encontraba allí. En medio de la carretera.

Damian se arrodilló para observar la situación, dándole vueltas a como diablos el conductor perdió el control de automóvil. Analizó el interior.
Tres adultos y...

"¿¡Rachel...?! "

Damian abrió tanto los ojos que parecía que se iban a salir se sus órbitas. Ahogó un grito y se agachó un poco más para verla, con el móvil temblando en su mano.

Sentada en el asiento trasero.Insconciente. Totalmente insconciente. Con múltiples cortes, moratones y probablemente una hemorragia interna y varios huesos rotos.

Y los otros tres bastardos aún conscientes. Suplicandole ayuda al chico arrodillado aún estupefacto.

Los gritos de la gente lo devolvieron a la realidad. Se incorporó aún acelerado y marcó a emergencias.

-"¿Sí. Emergencias, cual es la situación?"

-Accidente de coche. Calle 25 de Aninston. Tres hombres y una niña. Tres medio y una grave, dense prisa.

-"Vamos para allá".



-¿Cómo va?

Damian se giró para ver a su hermanastro que se acercaba al grupo con bolsas de comida.

-¿Cómo que cómo va? Es evidente qué-

-Damian. - lo calló Kori - aún no sabemos nada.

-¿Hace cuánto que entró? - preguntó sentándose en el sitio libre entre Garfield y su novia.

-Tres horas - habló Damian con tono irritado. Las tres peores horas de su vida atrapado en esa maldita sala de espera en un hospital.

-Vaya. Sí que tardan.

-Bueno. Ahora que estamos todos. Deberías contarnos que es lo que pasó - la líder giró la cabeza para ver al chico concentrado en las baldosas del suelo azul.

-Ya te he dicho que no sé nada.

-Es evidente que lo sabes, ¿si no por qué habrías llamado a emergencias tú? - comentó Donna algo tímida.

Damian la fulminó con la mirada unos segundos antes de volver al mirada a Starfire, que esperaba impaciente su explicación.

-Salí a dar un paseo, ví el coche derrapar y estrellarse. Después ví a Raven ahí dentro y llamé.

-¿Y qué demonios hacía ella en ese coche? - intervino Jaime.

-No lo sé - respondió molesto.

Unos pasos interrumpieron la discusión, haciéndoles ha todos los presentes girar la cabeza hacia la doctora de tez morena que venía con información.

-¿Quiénes son los padres? -Damian hizo el gesto de levantarse, pero Satarfire se le adelantó.

-Yo soy su tutora - Kori se levantó de su silla y se acercó a la mujer.

-Bien. A sufrido una hemorragia interna muy grave. Por ahora está en quirófano y... no los sabemos... - la mujer resopló cansada- tendréis que esperar. Pero aún no está fuera de peligro.

Con esto y un asentimiento de cabeza triste de Kori, la mujer se marchó por el pasillo.

-¿Esperar? - rompió el silencio Damian - ¿no podemos hacer nada más? - frunció el ceño.

-No.









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