A veces puede con todo,
te llena la cabeza de problemas,
maldices, gritas y no te relajas.
¿Por qué vienes a mi encuentro y no soy avisada?
Vete, no te quiero cerca.
Vete, eres mi tormenta.
Huye, bicho del seol;
nadie te quiere ni aunque seas el último dios.
En todos mis retratos, plasmado.
Día a día sin descanso,
la misma monotonía de siempre,
mi espalda duele sólo con verte.
No me dejas pensar...
La comunicación se corta...
No vuelvas, por favor...
Tengo apenas tres horas...
...
...
...
...
Maldito el día en que naciste,
en el que al mundo viniste,
sirves para causar tormento y confusión.
¡El vivo ejemplo de la rendición!
(The Writer)
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¿Poeta, yo? ©
ŞiirSiempre me he preguntado si la poesía son reglas o una expresión, sílabas métricas o pensamientos acoplados. Motivo esencial para que cada vez que la inspiración toque mi puerta, un nuevo poema estará como medio para encontrar la respuesta a la preg...
