El ensayo se iba postergando semana tras semana debido a que Charlie no se reporta.
Esto va de mal en peor, el grupo esta muy preocupado por él.
No les he mencionado nada de mi plan, sólo espero que resulte.
Me llegó un mensaje al teléfono, que después de días volví a usarlo.
-Estoy con Kelly en el campus, ¿vienes?
Pues debo admitir que Gonzalo y yo intercambiamos números, para poder estar comunicados con esto del plan y la desaparición de Ángela.
Por suerte no me han vuelto asustar, pero aún no saben que es lo que paso con Ángela.
Y la verdad es que no se que consiguen con esto, ¿dinero?.
—Charlie... Justo estaba buscandote. —le dije llegando a su casillero.
—¿Que sucede?
—¿Me acompañas al campus? —pregunté.
—No puedo, tengo clases ahora.
—Ven, vamos. —lo jale de su brazo.
Charlie gruño.
—Oh! ¿esa no es Kelly? —pregunté cuando llegamos y "accidentalmente" la vimos hablar muy de cerca a Gonzalo.
—Si... ¿y quien es él? —preguntó.
—No se... ¿Pero no se supone que tenían una cita hoy? —pregunté.
—Sí...
Suspiró.
—Te lo advertí Charlie, ella no vale la pena.
Cambió su mirada.
—Tengo que irme a clases. —dijo y se fue rápido.
Me duele tanto hacer esto, pero sólo quiero quitarle la venda de sus ojos.
Alce mis pulgares indicándole al bad boy que todo salió como esperaba y él asintió.
Me fui a mi siguiente clase.
Con la esperanza de verlo ahí, pero no... Nunca entró a clases a pesar de tenerla juntos.
¿Se habrá tomado tan enserio el plan que aceptó salir con Kelly?
¿Y porque eso me preocupaba? Él es libre de hacer lo que quiera.
¿No?
Tocaron la puerta del salón sacandome de mis pensamientos.
El maestro fue abrir y me encontré con Anne.
¿Que paso? Ella no tiene clases aquí.
—Sólo será un ratito. —le pedía al profesor.
Él suspiró y me miro.
—Blake te buscan. —me dijo
Me levanté de la silla para salir, un poco confundida debo admitir.
—Hey Blake —me jaló— tienes que venir... Charlie esta en el baño discutiendo con alguien.
—¡Que! —exclame más que preguntar.
—¿Sabes que paso? —preguntó asustada.
Sólo la miré preocupada.
Ay Dios mio que no sea Gonzalo por favor.
Afuera del baño de hombres había varias personas comentando y riendo sobre la situación.
—¿Que paso? —le pregunté a Bea.
Quien estaba en primera fila.
—Creo que Charlie frenó a un chico ahí adentro. —dijo.
Ay Dios mio, esto no puede estar pasando.
—¿Y porque no entran? Deben detenerlos. —dije.
—Imposible, Charlie sacó a todos y echo seguro a la puerta, sólo están ellos dos.
—¿Sabes quien es el chico? —pregunté.
Ella negó con la cabeza.
¡Justo hoy no sabe! Y ella que se entera de todo.
Suspire cambiando mi mirada.
¡Esto no me puede estar pasando!
Charlie no es agresivo hasta donde lo conozco me demostró ser muy pasivo a cualquier situación y espero que esta no sea la excepción.
—La señora de limpieza no esta. —dijo Connor viniendo hacía nosotros.
Le quite un gancho que tenía Anne en su cabello e intenté abrir con eso la puerta.
Estaba muy difícil pero tenía que intentarlo, almenos hasta que venga el director y los encuentre así.
—Charlie! Sueltalo. —dije una vez que logré entrar.
Me valió un carajo que el baño sea de hombres, yo sólo quería detener a mi amigo y evitar algunas suspensiones o expulsiones.
El chico a quien golpeaba y decía muchas groserías no era Gonzalo.
Eso me quitó un gran peso de encima.
—¡No te metas Blake! ¡esto es entre él y yo! —me dijo.
Albert estaba en el suelo con un poco de sangre en sus labios.
Aprovechó el momento de distracción y golpeó a Charlie.
¿Acaso los hombres no pueden quedarse quietos?
—Basta! —me puse en el medio.
Connor entró y cogió a Charlie.
—Ya hermano, basta. —dijo Connor.
—Te advierto idiota, no te acerques a ella.
—¡Como si yo fuera el que lo hace! ¡pregúntale a ella quien busca a quien! —se defendió.
Charlie tenía mucha furia en sus ojos, jamás había descubierto ese carácter en él.
Intentó golpearlo nuevamente, pero Connor lo tenía agarrado y yo estaba en medio.
—¡Señores! —exclamó el director.
Ahora sí se cagó todo esto.
—Director... todo tiene una explicación —interveni rápidamente.
—No diga nada señorita Blake, usted nisiquiera debería estar aquí. —me dijo.
Baje la mirada.
—Todos a la oficina ahora mismo. —ordenó.
—Pero director yo sólo... —se defendió Connor.
—Silencio Cooper. —le interrumpió.
Salimos del baño, afuera habían muchas personas mirando lo ocurrido incluyendo Gonzalo a quien logré mirarlo a lo lejos.
—No puedo creer que armen ese tipo de escándalos en la universidad —nos dijo molesto— ¿donde creen que están? ¿En la secundaria? ¿en la calle?
Charlie bajo la mirada.
—¿Quienes son los involucrados? —preguntó.
—Él me atacó señor, yo sólo estaba en el baño y él entró y me empujó para golpearme. —dijo Albert.
—Williams y Cooper afuera —nos ordenó— hablaré con los implicados primero.
Ambos salimos y esperamos afuera.
—Yo me largo. —dijo Connor.
—Connor no, debemos quedarnos. —le dije.
—¿Para que? No nos dirá nada más que un resondron. —dijo.
Cogió su mochila y se fue.
Dejándome sola ahí.
Suspire.
¿Ahora que me tocará a mí?
Bueno olvide mencionar que el director es el tío de Connor, pocos lo saben ya que él es reservado y sobre todo muy estricto y no quiere involucrar a su familia con su trabajo.
No hay consideraciones a Connor por ser su familia, pero creo que esta vez se paso de fresco para irse así nada más.
Sé que no tuvimos nada que ver, es más sólo intentamos parar esa pelea, pero el director necesita las declaraciones de todos para tomar un veredicto.
—¿Ahora en que te has metido? —preguntó.
Alce la cabeza y me encontré con su mirada, preocupada y fría a la vez.
—Charlie... —dije.
—Creo que no fue buena idea hacer tu plan. —dijo.
—¿Porque? —pregunté.
Él se sentó a mi lado.
—Charlie vio a Kelly besarse con Albert. —dijo.
—¡Que! —exclame— ¿como lo sabes?
—Yo lo vi.
—No puedo creerlo.
—Iba besarme a mí, pero yo me di mi lugar. —dijo.
Sonreí.
Tan digno él.
—Al menos te saque una sonrisa. —lo miré.
—¿Estas preocupado? —pregunté.
—Sí.
—¿Porque?
—Pueden suspenderte. —dijo.
—Pero yo sólo intenté separarlos. —dije.
—Debiste comunicar al director, no debiste meterte. —dijo.
—Metiendo mis narices donde no debo ¿no? —suspire— sólo te faltó eso.
Suspiró.
—¿Sigues con eso? —preguntó fastidiado.
—Son tus palabras, no las mías.
—¿Porque entraste como una loca a separarlos?
—...No quería que suspendan a Charlie.
—De todos modos lo harán —dijo muy seguro— lo único que conseguiste es perjudicarte a ti misma.
—Gonzalo, ¿estas aquí para hacerme sentir mal? —pregunté— porque no entiendo tu compañía.
—Sólo estoy tratando de darte a conocer las cosas... Debes pensar un poco en lo que haces. ¿Porque entraste ahí?
Cambié mi mirada.
—Dime...
—Porque quería cuidar a Charlie.
—Dime una cosa, ¿Te gusta Charlie? —preguntó.
Reí sin creerlo.
¿Enserio esta preguntándome eso?
—¿Eso piensas? —pregunté mirándolo.
—Pues parece, sino ¿porque haces tantas cosas por él? Quieres alejarlo de Kelly, lo cuidas, no quieres que le hagan daño...
—Señorita Williams, el director pide su ingreso. —me avisó la secretaria.
—Ahora voy —le dije— ¿sabes porque entre como una loca a separarlos? —me dirigí a él— porque por un momento pensé que él estaba golpeandote a ti.
Su mirada estaba tan atenta a la mía.
Me levanté para entrar a la oficina y enfrentar lo que me toca.
—Te esperaré aquí. —me dijo cogiendo mi brazo.
—Puedes hacer lo que quieras. —le dije y me quite su mano de encima.
—Pueden retirarse. —les dijo a Charlie y Albert.
Yo me senté.
—Williams... Cuéntame.
—Yo sólo intente calmarlos. —le dije.
—Blake, seré muy honesto contigo, sé que eres la amiga de mi sobrino y Connor elige muy bien a sus amigas —hizo una pausa— eres una señorita respetuosa y honesta y verte hoy en el baño de hombres no causó una buena impresión que digamos.
—Yo lo sé y lo siento, pero no podía permitir que Charlie golpee a alguien por... —me calle a tiempo.
—Escucha, a veces los chicos solemos llevar todo a los golpes sin medir las consecuencias, yo creo que las chicas son más pensantes y lo resuelven hablando ¿verdad? —asenti— en este caso... No te daré una sanción drástica como lo hice con Charlie, pero si me toca darte dos días de suspensión.
Rayos!
—Por intervenir en cosas que no debes y no avisar a dirección.
Suspire.
—Pero mañana tengo examen —le dije— ¿No puede darme un castigo?
—Lo siento, no puedo romper el protocolo.
Bueno, después de todo creo que Gonzalo tuvo razón.
A Charlie le dieron una suspensión indefinida y Albert sólo tiene una semana de castigo.
Me parece injusto.
Yo merecía el castigo.
—¿Y...? ¿que te dijo? —preguntó Anne cuando salí de la oficina.
Miré a Gonzalo quien estaba esperándome ahí, donde estábamos hace un momento.
—Me suspendieron. —dije.
—No puede ser! —lamentó Anne quien estaba con Ismael.
—¿Y Charlie? —preguntó.
—Indefinida. —respondí fría.
—¿Connor no estaba contigo? —preguntó.
—Se largo, dejándome sola.
—¿Vamos a clases? —preguntó Anne.
—No... —miré a Gonzalo sobre los hombros de Anne— yo me voy a casa.
—Lo siento amiga, no debí sacarte de tus clases para...
—Tranquila —la miré— los veo luego, adiós.
Salí de ahí, me sentía impotente.
Sólo quería ir a casa y estar en mi cama todo lo que resta del maldito día.
Gonzalo me hizo sentir mal y también el director.
¿Ahora que le diré a mamá?
Tendré muchos problemas, y esta vez no necesite la ayuda de Gonzalo.
ESTÁS LEYENDO
Soñando Despierta
Ciencia FicciónJamás imagine encontrar a alguien totalmente opuesto a mí, literal. Somos muy diferentes, como el agua y el aceite que nunca pueden combinarse, y si lo hiciera no podrían adherirse. Él llegó así nada más, a alterar mis emociones, a desestabilizar mi...
