Advertencia

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¡Había matado a alguien!
El pecado reptaba por mi espalda,
se depositaba en mi subconsciente
y ahí dormitaba.

Se alimentaba de mi miedo,
ese sentimiento,
además de beber odio
y depositar deseo.

Deseo por terminar de una vez por todas
lo que empecé y aún no logro culminar,
eso de lo que me arrepiento cada segundo,
cada minuto hasta expirar.

Pienso que pudo haber sido diferente,
que tal vez y una decisión marcaba latente.
Inerte y sin razón, locura y compasión,
así estoy yo, gritando por montón.

Encadenada a algo invisible,
que sirve de ancla y de declive,
continúa susurrándote al oído,
realizando un camino.

Pasa por tus pies que te hicieron caer,
recorre tu pecho que no pudo valer,
se alza a tu espalda donde habitaba
y en tu cabeza allí te aguarda.

Un parásito maldito, eso es,
y con grilletes te obligará a creer,
¿a confiar en él? No lo sé,
pregúntaselo a quién venga después.

Porque esa será su última víctima,
la pieza final de su juego
y si no estás listo para el ruedo,
atento a las consecuencias, compañero.

(The Writer)

¿Poeta, yo? ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora