Hacía varias semanas que ya había aceptado que sentía algo hacia su compañera de equipo.
Llevaba casi meses dándose porrazos en la cabeza intentando saber que le pasaba. Definir su relación y lo que sentía era lo único que necesitaba.
Después de una larga charla con el mayordomo de la mansión Wayne sobre el tema había llegado a una conclusión.
Se había enamorado de Rachel.
Que diablos, estaba loco por esa chica.
Así que, totalmente confuso y perdido en esos temas sentimentales, no pudo hacer otra cosa que pedir consejo a sus "hermanos" sobre su declaración.
Gran error.
Dick Grayson no sirvió de mucho. Sus consejos de regalarle flores y bombones y todas esas cursilerías no le parecieron adecuadas para ella. Puede que funcionasen con Kori y todas la demás chicas de Gotham, pero no le parecía digno para Rachel.
Tim Drake literalmente lo mandó a la mierda diciendo que estaba ocupado, que lo molestase en otro momento.
Se rindió y paso a uno de sus últimos recursos... : Jason Tood.
Lo encontró propinándole una paliza a unos ladrones en uno de los callejones de Gotham. Con una sonrisa divertida bajo la máscara roja de su traje.
En cuando notó a su hermano menor, chasco la lengua, confundido y algo molesto por la interrupción.
Dejó de lado los cuerpos inconscientes en el suelo y se giro para mirarlo.
-¿Qué quieres, mocoso?
-Necesito tu ayuda.
Jason se quedó estático en su sitio. En parte por que él pidiera ayuda. Y la otra por que le pidiera ayuda a ÉL.
Soltó una carcajada limpia al aire.
Que solo hizo que surgieran las demás risas.
Se apoyó contrariado en una de las paredes mientras quitaba su máscara de su cabeza.
Tras unos minutos de silencio por parte de Damian, Jason detuvo su risa.
-Espera, ¿es enserio?
El chico, vestido con una ropa civil negra, asintió con la mirada muy serio.
-Ah... -murmuró -¿Es que te has enamorado?- sonrió con sorna.
Al oír eso, como un flechazo, la imagen de Rachel sonriendo vino a su mente y se sonrojo.
Jason abrió los ojos como platos y río con fuerza.
-¡No puede ser! ¿¡Quién es?! - sonrió ilusionado acercándose a él - ¿Es alguien de tu grupo de mutantes?
Damian apartó la mirada nervioso concentrándose en la pared de ladrillos desgastada.
-Es alguien del equipo- se burló Jason ya más relajado.
Sacó un paquete de cigarrillos de su cinturón junto a un mechero.
-Y qué... -puso uno en su boca y lo encendió -¿vas a declararte?
El adolescente abrió los ojos tensandose en el acto. Con un fuerte brillo en sus mejillas.
-Pillado... - río el segundo Robin dejando salir el humo de su boca.
Robin gruñó en voz alta apretando los puños.
-¿Bueno, y quién es? - le dió una calada al cigarrillo y soltó el humo - ¿Troy? - se apoyó en la pared- No me digas que es la extraterrestre- rió divertido. Damian negó rápidamente con la cabeza- Menos mal, si no el niño de oro te daría una paliza- sonrió con otra calada.
Otro silencio en el que solo se pudo oír el suspiro acompañado de humo.
-¡No puede ser! - exclamó de repente incorporandose- ¡Es el verde! -gritó feliz.
-¿Qué? ¡No! - frunció el ceño frustrado- No soy homosexual, idiota.
Jason volvió a reír con el cigarrillo en los labios.
-¿Entonces quien coño es?
-¡Es Raven, por Dios! - explotó.
Jason lo miró atento tirando el cigarrillo al suelo sucio.
-¿Raven? - pensó en voz alta mientras apagaba el cigarrillo con un pie- ¿Su papi demonio no quiso destruir la Tierra el año pasado? - sonrió disfrutando de la situación.
-Agh, sí... -murmuro cruzando los brazos.
-Umh, sí... -la intentó recordar vagamente mientras sonreía -no está mal. Si tuviese unos años más...
-Cuidado con eso, Todd- le advirtió su hermano con tono molesto.
-Tranquilo-dijo entre risas levantando las manos en señal de paz- es toda tuya, demonio.
Damian apretó los labios arrepintiendose de haber hablado con él.
-Quieres declararte, ¿no?
El chico asintió nervioso.
-Pues hazlo.
Damian lo miró como si hubiese dicho lo más estúpido del mundo.
-Si fuese tan sencillo ya lo habría hecho y no estaría contigo ahora, ¿no crees? -siseo sarcástico.
Su hermano mayor ladeo la cabeza pensativo.
-Bésala - declaró de repente.
-¿Qué? Estás loco.
-¡No! Ve a la torre, bésala y pidele salir, idiota. Es muy simple.
Damian negó con la cabeza con un nudo en el estómago de solo pensarlo.
-¿La quieres?
-¿Umh?
-Que si la quieres- levantó la voz cansado de la tozuded de su hermano.
-No la quiero- lo miró apoyándose en la pared- creo que la amo.
Jason parpadeo algo perplejo.
-¡Entonces díselo, idiota!
-¡No es tan fácil! - le espetó - ¿¡y si ella no siente lo mismo?!
Miró pensativo el suelo.
-¿Y si no? - bajó la voz- ¿Y si también siente lo mismo? Mira, Damian, ese es el único ser humano por el que te has interesado desde que te conozco. ¡Si la quieres, díselo! No tienes nada que perder...
Damian se sorprendió por ese lado serio del siempre burlón y pervertido Jason.
Tras unos incesantes minutos de silencio, se separó de la pared con aire decidido.
-Tienes razón- pensó en voz alta- Voy a hacerlo. Ahora mismo- caminó hacia la salida del callejón.
-¡Espera, demonio!- pero ya se había ido- ¡Son las 4 de madrugada, idiota! - río sabiendo que le había oído.
Pero eso a él no le importaba lo más mínimo. Se subió a su moto mientras sacaba su teléfono y marcó.
-¿Rachel?
-¿Que pasa? Me has despertado...
-Ve a la azotea- arrancó la moto- tenemos que hablar.
Y colgó.
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PÁGINAS CORTAS
FanfictionPequeñas historias que algún día se olvidaron en mi cabeza One shots Damirae
