Cap. 10

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—Sube! —me dijo el idiota llegando a mi costado con su auto.
—¿Para que me hagas sentir más miserable? —pregunté— no gracias.
—Ya pues! No seas orgullosa yo sólo intentaba decirte las cosas de una forma... más sutil.
—Pffff sutil, si claro.—me burle.
—¿Vienes conmigo? —preguntó— prometo subirte los ánimos.
Suspire.
No se porque, pero termine subiendo a su chatarra.
Cuando estoy enojada me desquito con todo, aún que su auto no sea tan lujoso no esta para llamarlo chatarra. Al menos se defiende.
—Primero iremos al Starbucks. —me dijo.
—¿A tu trabajo? —pregunté.
—Ex trabajo. —corrigió.
—¿Ex?
—Lo deje por la universidad.
—O por los secuestros. —dije irónica.
Él río.
—Contigo no se puede —dijo riendo.
Cambié mi mirada para que no vea mi sonrisa.
Hay veces que no puedo con mi genio.
—Bien, debido a tu mal humor sólo compraré y tomaremos en otro lugar ¿si?
Sólo lo miré sin expresar nada.
—De acuerdo, esperaré aquí como una chica buena, gracias por todo —dijo imitando mi voz.
—De nada, siempre contarás conmigo. —se respondió a si mismo.
Bajó del auto y entró al establecimiento.
Reí.
Es tan idiota.
Suspire y me quite el cinturón de seguridad.
Abrí la puerta y esta vez no había seguro de niños.
Lo pensé bien antes de bajar, puedo irme a casa y estar tranquila... Pero no quiero.
Por alguna razón quiero estar aquí, quedarme aquí con él.
Porque a pesar de que dice cosas estúpidas siempre lo soluciona con sus preocupaciones y atenciones que tiene conmigo.
Es raro.
Mi teléfono sonó en mi bolsillo.
Era Hannah.
—Hola Blakey —me dijo.
—Hola Hannah ¿que paso? ¿estas en la ciudad?
—Si, llegué ayer y tengo que pedirte algo.
—Claro dime.
—¿Puedes ir por Harry a la escuela? —preguntó.
—Claro, ¿ahora? —miré mi reloj de mano.
Nisiquiera llegaba al medio día.
—No, él sale a las dos. —tengo tiempo.
—Bueno, esta bien.
—¿No te interrumpo en tus clases? —preguntó.
Hay Hannah si supieras que me suspendieron.
—No, para nada.
—Bueno entonces te confío a mi niño, nos vemos más tarde en la casa de mamá.
—Esta bien, cuidate, adiós.
Seguro mamá esta ocupada y no puede ir por Harry.
Pero a mi no me molesta ir por él, es más me encanta verlo salir corriendo con su pequeña mochila entusiasmado.
—Bueno aquí tienes. —dijo Gonzalo dándome un vaso de esos que le gusta a Harry.
—De vainilla, tu favorito.
—Gracias.
Entró al auto y se acomodó.
Metió una bolsa blanca al bolsillo de su chaqueta.
—¿Y eso? —pregunté.
—Es para más tarde.
—Ummm...
—Adentro están tus amigos. —dijo.
—¿Quienes? —pregunté.
—La pareja que vino cuando saliste de la dirección. —dijo.
—Ah.
—¿Vamos? —preguntó.
—En dos horas tengo que ir por Harry. —le avise.
—Esta bien, vamos a un lugar que quiero que conozcas y después vamos por él.
Reí.
—¿Vamos por él? No, iré yo sola. —le dije.
Él sonrió de lado y encendió el auto.
Prendió un poco de música y condujo en silencio.
Estaba tan pérdida en mis pensamientos que la voz de Paul McCartney me sacó de si.
Hey Jude, don't make it bad
Take a sad song and make it better
Remember to let...
—Ven... —me dijo cuando llegamos a lo alto de la cuidad.
—¿Que hacemos aquí? —pregunté bajando— ¿me vas a secuestrar?
Rio.
—No! Y ya para con eso. —me dijo.
—No puedo evitarlo. —dije riendo.
—¿Crees que lo hago porque me gusta? —preguntó— estaría loco.
—La que esta loca soy yo, por estar saliendo con un secuestrador.
Cambió su mirada.
—Lo hago porque no tengo opción. —dijo.
—Todos tenemos opción —lo miré— alguna vez.
—No es tan fácil como crees...
Parece que fui muy dura al decir eso.
—Tienes razón, no deberías estar aquí con un secuestrador...
Se sentó al borde del avismo.
Rayos, a veces no puedo controlar mi boca.
—Gonzalo...
—No se porque me preocupo tanto por ti... Porque te protego si siempre me verás como una basura, como una persona despreciable que hace perradas.
—Oye... —cogí su mano— no importa el motivo por el que haces esto... Pero si tan sólo me dijeras yo puedo...
—Quiero hacerlo! ¿crees que te lo esconderia? Quiero contarte esto para que me entiendas y no me juzgues, Pero no puedo! Estarías aún más en peligro y eso es lo que quiero evitar.
—Gonzalo escuchame —toqué su mejilla— sea como sea que hayas entrado, lo importante es que tú no quieres hacerlo ¿verdad? —asintió—
me refiero a que no disfrutas hacer eso, y soy conciente que evitas hacer daño a muchas personas.
Me miró.
—Eres transparente aunque no lo creas y eso te hace ver más humano, porque para hacer todo lo que haces hay que tener la sangre bien fría. Ahora viéndote así, vulnerable a las cosas que haces... Siento que de verdad me dices todo.
—Blake, yo nunca te he mentido, te he ocultado cosas si... Pero jamás te mentí.
—Y te agradezco, porque odio las mentiras. —dije.
Él sonrió.
Nos quedamos mirando por unos segundos.
Ojalá sus ojos hablarán para saber que es lo que siente.
Por muy rudo y decidido que sea, algunas cosas se le es difícil expresar.
—A ver, que trajiste en esa bolsa?
Lo quite de su chaqueta para salir del momento incómodo para mí y creo que también para él.
—Son dulces. —dije.
—Sí, creí que te gustarian.
—Me encanta.

(...)
—Ahí esta Harry. —dije mirando la puerta de su salón.
—¡Black! —exclamó cuando me vio.
Corrió abrazarme.
—Gonzalo! —lo abrazó también.
—¿Nos vamos? —pregunté.
—Claro que sí, pero antes vamos por el helado que siempre me invitas. —dijo.
—Pero ratoncito, eso esta en el centro comercial —me puse a su altura— esta muy lejos de aquí.
Su sonrisa se esfumó.
—No hay problema, tengo el auto aquí. —intervino Gonzalo.
Harry lo miró sonriendo.
—¿Los puedo acompañar? —preguntó.
Me levanté.
—No es necesario Gonzalo, nosotros...
—¡Si! —dijo feliz el pequeño.
—Harry...
—Vamos Blake, no seas aguafiestas y acepta.
Suspire.
—Esta bien! —terminé aceptando.
Salimos de la escuela y subimos al auto.
Me subí en la parte de atrás con Harry para no dejarlo sólo.
Me sentiría extraña adelante con Gonzalo y mi sobrino sólo atrás.
—Harry, cuéntame como te fue hoy en la escuela. —preguntó Gonzalo
—Bien! La maestra me pidió salir a la pizarra y resolví un ejercicio que yo mismo no sabía —río— no se como lo hice.
—Por eso tienes que estudiar enano! —le regañe
—Harry lo hiciste porque confiaste en ti mismo.
—Tenía mucho miedo —dijo.
—Para evitar eso tienes que estar preparado y estudiar en casa, no llegar de la escuela y tirarte al sillón a ver películas —volví a regañarlo.
—Blake no seas dura con él. —me dijo Gonzalo.
—Ya estoy acostumbrado. —dijo Harry.
Reí.
Amaba regañarlo.
Él sabía que lo hacia de broma.
Entre más charla de los tres terminamos llegando muy rápido al centro, yo fui por los helados mientras ellos se quedaron viendo unos muñecos de tamaño real.
De lo lejos logré ver como Gonzalo le tomaba fotos a Harry mientras posaba con esos disfrazados.
Se veían adorables.
¿Me preguntó si Gonzalo tendrá hermanos pequeños o sobrinos?
Jamás menciona a su familia, solo es él y nada más.
—Ven, tomanos una foto con él. —me dio su teléfono.
Ambos sonrieron con el personaje en medio.
Reí al sacar la foto.
—Esta está buena! —dijo Gonzalo enseñándole a Harry.
—Salimos bien. —dijo mi sobrino.
—Si, si, guapos y muy churros es hora de irnos... Creo que el clima nos jugará en contra.
Miré hacia el cielo, estaba gris y parecía que iba ¿nevar?
Pero aquí no hay nieve.
Salimos de ahí con las escaleras eléctricas hasta llegar al estacionamiento donde nuestras dudas se aclararon.
—¿Esta nevando? —preguntó Gonzalo antes de subir al auto.
Volví a mirar al cielo.
—Creo que sí. —dije
—¡Mi primera Nevada! —exclamó Harry feliz.

Soñando DespiertaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora